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Viernes, 14 de Diciembre de 2018
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Japón ejecuta a Shoko Asahara, fundador de la secta que atacó con gas sarín el metro de Tokio

SHOKO ASAHARA

 

Siete miembros del culto Aum Shinrikyo, que llevó a cabo un mortal ataque con gas sarín en 1995 en el metro de Tokio, fueron ejecutados, informaron las autoridades japonesas este viernes.

El líder del culto, Shoko Asahara, cuyo nombre real es Chizuo Matsumoto, estuvo en prisión 22 años antes de su ejecución esta semana. El ataque de 1995 mató a más de  docena de personas y dejó heridas a miles.

Otros doce miembros de la secta Aum Shinrikyo fueron sentenciados a muerte por su papel en el ataque de Tokio. La sentencia a muerte del líder Asahara fue finalizada en 2006 según la agencia pública de noticias NHK, pero los juicios de sus conspiradores se demoraron otros 12 años.

Desde que esos procedimientos terminaron a principios de este año, los días de los miembros de Aum Shinrikyo habían estado contados, incluso aunque oponentes a la pena de muerte intentaran bloquear las ejecuciones.

Asahara fue uno de los siete miembros del culto que fueron colgados esta semana. Los otros son Tomomasa Nakagawa, Tomomitsu Niimi, Kiyohide Hayakawa, Yoshihiro Inoue, Seiichi Endo y Masami Tsuchiya, según el ministro de Justicia de Japón, Yoko Kawakami.

Otras seis personas aún están sentenciadas a muerte en conexión con el ataque de 1995 y otros crímenes de Aum Shinrikyo. Aún no se conoce la fecha de sus ejecuciones.

Las ejecuciones en Japón son hechas en secreto, sin advertencia previa al prisionero, su familia o representantes legales, según Amnistía Internacional. Los prisioneros solo saben horas antes de que ellos vayan a ser ejecutados.

Shizue Takahashi, representante de un grupo de víctimas y viuda de un empleado del metro de Tokio que murió en el ataque con sarín, les dijo a los reporteros que estaba “sorprendida” por la repentina ejecución.

“Cuando pienso en aquellos que murieron por su culpa, fue una pena que los padres de mi esposo y mis padres no pudieran escuchar las noticias de su ejecución”, dijo ella. “Quería que (los miembros del culto) confesaran más sobre incidente, así que es una pena que no podamos escucharlos más”.

En un comunicado este viernes, Amnistía dijo que la ejecución de Asahara y otros miembros del culto Aum Shinrikyo no daría justicia en el ataque de Tokio.

“Los ataques llevados a cabo por Aum fueron despreciables y aquellos responsables merecen ser castigados. Sin embargo, la pena de muerte nunca será la respuesta”, dijo Hiroka Shoji, investigadora para el este de Asia de Amnistía Internacional.

“La justicia requiere de responsabilidad pero también respeto por los derechos humanos de todos. La pena de muerte nunca puede ofrecer esto, ya que es la negación máxima de derechos humanos”.

 

Creencias del día del juicio final

Asahara fundó el culto Aum Shinrikyo en 1984 y rápidamente atrajo a miles de fieles, combinando pronósticos de un Apocalipsis venidero —que podría llegar después de que Estados Unidos atacara Japón y se volviera un páramo nuclear— con enseñanzas religiosas tradicionales y tácticas nueva era.

Muchos de los seguidores de Asahara eran científicos e ingenieros altamente educados, que ayudaron a atraer grandes cantidades de dinero a los cofres del culto.

Mientras el culto crecía, las familias de los miembros empezaron a elevar sus voces de alerta, y las quejas por lavado de cerebro y abuso entre el culto Aum Shinrikyo empezaron a ser más comunes.

A pesar de esto, pocos predijeron lo que podría venir, y el culto alcanzó una notoriedad global con el ataque de marzo de 1995 en el metro de Tokio, cuando los miembros de Aum Shinrikyo lanzaron gas sarín en los vagones llenos de viajeros durante la hora pico. El ataque mató a 13 personas y dejó heridas a 5.500.

Asahara y docenas de sus seguidores fueron arrestados en los meses siguientes al ataque, luego de que la policía hiciera redadas en todo el país.

En una conferencia de prensa este viernes, el exportavoz del culto Aum Shinrikyo, Fumihiro Joyu, dijo que él tiene una “gran responsabilidad compartida” por los crímenes del grupo.

“Me gustaría disculparme con las víctimas”, dijo él. “Me gustaría trabajar en la compensación y asegurarme de que estos crímenes nunca vuelvan a suceder otra vez”.

Aleph, un grupo sucesor de Aum Shinrikyo, aún está involucrado en un caso en la corte por arreglos con la víctimas del ataque de 1995 y de otros ataques. Joyu dejó Aleph en 2006.

