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Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Koen Dekoker, a bordo de su rudimentaria bicicleta, rinde homenaje a Eddy Merckx

koen dokoker

Para Koen Dekoker, lo de menos fue carecer de cronometraje, de jueces internacionales, pinchar y cambiar la rueda de su antigua bicicleta a mitad de la prueba en la pista del velódromo Olímpi- co Agustín Melgar. Lo importante para el belga es que se cumplían 25 años del récord mundial de la hora que implantó su compatriota Eddy Merckx, su inspiración, así que decidió celebrarlo con un intento.

A bordo de una bicicleta rudimentaria, sin los mínimos avances tecnológicos con los que pudo haber contado Merckx, Dekoker se lanzó a la aventura de la hora, lapso en el que recorrió 39.67 kilómetros, muy lejos de la marca que El Caníbal estableció el 25 de octubre de 1972 en el velódromo mexicano, fijada en 49.431 kilómetros.

Para el ex ciclista de 47 años, no era necesario igualar ese registro o superarlo, y tampoco le preocupó no haber cubierto su estimado de 42 kilómetros. Su única pretensión era celebrar al considerado mejor de todos los tiempos.

“Es sólo por el gusto, lo hice porque me hace feliz, porque es un presente para Eddy Merckx; yo me convertí en ciclista por él, somos amigos y ésta es una celebración, desde el viaje a México, que no conocía.

Lo hice por puro gusto, y porque creo que aunque es muy pequeño, significa algo bueno para el deporte, afirmó Dekoker, retirado del ciclismo que practicó durante nueve años como amateur, cuatro como profesional, lapso en el que corrió con el equipo Telekom, y al que dijo adiós un tanto decepcionado por las prácticas de dopaje a las que estaban obligados los ciclistas que pretendían buenos resultados.

Después de 21 años de retiro, en los que se dedicó a los negocios, se desarrolló como masajista y después conferencista motivacional, Dekoker retomó la actividad física hace unos meses, y simplemente se le ocurrió que podría recrear aquella hazaña que Merckx estableció sobre la mítica pista de madera, hoy de cemento, uno de los más de 30 récords asentados por pedalistas de todo el mundo en el escenario de México 68.

Hoy falto de mantenimiento, el Agustín Melgar parece haber librado la intención del gobierno capitalino de ser derrumbado para construir un estadio de futbol.

Sería una lástima, la verdad es que es un gran lugar. Realmente me encantó, además de toda la gente aquí, dijo con admiración el pedalista, cuyo intento fue asistido en lo básico por los entrenadores y ciclistas practicantes en el Agustín Melgar.

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