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Miércoles, 08 de Abril de 2020
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Golpe de Tecla: Se llevarán más de 30 años en identificar a nuestros desaparecidos en Veracruz…

Noe Zavaleta  (1 de 1)Veracruz es un fosario. Apenas la Quinta Brigada Nacional de Búsqueda había anunciado la existencia de –al menos- doce “cocinas” en el norte de la entidad, entre Tihuatlán, Poza Rica, Papantla y Coyutla, cuando servidores públicos de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ya encontraron otro campo de exterminio, ahora en la zona sur del territorio veracruzano, en Playa Vicente, para ser específicos.

Aún hay más, aunque los trabajos en Colinas de Santa Fe ya están concluidos, colectivos como Solecito, Red de Madres y Familias Enlaces Xalapa continúan en los trabajos de la fosa de Arbolillo en Alvarado, además de La Barranca en el municipio de Emiliano Zapata, sumado a la zozobra de que en el Kilómetro Trece y Medio, también se pudo haber “sembrado” cerca de 200 cuerpos, entre los sexenios del priista, Javier Duarte, el bienio del panista, Miguel Ángel Yunes, más lo que va de la actual administración.

Los testimonios de la Quinta Brigada Nacional de Búsqueda de Desaparecidos son desgarradores, como el de Mario Vergara: “En la brigada hemos venido hablando de cocinas (sic), campos de exterminio donde se utilizaban diésel, químicos, gasolina y maderas… aún no podemos dimensionar lo que sucedió aquí en La Gallera, solo podemos hablar del horror que aquí sucedió”, expresó Vergara, de Guerrero y quien desde el 2102 busca a su hermano, Tomas Vergara “levantado” en Huitzuco, Guerrero.

Brigadistas provenientes de 21 estados del país se quejaron de que hubo cuatro incursiones previas del gobierno -en el ámbito federal y local- y que aun así, se siguen encontrando fragmentos de restos óseos, camisas, zapatos y playeras, pese a que en varias ocasiones el gobierno ya daba por concluyentes los trabajos.

“Ahora el problema es hacer entender al gobierno que los restos óseos, los fragmentos también son huesos, también son humanos; para el gobierno si no hay huesos en un predio, en una fosa, no hay desaparición”, fustigaron los brigadistas.

En entrevista con Radio Televisión de Veracruz (RTV) en el programa 8 Columnas, la encargada de despacho de la FGE, Verónica Hernández Giadáns ha sido clara, la capacidad de la Fiscalía, el personal humano, el económico y los insumos que se tienen no dan para “identificar” y entregar a sus seres queridos, más de cinco cuerpos por mes. “Cuando mucho”, le faltó admitir a la Fiscal.

Y es que de norte a sur de Veracruz, desde inicios de la década empezaron las desapariciones por parte de integrantes del crimen organizado, Zetas, Cártel del Golfo, Cártel de Jalisco Nueva Generación, Grupo Sombra, Sangre Nueva Grupo Zeta, La Vieja Escuela, Los de Siempre, La Compañía, entre otros y en la mayoría de las ocasiones con ayuda de los cuerpos policíacos. Es por ello, que está emergencia nacional se llevará tantos años, lucha, sudor y lágrimas de los Colectivos de Desaparecidos.

Son casos de jóvenes que fueron enganchados de mala manera por el crimen organizado, como el caso que cuenta, Elba Gutiérrez a quien le desaparecieron a su hijo, Brayan de Jesús Hernández Gutiérrez de solo 17 años.

“Hombres armados llegaron, los encañonaron y rápidamente los obligaron a subir a una camioneta. Vi, como ocho jóvenes subidos a la fuerza, pero luego supe serían seis los levantados. Desde ahí, no sé nada de mi hijo”, me contó Elba Gutiérrez.

Hoy, Elba tiene que vivir exiliada de su propia tierra, pues ha recibido amenazas en los casi cuatro años de búsqueda de su hijo. Sospecha -con fundamento- que la Policía Intermunicipal tuvo participación en la desaparición de su hijo.

Junto con Brayan de Jesús, también fueron “levantados” Cielo Cristal Guzmán Jiménez (16 años), Francisco Santis Benítez (20) y tres jóvenes, quienes llegaron con puntualidad al Parque Juárez, el 28 de abril del 2016. A través de volantes publicitarios se enteraron de una propuesta de trabajo de 400 pesos diarios por atender un puesto de hamburguesas en Poza Rica, al norte de Veracruz. Elba Gutiérrez, madre soltera decidió acompañar a su hijo, Brayan de Jesús a la atractiva propuesta de trabajo en una región donde pulula el desempleo: mientras su hijo aguardaba con los otros jóvenes, ella decidió ir a una mercería en la esquina por hilos y estambre, cuando salió, solo escucho el rugir agresivo de la camioneta arrancar, con los jóvenes llevados en cautiverio.

Desde ahí, Gutiérrez es la única madre que busca de forma pública a Brayan de Jesús, el resto de los padres de familia, lo hace de forma discreta, las amenazas del crimen organizado han sido constantes para hacerlos desistir de la búsqueda. En las carpetas de investigación, una Fiscal Regional ha “renunciado” por amenazas a su familia y agentes del Ministerio Público local se han declarado “incompetentes” para atraer el caso, pues -aseguran- corresponde al fuero federal.

En entrevista, Elba explica que un par de semanas después de la desaparición de su hijo y los otros muchachos, tres jovencitas fueron “levantadas” en una camioneta en Poza Rica, cuando las señoritas acudían a una cita de trabajo, que presuntamente había convocado Telcel y que resultó ser un engaño. “El triple levantón apenas apareció perdido en un periódico local”, externa Elba Gutiérrez.

Es por ello, que María Herrera Magdaleno, quien busca a cuatro de sus hijos, Salvador, Raúl, Luis Armando y Gustavo -víctimas de desaparición forzada en Guerrero (2008) y en Veracruz (2010) considera que las desapariciones forzadas -como las de sus 4 hijos-, presentan muchos casos paradigmáticos que deberían pasar al ámbito internacional, aunque al gobierno mexicano, al anterior y a éste no les agrade, pero Herrera insiste no hay autoridad mexicana que alcance a magnificar este problema de crisis humanitaria.

“Tienen que reconocer que necesitan recursos y ayuda internacional para la identificación de restos humanos”, expone Herrera consciente de la actualizada cifra de más de dos mil fosas en el país y 61 mil Desaparecidos.

Contracrónica

En vísperas del paro nacional por la ola de violencia en contra de las mujeres, trascendió en los pasillos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) que fue detenido el fin de semana, el director del Centro Estatal de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo, Felipe Castro Girón por violentar y golpear a su esposa. Peor aún, la esposa de Castro Girón trabaja en la Unidad de Atención a la Mujer. Se sabe que por esa agresión, Felipe Castro Girón fue cesado por golpear a su cónyuge.

Frase de la semana

“Hubiera preferido que me secuestraran a mí. Que me llevaran y me mataran, porque hoy me han dejado vacía, casi muerta”, Alicia Gallego, madre de Nathan Jesús, joven de 22 años desaparecido en Coatzintla en febrero del 2018.

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