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Martes, 30 de Mayo de 2017
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Iñárritu convierte a los espectadores en migrantes con realidad virtual

carne y arena - Iñarritu

 

“Espectacular, terrorífico, interesante, distinto”, fueron algunos de los calificativos de los asistentes a la instalación de realidad virtual en Cannes de 3 del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu.

El cortometraje de seis minutos y 30 segundos que asombró a Cannes trata sobre la situación en la frontera sur de Estados Unidos y permite una “inmersión” y “tomar conciencia” de la tragedia de los inmigrantes.

Los primeros privilegiados que pudieron visitar este jueves la instalación fue por invitación y quienes quieren verla están obligados a hacer una reservación ya saturada y un desplazamiento a un hangar de las afueras de Cannes.

En palabras del propio González Iñárritu, el “experimento” invita al espectador a entrar, descalzo, y en solitario, en una sala cubierta de arena en la que un par de operarios le colocan una mochila y unos lentes de realidad virtual.

Los lentes ubican al espectador entre un grupo de inmigrantes errantes en el desierto que separa a México de Estados Unidos y que repentinamente son descubiertos por una patrulla fronteriza.

El participante puede moverse por toda la escena recreada por Iñárritu y su Emmanuel El chivo Lubezki, aparentemente sin ser visto.

Los personajes virtuales fueron recreados a partir de inmigrantes reales de Centroamérica y mexicanos.

La instalación supone la primera gran experiencia de realidad virtual que exhibe Cannes, el certamen de cine más prestigiado a escala mundial y que celebra su 70 aniversario.

 

Realidad virtual para sensibilizar

Según González Iñárritu, la obra ha sido creada en realidad virtual para tener un gran impacto en una sociedad cada vez menos sensible a imágenes sobre dramas como el de los inmigrantes.

“Qué triste que una realidad tan real y tan dolorosa ha tenido que ser interpretada de manera virtual para poder ser relevante”, dijo el cineasta mexicano a Notimex, en Cannes.

Y al explicar la razón de por qué utilizar la realidad virtual para este corto, dijo:

“La realidad ya no es suficiente para nosotros. La cantidad de información sobre esas personas ya no nos genera ningún interés. Hubiera podido filmar un corto de diez minutos y nadie hubiera venido, lo hubieran visto diez personas.
“Aquí estoy yo, es una pieza mía, una instalación, es una forma que es una expresión personal de una situación mundial y la herramienta tecnológica da la posibilidad, te deja entrar al subconsciente inclusive de los personajes”, añadió Iñárritu, quien aclaró que no es un trabajo militante ni político, es humano.
“Es experimentación. Mi intención era poder jugar con esta tecnología experimental, explorar esa condición humana y poner a la tecnología al servicio de la humanidad”, tecnología que, explicó, es “costosa” en términos financieros.

Además, Iñárritu explicó que para realizar su “pieza artística” tuvo que volver a aprender diversas técnicas, como la de iluminación. La realidad virtual, añadió, rompe “la gramática del cine” tradicional porque no tiene marco ni secuencias, entre otras diferencias.

Por ello, subrayó, la experiencia de cada individuo en Carne y arena es totalmente distinta, y depende de su forma de ser, según constató al seguir a los participantes que ya la han visto.

La instalación, de la que no pueden tomarse fotos ni videos, será vista próximamente en la fundación Prada en Italia, posteriormente en el museo Lacma de Los Ángeles, y después viajará a la Ciudad de México.

En Canes, debido a que es una experiencia individual, se calcula que Carne y Arena podrá ser vista en sus 11 días de exhibición solamente por alrededor de 700 personas, una tercera parte del principal auditorio del Palacio de Festivales.

 

Tomado de Proceso.

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