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Jueves, 13 de Agosto de 2020
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Expediente 2020: “¡Pinche Cuitláhuac!”

LUIS_VELAZQUEZ

Luis Velázquez

06 de julio de 2020

 

Nunca hemos visto tan enojada a la vecina como el fin de semana. Fue cuando los 7 días terminaron con 6 mujeres asesinadas en Veracruz. Tiempo aciago, duro, sombrío, inacabable. Su indignación se tradujo en dos palabras. “¡Pinche Cuitláhuac!” exclamó, leyendo el periódico del día con el siguiente titular: “¡Otra joven asesinada!”.

Se referían a Ingrid Arlett Treviño, de 22 años, ejecutada en Isla. Era empleada de mostrador en la veterinaria, “La espuela de oro”, propiedad de Rogelio Mendoza Salazar, de 36 años.

Un comando armado llegó para el asalto. La chica resultó herida. Quedó tendida en el piso del local. La llevaron al hospital. Y murió.

Una mujer policía asesinada en Xalapa. La rectora de la Universidad Valladolid, Guadalupe Martínez Aguilar, asesinada. La maestra de primaria, Fianna Padilla Villafaña, de 35 años de edad, asesinada en Tierra Blanca.

Etcétera.

Seis mujeres en total… en una semana.

Paradójico, indicativo y significativo:

Uno. La Fiscalía General, engolosinada asegurando que pronto, pronto, pronto, “antes de que el gallito cante 3 veces”, hará justicia.

Dos. El secretario de Seguridad Pública diciendo que los asesinos físicos e intelectuales de las mujeres asesinadas ya están identificados, porque, digamos, dejaron muchas huellas en el camino de la fuga.

Y por eso mismo, tanto escándalo lanzando un helicóptero sobre Xalapa, la ciudad más vigilada del estado de Veracruz, buscando a los homicidas, cuando en el fondo se trata de puro reality-show, fuego artificial, elemento distractor.

Tres. Y el góber bendecido de AMLO, repitiendo como lorito las promesas del titular de la SSP y la Fiscal General.

La vecina resumió su coraje e indignación femenina con par de palabras:

“¡Pinche Cuitláhuac!”.

 

DE FRACASO EN FRACASO

 

Muy fregones y competentes serán los feminicidas que, por ejemplo, ninguna autoridad los detiene, y como en el caso de las asesinadas en la ciudad de Veracruz (la madre, de 92 años de edad, y la hija, de 69 años) un hombre anciano según la foto fue capturado, pero dada la edad el tipo parece “un chivo expiatorio”.

La Fuerza Civil, las policías estatales y municipales, la Guardia Nacional, anexos y conexos, siguen evidenciados para restablecer el llamado Estado de Derecho que por encima de todo garantiza la seguridad en la vida.

Quizá la mejor estrategia es como en el Valle de Uxpanapa, donde los vecinos detuvieron al homicida de su pareja a quien mató a balazos por la espalda y lo lincharon y quemaron vivo.

Y desde entonces, ningún feminicidio más en aquella región montañosa.

En las ciudades urbanas se han efectuado ene número de marchas pacíficas solicitando que ni una mujer más sea asesinada.

“Las brujas del mar” lanzaron el programa local que se volvió nacional con la leyenda universal de “ni una más”, y sin embargo, Veracruz lidera el ranking de los feminicidios en el país.

El gabinete de seguridad y procuración de justicia del gobierno local ha fracasado. Y solo alcanza a revolcarse en su venta burda y barata de esperanzas mientras en la calle, en las carreteras, en los pueblos, siguen quitando la vida a mayor número de mujeres.

Mucho se duda de la efectividad de las reuniones diarias de la llamada Comisión por la Paz en el palacio de gobierno de Xalapa donde los teóricos, los prácticos y los ideólogos cada día revisan el mapa de la criminalidad, en tanto la fiesta de las balas continúa inderrotable.

La vecina expresa su enjundia y rabia en par de palabras:

“¡Pinche Cuitláhuac!”.

 

SIMPLE POLÍTICA REACTIVA

 

Cada semana más mujeres ejecutadas se añaden en la lista sombría. Cada mujer asesinada expresa la incapacidad oficial para garantizar la tranquilidad pública.

El gabinete de seguridad del gobierno de Veracruz en el peor de los tiempos. Simple y llanamente, las circunstancias los han rebasado. No pueden. Viven con una política reactiva, siguiendo el rastro de sangre de los malosos y machistas, aquellos que, incluso, han quitado la vida a sus parejas a base de machetazos, un machetazo tras otro, como si en cada machetazo la bilirrubina se les acelerara a mil por hora, y tan campantes.

Si un malandro, por ejemplo, asesina a una mujer, por lo regular, nada pasa.

Si un macho quita la vida a su pareja, tampoco nada pasa.

Dirán los mesiánicos que “ni modo, aquí nos tocó vivir y la violencia es inevitable” en un Estado habitado por 8 millones de personas, y de los cuales el 55, 60 por ciento son mujeres.

Y como la vida es así, donde el amor y el odio se fermentan, y la pasión y el rencor se aceleran, y en donde la ira suele dominar a la prudencia y cordura, los feminicidios están explicados y hasta justificados.

El caso es que si con Javier Duarte, la entidad jarocha se volvió “el peor lugar del mundo para el gremio reporteril”, con el góber bendecido de AMLO, lidera una república con treinta y dos estados federativas en feminicidios.

Y lo peor entre lo peor, en impunidad.

El secretario de Seguridad Pública llegó a Veracruz procedente de Nuevo León, sin duda, por una recomendación, una madrina o padrino poderoso.

Y la Fiscal General fue impuesta, todo indica, por el secretario General de Gobierno, de quien era jefa jurídica.

El dedazo y el tráfico de influencias del priismo y el panismo, alcanzando su decibel más alto en el sexenio de MORENA.

Y la población, ni modo, sobre todo las mujeres, que se jodan.

Las cúpulas políticas, repartiéndose el poder con sentido patrimonialista.

6 años de privilegios y prebendas para satisfacer la frivolidad y la soberbia.

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