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Domingo, 31 de Mayo de 2020
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Expediente 2020: Hay dos Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

20 de marzo de 2020

Hay dos Veracruz. El Veracruz sano y el Veracruz sórdido y siniestro. El Veracruz del festival Tajín que con todo y coronavirus (el Tec de Monterrey y la UNAM suspendieron clases formales) y el Veracruz con el tiradero de cadáveres.

El Veracruz de “La bamba” y “El tilingo lingo” todos los días en Los Portales y el Veracruz de las fosas clandestinas, y de ñapa, hasta un narco/rancho con zoológico en Villa Azueta.

El Veracruz del sexenio guinda y marrón negando todos los días la realidad real donde el tsunami de violencia está a la baja y en caída libre y el Veracruz donde cada vez más padres de familia buscan a sus hijos desaparecidos.

Un día, sin embargo, el muro que divide a los dos mundos caerá porque la historia es así y quizá los dos mundos (el Veracruz adolorido y el Veracruz de fiesta) descubran que nada los une, y al mismo tiempo, cada uno defenderá su legítimo derecho a la vida que ha vivido.

Y más, y cuando por ejemplo, luego de que 78 gobernadores han ejercido el poder en el trono imperial y faraónico el resultado social es una calamidad.

Por ejemplo, 6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz en la pobreza y la miseria de acuerdo con el dato oficial.

Y medio millón de habitantes haciendo solo dos comidas al día, y mal comidas, dada la precariedad en que viven.

En todo caso, el mundo es así. Los ricos y los pobres. La gente VIP y los jodidos. El México bronco del tuxpeño Jesús Reyes Heroles y que algún día, afirmaba, despertaría.

Incluso, está despertando.

Imborrable, memorable y citable, la sublevación femenina contra los feminicidios y el acoso y el abuso sexual.

Imprevisible, por ejemplo, los llamados Tendederos Virtuales donde las estudiantes cuentan sus historias de acoso sexual de los profes con nombres y apellidos y que de seguro darán el siguiente paso con la denuncia penal para cerrar el ciclo.

La resistencia pacífica en muchos pueblos de Veracruz donde los excluidos y marginados y precaristas toman las calles y carreteras reclamando sus legítimos derechos humanos y sociales.

La formación de guardias comunitarias, autodefensas, comités de vecinos para defenderse del oleaje de inseguridad.

Los vecinos haciéndose justicia por mano propia, el caso más notorio en los últimos dieciséis meses en Soledad Atzompa donde detuvieron, lincharon y prendieron fuego a un sexteto de malandros, sin que la Fiscalía se atreviera a una investigación para detener a los autores.

Y como en el Valle de Uxpanapa donde unos vecinos detuvieron y lincharon a un hombre que en el machismo le pegara un tiro a su esposa por la espalda.

Es el Veracruz marginado, luchando contra el Veracruz de las elites políticas. El Veracruz de unos cuantos que llegan al poder y se encumbran y suelen perder la perspectiva social.

POBRES Y RICOS, JODIDOS Y PUDIENTES

La vida es así. Pobres y ricos. Jodidos y pudientes. Condenados de la tierra y en la tierra y los privilegiados. La mayoría, en la pobreza y la miseria. Unos cuantos, encaramados en la luna.

Tan es así que, por ejemplo, durante casi noventa años, las elites políticas, con sus familias, compadres, amigos, y hasta vecinos, crearon y recrearon un mundo aparte. La política, como el camino directo al paraíso. El mundo de la corrupción sin límites. Y en la impunidad.

La fama pública lo consignaba: cada sexenio aparecían (seguirán acaso) nuevos ricos. Nuevos millonarios. 6 años bastaban para dejar la pobreza y convertirse en magnates.

Incluso, la leyenda popular registró como fenómeno social que si un amigo llegaba al poder significaba sacarse el premio mayor de la Lotería Nacional y sin jugar, pues en automático, el amigo, amigo al fin, solidario y generoso, extendería la mano para treparse al arca de Noé atrás del sueño, siguiendo y persiguiendo los nuevos vientos llenos de un karma maravilloso y positivo.

“Ya la hicimos” se decían uno al otro los políticos y sus familiares y los compadres y los vecinos y hasta las barbies cuando aparecieron en el tinglado público.

La política, como un negocio redondo. Además, y durante muchos sexenios, con toda la impunidad del mundo.

