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Sabado, 24 de Agosto de 2019
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La crónica de hoy: Ciudadanos vigilantes

ALEJANDRO HERNÁNDEZLa inseguridad que padecemos ha cambiado las formas y los modos de hacer y exigir justicia en nuestra, antes tranquila, Xalapa.

Ayer, en una escuela primaria de la colonia Progreso, según las versiones que han circulado en las redes sociales y en algunos medios informativos, un padre secuestró a su propia hija, pues existe una desavenencia con la madre de la menor. Para esto se hizo acompañar de un cómplice que, en el momento en que quería huir fue detenido por un grupo de padres de familia, que lo golpearon y nomás porque llegaron, primero una patrulla policiaca, y luego de varias horas retenido hasta el procurador del Estado y lo “rescataron”, no lo lincharon.

En este caso ocurrieron varias cosas que son de tomarse en cuenta y para reflexionar en ellas.

La gente está muy irritada, ha ido acumulando mucha tensión por tanta violencia e inseguridad y está que no cree en nadie, ni siquiera en la máxima figura de la justicia en el Estado, en este caso el procurador, Luis ángel Bravo Contreras, pues ni siquiera su palabra, dada frente a reporteros y cámaras que llegaron a cubrir la nota, fue suficiente para los vecinos y familiares de la niña secuestrada quienes, incluso, atacaron la unidad policiaca en que el detenido se encontraba rompiéndole vidrios y ponchándole las llantas.

Una grave crisis de credibilidad enfrentan las instituciones encargadas de impartir y procurar justicia y seguridad, pues casos como el ocurrido ayer, y muchos otros a lo largo del país, dan cuenta de la poca confianza de los ciudadanos en ellas. La situación es tan grave que pareciera, por lo visto en la colonia Progreso ayer, que lo único que calmaría a la airada multitud habría sido la ejecución in situ del delincuente, lo cual no solo es lamentable sino que debiera imponernos la más profunda de las reflexiones, pues estamos a un paso de ser la Fuenteovejuna de la que hablaba el dramaturgo Lope de Vega, o, si las autoridades no se ponen las pilas, en algo peor. Porque los ciudadanos, ante la omisión o complicidad de los cuerpos policiacos, son ahora una especie de vigilantes anónimos que, como aquel personaje que interpretara Charles Bronson, pueden pasar de vigilantes a ejecutores en cualquier momento.

Qué tremenda descomposición del estado de derecho estamos viendo cuando los ciudadanos no creen en sus autoridades, pero éstas tampoco hacen gran cosa para recuperar la credibilidad. Y esta falta de confianza no la sufren nada más los cuerpos policiacos o el poder judicial, no, permea ya a todos los estratos del gobierno, y para muestra ahí están los reclamos de los padres de los normalistas de Ayotzinapa, que le espetaron a nuestros senadores, en su cara y en su propio recinto, que no confiaban en ellos ni en sus decisiones; o el “Ya me cansé” de Murillo Karam que repitieron las redes sociales y que duró un mes en Twitter, todo un record mundial, o los reclamos por la famosa Casa Blanca del presidente y su esposa.

Ojala que la niña secuestrada sea encontrada sana y salva, desde aquí rogamos porque así sea.

Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com

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