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Domingo, 22 de Setiembre de 2019
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Explotan a elementos del IPAX

Foto: Carlos Hernández

Foto: Carlos Hernández

Los policías han ingerido comida descompuesta.

Unos 60 elementos del Instituto de la Policía Auxiliar y Protección Patrimonial para el Estado de Veracruz (IPAX) son explotados laboralmente.
Recibieron instrucciones de sus superiores para incorporarse a la seguridad de la empresa Tenaris Tamsa, en el puerto de Veracruz.
Se trata de una compañía con 5 mil empleados y una capacidad de producción de 1 millón 230 mil toneladas de tubos de acero sin costura. Se habla de un centro industrial de los más grandes del mundo en la fabricación de tubos de acero para la industria energética.
De acuerdo con Martín Cornelio, uno de los afectados, quien omitió su nombre real por temor a represalias, fueron obligados a cubrir jornadas “excesivas”.
Los oficiales laboran de las 4:30 a las 23:30 horas, en un espacio donde tienen que estar de pie, siempre en guardia.
Son 19 horas las que deben permanecer alerta para prevenir cualquier incidente en las instalaciones de Tamsa, un empresa con graves problemas sindicales.
Pese a lo anterior, carecen de un día de descanso, por lo que el cansancio corporal y mental ha sido cada vez mayor.
Esto ha obligado a los policías a tomar una siesta en cualquier espacio del piso, durante sus jornadas.
“Los compañeros tienen que dormir en el suelo por el exceso de cansancio, por el exceso de jornadas laborales que tenemos. Son más de 18 horas las que están parados por tres horas y media de descanso”.
Los policías auxiliares dormían en una base cercana a las 1:00 horas; sin embargo, a las 4:00 horas, los despertaban para alistarse e iniciar sus funciones.
Los empleados de contrato han solicitado audiencia con sus jefes, pero han sido ignorados.
“Hablamos, pedimos audiencia con nuestros jefes y hasta ahorita ningún comandante ha venido, los segundos comandantes sólo nos dicen que son órdenes y hasta ahí”.
Ingieren comida descompuesta
El programa laboral inició hace dos meses y medio en Tamsa.
En ese entonces, las condiciones eran más “relajadas” para los trabajadores.
“Eran 24 horas de descanso por 24 de trabajo y si era necesario en nuestro descanso nos mandaban a traer, pero nos dejaban descansar, entrábamos siete y media o cuarto para las ocho, ahorita no, estamos entrando en la madrugada y salimos hasta las once y media de la noche”.
Además, han entregado comida descompuesta a los elementos del IPAX.
En la mañana, casi todos los días, les mandan huevo. Antes lo recibían a las 9:00 horas; sin embargo, ahora desayunan alrededor de las 12:00 horas.
“Para esa hora (12:00 horas), la comida viene agria”, comentan.
Al mediodía, con frecuencia, les mandan pollo en salsa o con papas “echadas a perder”.
“Por la noche nos vuelven a mandar el mismo guisado que nos mandaron en el día”.
Los trabajadores comenzaron a enfermarse después de ingerir los alimentos en mal estado.
“Nos han mandado papas precocidas y vienen frías, tortillas frías”, añade Cornelio.
 
15 enfermos
Martín solicitó su cambio por una infección gastrointestinal aguda que le diagnosticaron.
“Tenía una infección muy fuerte, tenía mucha diarrea, mucho vómito”.
Algunos de sus compañeros han sido trasladados a la clínica del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores (ISSSTE) o con el médico de Tamsa.
En total se habla de 15 policías auxiliares que enfermaron. Algunos presentaban salpullido, infecciones estomacales, tensión nerviosa y otros padecimientos.
“Tengo compañeros que ya están cayendo. Ya se los llevaron al hospital del ISSSTE y a otros se los llevaron con el médico de TAMSA para que los valoraran”.
Los elementos aparecen en fotografías, donde se observa la comida que han ingerido todos los días y que les ha ocasionado daños a su salud.
Las imágenes también muestran el cansancio de los trabajadores, quienes se sientan en cualquier espacio y se quedan dormidos, después de 19 horas de jornada, sin descanso.
Renuncian cuatro
 
Al menos cuatro elementos del IPAX han presentado su renuncia por las condiciones laborales a las que se encontraban sometidos.
Sin embargo, hay otro pequeño grupo de trabajadores que planea hacer lo mismo al culminar la presente quincena.
“Piensan tirar la toalla, porque tenemos los pies que parecen tamales o bolas de masa, hinchadísimos, tenemos los pies totalmente destrozados por cansancio”, cuentan.
El salario promedio de un policía del IPAX es de 140 pesos por cada turno de 12 horas.
En Tenaris Tamsa, los salarios son más elevados, casi el doble o triple de un salario normal.
Los elementos ganan entre 8 mil 400 y 12 mil 600 pesos.
“De ahí se agarran (para explotarlos), estamos trabajando 24/7, nos pagan los siete días de la semana por 24 horas, pero nosotros hemos pedido que nos den un día de descanso, aunque nos lo descuenten, pero no es así, el IPAX quiere ganar, ganar, ganar, aunque nos revienten a todos”.
Los policías han llamado por teléfono a su comandante, para exponerle que no pueden tener rendimiento si continúan sin descansar y dormir.
El comandante del IPAX en Tamsa, conocido como “El Cholo”, les ha negado cualquier descanso.
Conflictos armados
Además, los policías están siempre bajo presión, toda vez que en cualquier momento podría detonarse un conflicto armado entre grupos sindicales, como ha ocurrido en años anteriores.
Cabe recordar que el 24 de marzo de 2017 fueron asesinados dos empleados: Pedro Cruz Maldonado y Margarito Alfaro Domínguez, acribillados a balazos por Pascual Lagunes Ochoa y su grupo, cuando participaban en una asamblea sindical.
Ricardo Hernández Pegueros, secretario general suplente del Sindicato Unidad y Progreso de Tamsa, ha encabezado protestas en el centro de Xalapa, para que fuese aplicada la justicia contra Lagunes Ochoa y no saliera de prisión.
Sin embargo, se concedió arraigo domiciliario al líder sindical de Tamsa por cuestiones de salud.
En aquel atentado, otros 25 trabajadores resultaron heridos y, algunos de ellos, resultaron con una discapacidad.
Por ese motivo, era necesario reforzar la seguridad en la empresa; sin embargo, los empleados del IPAX nunca imaginaron que serían víctimas de explotación laboral.

 

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