Él dijo que más de 10 años después de dejar el culto, no tenía “un sentimiento especial” por Asahara, pero aún estaba algo nervioso por las repercusiones potenciales de ciudadanos por criticar al exlíder en público. Con la ejecución de Asahara, espera que este temor se vaya.

 

Un culto asesino

Los asesinatos de Aum Shinrikyo empezaron en noviembre de 1989, cuando el abogado Tsutsumi Sakamoto —que estaba trabajando en una demanda colectiva contra el culto— fue brutalmente asesinado junto con su esposa y su hijo. El asesinato fue vinculado eventualmente al culto.

Los fiscales dicen que miembros del culto entraron a la casa de Sakamoto mientras dormía, le inyectaron una dosis letal de cloruro de potasio y lo estrangularon.

El asesinato de Sakamoto y el clamor creciente de las familias de los miembros del culto atrajeron la atención de las autoridades, y el culto asesino empezó a prepararse para el final.

En una granja de ovejas en zona rural de Australia Occidental y otras propiedades, los científicos del culto empezaron a hacer pruebas con sarín mientras otros sintetizaban el agente neurotóxico VX y lanzaron un fallido intento de manufacturar rifles automáticos.

El 27 de junio de 1994, siete personas fueron asesinadas y más de 500 heridas después de que Aum Shinrikyo lanzara gas sarín desde un camión hacia un complejo de apartamentos en Matsumoto, en la prefectura de Nagano. Otra víctima murió en 2008.

El ataque del metro

El ataque de Matsumoto fue un calentamiento para el evento principal, que empezó casi ocho meses después, el 20 de marzo de 1995, según un reporte de la Federación de Científicos Estadounidense.

Cinco miembros de Aum Shinrikyo abordaron vagones del metro en tres filas diferentes en el centro de Tokio durante la hora pico, llevando bolsas plásticas llenas con gas sarín. Pincharon las bolsas con las puntas afiladas de sus sombrillas y las dejaron en los portaequipajes o en el piso para filtrar el gas mortal en los vagones.

Los trenes estaban programados para llegar a la estación central de Kasumigaseki con cuatro minutos de diferencia, y el culto esperaba que no solo matara a todas las personas que iban a bordo, sino también usar el tren para enviar el gas a una intersección usada por miles de pasajeros a la vez.

Afortunadamente se cometieron errores al desarrollar el sarín y su método de entrega significaba que el ataque era menos efectivo de lo que pensaban, y el grupo solo logró matar a 12 personas y herir a 5.500.

Según el reporte de la Asociación de Científicos Estadounidense, expertos en armas químicas estiman que “decenas de miles pudieron haber sido asesinados” si el ataque se hubiera ejecutado correctamente.

 

Esta foto fue tomada el 7 de enero de 1990 y muestra al grupo de culto Aum Shinrikyo y al fundador Shoko Asahara (el cuarto desde la izquierda) hablando en una conferencia de prensa en Tokio para anunciar el plan para presentar candidatos para la elección general.

Esta foto fue tomada el 7 de enero de 1990 y muestra al grupo de culto Aum Shinrikyo y al fundador Shoko Asahara (el cuarto desde la izquierda) hablando en una conferencia de prensa en Tokio para anunciar el plan para presentar candidatos para la elección general.

Arrestos y juicios

Docenas de los miembros del culto fueron arrestados meses después en redadas de la policía en varias partes de Japón. El propio Asahara fue arrestado en mayo de 1995 y fue acusado de 17 cargos que iban desde asesinato hasta producción ilegal de armas y drogas.

Su juicio —y procesos de apelación— tardaron varios años en ser completados y se apoderó de Japón, pues la policía siguió buscando otros miembros de culto vinculados a los ataques de Tokio y Matsumoto.

A finales de 1996, Ashara admitió la responsabilidad en el ataque con sarín pero dijo que no estuvo personalmente involucrado con el crimen, diciendo que había sido “instruido por Dios” para cargar con la culpa. Al mismo tiempo, alertó a sus abogados de que podrían morir si seguían interrogando a los miembros de Aum Shinrikyo.

Después de un juicio que duró ocho años, Asahara fue finalmente hallado culpable de ser el autor intelectual del ataque y fue sentenciado a la pena de muerte en 2004. En 2006 ya había agotado el proceso de apelación.

Su ejecución fue dictada debido a los procesos en curso contra sus conspiradores, los últimos que fueron arrestados en 2012.

Aum Shinrikyo se dividió en dos grupos en 2007: Hikari no Wa y Aleph. Este último se ha disculpado por el ataque de Tokio, que recae en “los miembros principales del entonces Aum Shinrikyo”. Los dos grupos tienen cerca de 150 y 1.500 grupos respectivamente, según la prensa japonesa.

La vigilancia gubernamental de Hikari no Wa fue levantada el año pasado, pero Aleph permanece bajo escrutinio oficial.

 

TOMADO DE CNN.

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