xalapa
18
Search
Sabado, 17 de Noviembre de 2018
  • :
  • :

Irán contiene a Cristiano y se queda al borde del milagro

noticia-portugal-vs-iran-la-republica.pngTaremi tuvo el milagro de Irán en el descuento. Su mano a mano contra Rui Patricio se estrellló en la red. Ahí quedaron las ilusiones de la selección de Carlos Queiroz, pero no su dignidad: la rebelión incompleta de los humildes, el orgullo de un país que tuvo en sus pies una histórica clasificación para octavos en un partido marcado por el VAR. Portugal acabó conservando el empate en un final de infarto, transistores y videoarbitraje como el que le dio a Irán la posibilidad de hacer el 1-1 cuando se llegaba al final, o a Cristiano de marcar el 2-0 y su quinto gol en el torneo nada más comenzar la segunda parte. Al astro portugués esta vez no le salió absolutamente nada. Hasta pudo quedarse sin octavos si el paraguayo Enrique Cáceres, también previo VAR, hubiera apreciado agresión suya a un defensa iraní en una jugada que acabó saldada con amarilla. CR7 jugará los octavos ante Uruguay, el sábado… Y bien que lo necesitará su equipo.

Una dignísima Irán, capaz esta vez de anular hasta al a menudo ingobernable Cristiano, aunque la presencia del astro madridista intimidara en el inicio a la zaga persa y también a su portero. Beiranvand detuvo con dificultades el primer intento de CR7 y minutos más tarde se enredó con un defensa para que Joao Mario no aprovechara el rebote. Habían pasado 10 minutos y Portugal no volvió a chutar con peligro hasta justo antes del descanso. Pasado el cuarto de hora el equipo de Queiroz hasta se animó al contraataque. Azmoun y Jahanbakhsh, las dos grandes promesas ofensivas iraníes que nos ha enseñado este Mundial, combinaban con rapidez y peligro, aunque sin remate.

Irán contuvo a Cristiano pero se encontró con el otro gran genio del fútbol portugués durante la última década. Irregular, incomprendido, sin las condiciones físicas del madridista… Pero también capaz de cualquier cosa. Buscando a otro heredero fallido de Luis Figo en el Sporting de Lisboa, el Barcelona fichó a Quaresma en 2003 para venderle al Oporto sólo un año más tarde. Aquel enfant terrible de entonces apenas 20 años adornaría su larguísima carrera con el Inter, el Chelsea, el Al-Ahly de Emiratos y el Besiktas turco en constante ida y vuelta de traspasos y cesiones que parece haber encontrado un final a orillas del Bósforo, donde a sus casi 35 años tiene contrato hasta 2020. Diestro con vocación diestra, el estético gol que Quaresma le marcó a Irán resume su carrera de genio osado y vertical desde la banda: combinó con Joao Mario y desde la esquina del área la puso con el exterior en el palo más lejano del portero persa, que miró la escena amargado. Contra ocurrencias así no hay orden defensivo que valga.

Contra el VAR, tampoco. Volvió del vestuario Cristiano decidido a ampliar su cuenta de goles para alcanzar a Harry Kane y lo pudo hacer pronto en un penalti de esos que no se pitan sin repeticiones pero, al menos eso decidió el paraguayo Cáceres, sí después de verlas. No era la noche de CR7 y lo falló: se lo paró Beiranvand, flojo y a media altura.

La jugada y la necesidad espolearon a los iraníes, peleados con el árbitro y con su propio destino. Azmoun pidió penalti pero no hubo VAR esta vez y luego el propio delantero del Rubin Kazán se quedó a milímetros de rematar una jugada en boca de gol. Ghoddos lamió el poste de Rui Patricio no mucho después y, en plena fiesta de colgar balones sobre el área portuguesa, el balón encontró una mano suelta de Cedric. Cáceres volvió a utilizar el vídeo y a señalar los once metros. Ansarifard convirtió el empate para darle a España el primer puesto del grupo y Taremi casi completa el milagro dándole a Irán lo que hubiera sido una locura de clasificación.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *