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Domingo, 24 de Junio de 2018
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La crónica de hoy

ALEJANDRO HERNÁNDEZ

Los vecinos de una colonia de Xalapa, la Ferrer Guardia, han puesto el dedo en la llaga en cuanto a denunciar la inseguridad que se vive en muchas zonas de esta capital veracruzana, pues contradiciendo lo que dice el discurso oficial, dicen que tomarán la justicia en sus manos pues ya no aguantan los robos con violencia que cotidianamente sufren. De una manera tajante declararon que al ladrón que agarren in fraganti lo crucificarán como escarmiento y para desanimar a otros más que ya los traen asolados, pues no sólo asaltan a los transeúntes amenazándolos con armas de fuego, sino que se meten a las casas a robar y hasta han intentado violar a algunas mujeres de ese sector poblacional.
Esta denuncia ciudadana, y advertencia más que clara a los malhechores, contraviene los discursos triunfalistas del Gobierno del Estado, de Seguridad Pública y del propio alcalde, Américo Zúñiga Martínez, que en más de una ocasión han afirmado que Xalapa es una ciudad segura, pues al menos en ese sector los vecinos aseguran lo contrario.
Que los ciudadanos, hartos de la inseguridad, se conviertan en juez y parte, es algo muy peligroso y lamentable, pues no hace mucho en una zona habitacional de la conurbación del Puerto de Veracruz un hombre, sospechoso de haber robado a gente del lugar, fue linchado por una multitud, siendo testigos del hecho su esposa y su pequeño hijo; esto no sólo contraviene el estado de derecho sino que nos regresa, como sociedad, a la barbarie.
Todo mexicano, por ende todo veracruzano, tiene derecho a una justicia pronta y expedita proporcionada por el Estado, pues así lo consagra la Constitución, sin embargo, en situaciones extremas los ciudadanos eliminan, indebidamente, reticencias morales y hasta jurídicas, pues se encuentran tan agraviados y tan incrédulos de sus autoridades que prefieren hacerse justicia por mano propia.
Y es que el gran problema del país no es sólo la violencia y la inseguridad que lo asuela, sino también la terrible impunidad que padecemos. Los delincuentes, en casi todas sus modalidades, han rebasado a las policías, a los ministerios públicos y a casi todo el sistema judicial, pues no sólo llevan a cabo sus actividades ilícitas con total descaro, y en no pocos casos hasta con ayuda de los mismos cuerpos policiacos, sino que cuando llegan a ser presentados ante la autoridad ésta los deja en libertad por falta de pruebas, o por vaya usted a saber qué argucias legales o prebendas económicas.
Ante esta situación la controversial legal, y la moral también, acerca de los grupos de autodefensa surge inmediatamente, pues si por un lado está mal que los vecinos vigilantes tomen la justicia por su cuenta, por el otro siempre pesará mucho la pregunta con que ellos han expuesto su razón de ser: ¿y entonces, nos dejamos matar y robar?
En otro orden de ideas. Al parecer sigue en píe, a pesar de que el alcalde de Xalapa lo había negado, la orden de cobrar impuestos municipales a los grupos artísticos y culturales en esta ciudad. En consecuencia, los grupos de intelectuales se aprestan a defenderse de esta medida tan poco afortunada. Estaremos pendientes de lo que ocurra al respecto.
Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com

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