Insólito, por ejemplo, que Emilio Lozoya, ex director de Pemex, incluyera a su mamá en los negocios ilícitos y ahora ande tramitando amparos.

Insólito, por ejemplo, que el ex dirigente petrolero durante más de veinte años, Carlos Romero Deschamps, tuviera, entre otros bienes materiales, un yate para pasear por el mundo y un avión donde su hijita sacaba a pasear en los cielos del mundo a su mascotita.

Insólita la famosa “Colina del Perro” de José López Portillo y el Partenón de su amigo, el general (por decreto) Alfonso Durazo, jefe policiaco en la Ciudad de México.

Dos mundos en conjunción. Los políticos y el grueso de la población que solo servía, entre otras cositas, como acarreados… para vitorear a las elites políticas en el trono imperial y faraónico y vitorear al presidente de la república y al gobernador en turno y de paso, para hacer encuestas a mano alzada mientras el jefe máximo de la revolución hecha gobierno predicaba desde el púlpito oficial.

El Veracruz (y el México) de los pobres y el de los ricos, de los olvidados de Dios según el cineasta Luis Buñuel y de los ricos, famosos y bonitos según Francis Scott Fitzgerald.

6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz en la miseria y la pobreza y solo unas doscientas familias dueñas del 60 por ciento de la riqueza estatal.

“¡La vida es así y qué le vamos a hacer!”, exclama un personaje de Carlos Fuentes Macías en una de sus novelas.

Expediente 2020

Hay dos Veracruz

Luis Velázquez

20 de marzo de 2020

Hay dos Veracruz. El Veracruz sano y el Veracruz sórdido y siniestro. El Veracruz del festival Tajín que con todo y coronavirus (el Tec de Monterrey y la UNAM suspendieron clases formales) y el Veracruz con el tiradero de cadáveres.

El Veracruz de “La bamba” y “El tilingo lingo” todos los días en Los Portales y el Veracruz de las fosas clandestinas, y de ñapa, hasta un narco/rancho con zoológico en Villa Azueta.

El Veracruz del sexenio guinda y marrón negando todos los días la realidad real donde el tsunami de violencia está a la baja y en caída libre y el Veracruz donde cada vez más padres de familia buscan a sus hijos desaparecidos.

Un día, sin embargo, el muro que divide a los dos mundos caerá porque la historia es así y quizá los dos mundos (el Veracruz adolorido y el Veracruz de fiesta) descubran que nada los une, y al mismo tiempo, cada uno defenderá su legítimo derecho a la vida que ha vivido.

Y más, y cuando por ejemplo, luego de que 78 gobernadores han ejercido el poder en el trono imperial y faraónico el resultado social es una calamidad.

Por ejemplo, 6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz en la pobreza y la miseria de acuerdo con el dato oficial.

Y medio millón de habitantes haciendo solo dos comidas al día, y mal comidas, dada la precariedad en que viven.

En todo caso, el mundo es así. Los ricos y los pobres. La gente VIP y los jodidos. El México bronco del tuxpeño Jesús Reyes Heroles y que algún día, afirmaba, despertaría.

Incluso, está despertando.

Imborrable, memorable y citable, la sublevación femenina contra los feminicidios y el acoso y el abuso sexual.

Imprevisible, por ejemplo, los llamados Tendederos Virtuales donde las estudiantes cuentan sus historias de acoso sexual de los profes con nombres y apellidos y que de seguro darán el siguiente paso con la denuncia penal para cerrar el ciclo.

La resistencia pacífica en muchos pueblos de Veracruz donde los excluidos y marginados y precaristas toman las calles y carreteras reclamando sus legítimos derechos humanos y sociales.

La formación de guardias comunitarias, autodefensas, comités de vecinos para defenderse del oleaje de inseguridad.

Los vecinos haciéndose justicia por mano propia, el caso más notorio en los últimos dieciséis meses en Soledad Atzompa donde detuvieron, lincharon y prendieron fuego a un sexteto de malandros, sin que la Fiscalía se atreviera a una investigación para detener a los autores.

Y como en el Valle de Uxpanapa donde unos vecinos detuvieron y lincharon a un hombre que en el machismo le pegara un tiro a su esposa por la espalda.

Es el Veracruz marginado, luchando contra el Veracruz de las elites políticas. El Veracruz de unos cuantos que llegan al poder y se encumbran y suelen perder la perspectiva social.

