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Domingo, 31 de Mayo de 2020
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Golpe de Tecla: Los estragos del Covid-19

Noe Zavaleta  (1 de 1)Caminar el fin de semana por el callejón González Aparicio realmente deprime: Bares y restaurantes cerrados hasta nuevo aviso. La bohemia juvenil y de los chavorrucos cancelada hasta nuevo aviso. Transitar por la avenida Manuel Ávila Camacho también es desolador, restaurantes, terrazas, botaneros y pequeñas discotecas cerradas por la pandemia del Coronavirus a nivel mundial.

Acudir a realizar tus pagos quincenales al centro comercial Plaza Américas tampoco genera mayor optimismo: Cines cerrados, comercios con las cortinas abajo. Boutiques con candados puestos. Los grandes corporativos comerciales trabajando a medio gas, con la mitad de su personal. Pero en el otro lado de la moneda, se empiezan a ver las afectaciones. Meseros, cocineros y personal de seguridad que vive del día a día. Que depende de los fines de semana para sobrevivir económicamente una semana no más. Literal de sus 200 o 300 pesos que puedan ingresarse por jornada laboral –remárquese- trabajada con el sudor de su frente.

Más allá, los músicos, cuya única profesión y oficio es tocar la guitarra, la jarana, la batería, el bajo y demás, que hoy han entrado en una severa crisis de desempleo. Con una zozobra emocional de que no saben cuándo va a parar esto. Pero sigamos el círculo de la población económicamente activa en los llamados trabajos eventuales.

Al morir la vida gastronómica, la bohemia, el consumismo del séptimo arte, el dar la vuelta por las tiendas de ropa para comprar los zapatos o tenis de moda, también ha generado el desplome económico de los taxistas de Xalapa que ya no tienen a quien trasladar de su casa al trabajo, de ahí al restaurante, a la casa de la novia, al antro, al cine, etc. La casi parálisis del sector de camiones urbanos y suburbanos que día con día trasladan a la población económicamente activa a sus centros de trabajo.

El sector de la construcción: Albañiles, arquitectos, ingenieros, supervisores de obra, auxiliares administrativos, choferes y demás. Hoy empleados de al menos una veintena de hoteles en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río y Xalapa han sido enviados a descansar: Camaristas, botones, personal de seguridad, cocineros, meseros y personal administrativo que han sido enviados a sus casas por aislamiento preventivo por el Covid-19, pero que no tendrán ingresos salariales en estos días. Quienes tengan ahorros –difícil pensar en eso-, la podrán librar un par de meses. Pero quienes no. ¿Cómo le harán?, solo Dios lo sabe.

El sector automotriz, mobiliario, de bienes y servicios está detenido. Un vendedor de autos difícilmente podrá “vender” un coche en estos días. Sí hoy la gente solo está pensando en la pandemia y en cómo sobrevivir económicamente los próximos meses.

Nadie, al menos en lo que pasa esto, querrá renovar la sala, comprar una pantalla de plasma, adquirir un estéreo modular. En estos últimos días inciertos de marzo, me ha tocado ver a amigos y familiares, cancelar idas a las playas, suspender festejos de cumpleaños, estudios de postgrados y maestrías, olvidarse del fútbol y de conciertos y en los extremos cancelar una boda.

Hoy el gobierno federal y el local sufren horrores para encontrar una “varita mágica” en dos vías. Algo que ayude a detener el número de contagios por Coronavirus en el país, pues para el #Quedateencasa hay mucha reticencia ciudadana, y otra que ayude a detener los estragos que está sufriendo el comercio informal y la sociedad económicamente activa que va del día a día con sus ingresos.

Más allá de exenciones fiscales, de créditos a la palabra y de promesas de apoyar la inversión, de una bolsa de empleo temporal, urgen acciones radicales que puedan detener está parálisis económica que dé mientras ya marcó negativamente lo que resta del 2020.

Contracronica

Acto 1: El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador se negó a recibir a los activistas, Julián Lebaron y a Javier Sicilia –cuyos hijos fueron asesinados por el crimen organizado- por no prestarse a un “show” donde el propio López advertía que podría salir raspado. Acto 2: Sin embargo, el domingo pasado, López Obrador no tuvo empacho alguno en caminar presuroso para saludar de mano a Consuelo Loera, hija del llamado narcotraficante más peligroso y sanguinario del país, Joaquín “El Chapo” Guzmán en Badiriguato, Sinaloa. La lluvia de críticas no se han hecho esperar. Acto 3: El señor López tan acostumbrado a salirse por la tangente, solo tildó a sus críticos de hipócritas y sí, de “conservadores”. Acto 4: La obra se llamó, “por sus actos los conoceréis”.

Frase de la semana:

“Ir a la playa ahorita no es prioridad, no es algo vital entonces no hacerlo”, el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García ante la pandemia por Coronavirus

Twitter: @zavaleta_noe

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