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Jueves, 28 de Mayo de 2020
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Expediente 2020: El lastre de la SEV

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

29 de abril de 2020

 

Profesor de escuela primaria que fue arrastrando el lápiz frente a grupo, el maestro Zenyazen Escobar, secretario de Educación, bien podría aprovechar experiencia para enaltecer la calidad pedagógica de Veracruz y sacarle brillo y darle lustre, nombre y prestigio.

La posibilidad se basa en un solo argumento. Lo dijo Rubén Darío en 1889 en una crónica desde España:

“El origen de todos los males está en la enseñanza primaria”.

Entonces, hablaba, primero, de que la tarea fundamental de los maestros es enseñar a los niños a leer y escribir bien, como ha de ser, y segundo, los conocimientos elementales.

Escribió:

“No hacen falta reformas ni planes nuevos ni estudios novísimos”.

El único gran pendiente, antes como ahora, es que los niños aprender a sumar y restar y multiplicar y a leer y escribir, pues, y por ejemplo, se dolía de los graves, gravísimos errores gramaticales y ortográficos de los profesionales a la hora de escribir una simple cartita, un correíto, un recadito.

Y estemos de acuerdo con la versión de Rubén Darío hace ciento y treinta un años, la terrible y espantosa realidad está vigente.

Basta platicar con un chico del sexto año de primaria y/o de secundaria y preguntarle cosas básicas, por ejemplo, quiénes fueron Miguel Hidalgo, José María Morelos, Benito Juárez, Francisco Ignacio Madero y Lázaro Cárdenas para advertir las grandes, insospechadas, inverosímiles deficiencias.

Y basta con dictarles la página de un libro para confirmar los pésimos, imperdonables, errores (horrores como dicen algunos profes) gramaticales.

Cierto, cierto, cierto, se trata de pendientes educativos arrastrados “desde la noche de todos los tiempos” que dice el clásico.

Pero al mismo tiempo, se trata de un chorizo repetido cada sexenio y así la secretaría de Educación de Veracruz, SEV, la ha ido sorteando, de sexenio en sexenio, sin que nadie actúe ni trascienda ni ocupe ni preocupe.

Un solo dato lo confirmaría: los 600 mil analfabetas de 14 años de edad en adelante. El millón de paisanos con la primaria incompleta. El otro millón con la secundaria a medias. Y los 600 mil con el bachillerato inconcluso.

 

ENSEÑANZA DE LA VIDA

 

Si el profe Zen mirara hacia el pasado como maestro de primaria arrastrando el lápiz y recordara la historia de algunos personajes de la historia, caray, en los 16 meses en la SEV habría trascendido a Enrique Rébsamen y Enrique Laubscher.

Por ejemplo:

A los 3 años de edad, Rubén Darío sabía leer y escribir y era un lector inacabable. A los 9 años de edad, publicó su primer artículo en un periódico. Y a los diez años había escrito su primer libro.

A los 4 años de edad, Carlos Monsiváis Aceves sabía leer. Y a los 6 años de edad, inducido por su señora madre, había leído la biblia. Y a los 7 años de edad, otra vez la había leído.

A los 5 años de edad, Sergio Pitol leía y escribía. Y a los 7 años de edad lo pescó una enfermedad que lo tuvo varios años en cama. Y entonces, aprovechó el tiempo leyendo los clásicos.

A los 9 años de edad, Truman Capote perdió a sus padres quienes agarraron camino con otra pareja y lo dejaron con unas tías, que eran maestras.

Las tías lo indujeron por la lectura. Y de los diez a los veinte años de edad le enseñaron a escribir y escribir y a pulir y volver a pulir y a quemar textos y volverlos a escribir.

A los veinte años, Capote publicó su primer libro, Otras voces, otros ámbitos, y los críticos literarios de Estados Unidos quedaron sorprendidos preguntando de dónde había salido escritor tan deslumbrante.

A los 2 años de edad, Albert Camus perdió a su padre en la guerra y su madre, analfabeta y sorda, se metió de trabajadora doméstica. Y a los 5 años de edad, un profesor de primaria, su vecino, lo había enseñado a leer y escribir.

Y antes de ingresar a la escuela primaria había leído la mitad de la biblioteca de aquel modesto y sencillo profesor de primaria en un pueblo más modesto y sencillo de Argel donde vivían, incluso, como familias exiliadas.

Son, entre otras, grandes historias y lecciones de vida que, digamos, bien pudieran empujar la carreta de Zenyazen en la SEV para trascender en un Veracruz donde la calidad educativa está en el sótano más arrinconado y en donde el único logro es que ocupamos el primer lugar nacional en bailable regional con “La bamba” y “El tilingo lingo”, quizá, orgullo de sobra por aquello del sabadaba bailando salsa.

 

SEV, TRAMPOLÍN POLÍTICO

 

Por el contrario, pareciera que el profe Zen utiliza la SEV como un trampolín político.

De su pasado juvenil a miembro de la CNTE, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, de donde saliera con puyas.

Luego, diputado local. En automático, líder de los legisladores de MORENA.

Ahora, ungido por dedazo como el ideólogo educativo de Veracruz, soñando con la candidatura de MORENA a gobernador en el año 2024, pues siente, cree, está convencido de merecerla, por encima de Rocío Nahle, Ricardo Ahued Bardahuil y Éric Cisneros Burgos.

Y como anda, digamos, en su legítimo sueño político, y más allá de su fracaso para imponer a su esposa en el IVAI, cargo público que ya desempeña en la LXV Legislatura, sigue flechando a la luna para ver si acierta.

Y la calidad educativa de Veracruz allá que siga, en el fondo del abismo nacional, pues si sus antecesores fueron indiferentes y uno de ellos pasó de titular de la SEV a secretario General de Gobierno y a gobernador como el caso de Flavino Ríos Alvarado, también él… puede.

La SEV, utilizada como un instrumento de igual manera como también soñó Adolfo Mota y perdió en el intento.

Incluso, y con todo, Juan Maldonado Pereda, titular de la SEV con Miguel Alemán Velasco, también miró la silla embrujada del palacio como el siguiente paso y se le atravesó Fidel Herrera Beltrán.

El profe Guillermo Zúñiga Martínez, delegado federal de la Secretaría de Educación Pública, también suspiró y nunca pudo.

16 meses después de estar en la SEV, el profe Zen ya sintió el cosquilleo del Rocinante y la tentación faraónica estremece sus días y noches.

 

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