POBRES Y RICOS, JODIDOS Y PUDIENTES

La vida es así. Pobres y ricos. Jodidos y pudientes. Condenados de la tierra y en la tierra y los privilegiados. La mayoría, en la pobreza y la miseria. Unos cuantos, encaramados en la luna.

Tan es así que, por ejemplo, durante casi noventa años, las elites políticas, con sus familias, compadres, amigos, y hasta vecinos, crearon y recrearon un mundo aparte. La política, como el camino directo al paraíso. El mundo de la corrupción sin límites. Y en la impunidad.

La fama pública lo consignaba: cada sexenio aparecían (seguirán acaso) nuevos ricos. Nuevos millonarios. 6 años bastaban para dejar la pobreza y convertirse en magnates.

Incluso, la leyenda popular registró como fenómeno social que si un amigo llegaba al poder significaba sacarse el premio mayor de la Lotería Nacional y sin jugar, pues en automático, el amigo, amigo al fin, solidario y generoso, extendería la mano para treparse al arca de Noé atrás del sueño, siguiendo y persiguiendo los nuevos vientos llenos de un karma maravilloso y positivo.

“Ya la hicimos” se decían uno al otro los políticos y sus familiares y los compadres y los vecinos y hasta las barbies cuando aparecieron en el tinglado público.

La política, como un negocio redondo. Además, y durante muchos sexenios, con toda la impunidad del mundo.

Insólito, por ejemplo, que Emilio Lozoya, ex director de Pemex, incluyera a su mamá en los negocios ilícitos y ahora ande tramitando amparos.

Insólito, por ejemplo, que el ex dirigente petrolero durante más de veinte años, Carlos Romero Deschamps, tuviera, entre otros bienes materiales, un yate para pasear por el mundo y un avión donde su hijita sacaba a pasear en los cielos del mundo a su mascotita.

Insólita la famosa “Colina del Perro” de José López Portillo y el Partenón de su amigo, el general (por decreto) Alfonso Durazo, jefe policiaco en la Ciudad de México.

Dos mundos en conjunción. Los políticos y el grueso de la población que solo servía, entre otras cositas, como acarreados… para vitorear a las elites políticas en el trono imperial y faraónico y vitorear al presidente de la república y al gobernador en turno y de paso, para hacer encuestas a mano alzada mientras el jefe máximo de la revolución hecha gobierno predicaba desde el púlpito oficial.

El Veracruz (y el México) de los pobres y el de los ricos, de los olvidados de Dios según el cineasta Luis Buñuel y de los ricos, famosos y bonitos según Francis Scott Fitzgerald.

6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz en la miseria y la pobreza y solo unas doscientas familias dueñas del 60 por ciento de la riqueza estatal.

“¡La vida es así y qué le vamos a hacer!”, exclama un personaje de Carlos Fuentes Macías en una de sus novelas.

Hay dos Veracruz

Luis Velázquez

20 de marzo de 2020

Hay dos Veracruz. El Veracruz sano y el Veracruz sórdido y siniestro. El Veracruz del festival Tajín que con todo y coronavirus (el Tec de Monterrey y la UNAM suspendieron clases formales) y el Veracruz con el tiradero de cadáveres.

El Veracruz de “La bamba” y “El tilingo lingo” todos los días en Los Portales y el Veracruz de las fosas clandestinas, y de ñapa, hasta un narco/rancho con zoológico en Villa Azueta.

El Veracruz del sexenio guinda y marrón negando todos los días la realidad real donde el tsunami de violencia está a la baja y en caída libre y el Veracruz donde cada vez más padres de familia buscan a sus hijos desaparecidos.

Un día, sin embargo, el muro que divide a los dos mundos caerá porque la historia es así y quizá los dos mundos (el Veracruz adolorido y el Veracruz de fiesta) descubran que nada los une, y al mismo tiempo, cada uno defenderá su legítimo derecho a la vida que ha vivido.

Y más, y cuando por ejemplo, luego de que 78 gobernadores han ejercido el poder en el trono imperial y faraónico el resultado social es una calamidad.

Por ejemplo, 6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz en la pobreza y la miseria de acuerdo con el dato oficial.

Y medio millón de habitantes haciendo solo dos comidas al día, y mal comidas, dada la precariedad en que viven.

En todo caso, el mundo es así. Los ricos y los pobres. La gente VIP y los jodidos. El México bronco del tuxpeño Jesús Reyes Heroles y que algún día, afirmaba, despertaría.

Incluso, está despertando.

Imborrable, memorable y citable, la sublevación femenina contra los feminicidios y el acoso y el abuso sexual.

Imprevisible, por ejemplo, los llamados Tendederos Virtuales donde las estudiantes cuentan sus historias de acoso sexual de los profes con nombres y apellidos y que de seguro darán el siguiente paso con la denuncia penal para cerrar el ciclo.

La resistencia pacífica en muchos pueblos de Veracruz donde los excluidos y marginados y precaristas toman las calles y carreteras reclamando sus legítimos derechos humanos y sociales.

La formación de guardias comunitarias, autodefensas, comités de vecinos para defenderse del oleaje de inseguridad.

Los vecinos haciéndose justicia por mano propia, el caso más notorio en los últimos dieciséis meses en Soledad Atzompa donde detuvieron, lincharon y prendieron fuego a un sexteto de malandros, sin que la Fiscalía se atreviera a una investigación para detener a los autores.

Y como en el Valle de Uxpanapa donde unos vecinos detuvieron y lincharon a un hombre que en el machismo le pegara un tiro a su esposa por la espalda.

Es el Veracruz marginado, luchando contra el Veracruz de las elites políticas. El Veracruz de unos cuantos que llegan al poder y se encumbran y suelen perder la perspectiva social.

POBRES Y RICOS, JODIDOS Y PUDIENTES

La vida es así. Pobres y ricos. Jodidos y pudientes. Condenados de la tierra y en la tierra y los privilegiados. La mayoría, en la pobreza y la miseria. Unos cuantos, encaramados en la luna.

Tan es así que, por ejemplo, durante casi noventa años, las elites políticas, con sus familias, compadres, amigos, y hasta vecinos, crearon y recrearon un mundo aparte. La política, como el camino directo al paraíso. El mundo de la corrupción sin límites. Y en la impunidad.

La fama pública lo consignaba: cada sexenio aparecían (seguirán acaso) nuevos ricos. Nuevos millonarios. 6 años bastaban para dejar la pobreza y convertirse en magnates.

Incluso, la leyenda popular registró como fenómeno social que si un amigo llegaba al poder significaba sacarse el premio mayor de la Lotería Nacional y sin jugar, pues en automático, el amigo, amigo al fin, solidario y generoso, extendería la mano para treparse al arca de Noé atrás del sueño, siguiendo y persiguiendo los nuevos vientos llenos de un karma maravilloso y positivo.

“Ya la hicimos” se decían uno al otro los políticos y sus familiares y los compadres y los vecinos y hasta las barbies cuando aparecieron en el tinglado público.

La política, como un negocio redondo. Además, y durante muchos sexenios, con toda la impunidad del mundo.

Insólito, por ejemplo, que Emilio Lozoya, ex director de Pemex, incluyera a su mamá en los negocios ilícitos y ahora ande tramitando amparos.

Insólito, por ejemplo, que el ex dirigente petrolero durante más de veinte años, Carlos Romero Deschamps, tuviera, entre otros bienes materiales, un yate para pasear por el mundo y un avión donde su hijita sacaba a pasear en los cielos del mundo a su mascotita.

Insólita la famosa “Colina del Perro” de José López Portillo y el Partenón de su amigo, el general (por decreto) Alfonso Durazo, jefe policiaco en la Ciudad de México.

Dos mundos en conjunción. Los políticos y el grueso de la población que solo servía, entre otras cositas, como acarreados… para vitorear a las elites políticas en el trono imperial y faraónico y vitorear al presidente de la república y al gobernador en turno y de paso, para hacer encuestas a mano alzada mientras el jefe máximo de la revolución hecha gobierno predicaba desde el púlpito oficial.

El Veracruz (y el México) de los pobres y el de los ricos, de los olvidados de Dios según el cineasta Luis Buñuel y de los ricos, famosos y bonitos según Francis Scott Fitzgerald.

6 de los 8 millones de habitantes de Veracruz en la miseria y la pobreza y solo unas doscientas familias dueñas del 60 por ciento de la riqueza estatal.

“¡La vida es así y qué le vamos a hacer!”, exclama un personaje de Carlos Fuentes Macías en una de sus novelas.

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