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Lunes, 21 de Octubre de 2019
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La crónica de hoy: Reformas, inseguridad y economía en picada

ALEJANDRO HERNÁNDEZLas llamadas reformas estructurales, que serán todo lo positivamente macroeconómicas que el Gobierno Federal quiera, pero que a la microeconomía del ciudadano le están dando en la torre, han causado una oleada de cierre de pequeñas empresas en nuestra ciudad alarmante.

Declara José Rogelio Ibáñez Espinosa, presidente de Activación Empresarial para los Centros Históricos de la República Mexicana A.C, que al menos en la zona del centro histórico de nuestra ciudad al menos 50 negocios han bajado sus cortinas ante la grave situación económica y la presión fiscal de las nuevas disposiciones hacendarias. Además, a esto se le suma la terrible inseguridad que mantiene como víctima principal de asaltos y robos a mano armada a tiendas y pequeños negocios, así como a transeúntes, cosa que ha provocado que en algunas zonas la gente deje de salir a determinadas horas a la calle, mermando el comercio en pequeño, que es responsable de muchos de los empleos y autoempleos que permiten que la economía local medio se sostenga.

Tales circunstancias crean un círculo vicioso, pues si disminuyen los empleos, en este caso los que crean las pequeñas empresas y las empresas familiares, tiende a aumentar la delincuencia. O al menos eso es lo que dice uno de nuestros diputados locales, el panista Carlos Gabriel Fuentes Urrutia, que señala que el desempleo que afecta a nuestro estado propicia que aumenten los delitos como asaltos y robos. Aunque por otro lado, la Asociación de Constructores del Estado de Veracruz (Acevac) y Colegio Mexicano de Ingenieros Civiles (CMIC) en Veracruz y otras cámaras empresariales, entre ellas el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Xalapa, denunciaron que el gobierno del estado de Veracruz, no les ha pagado más de mil millones de pesos, pertenecientes a contratos del Fideicomiso del Dos Por Ciento a la Nómina, lo cual los tiene al borde de la quiebra, por ende a punto de cerrar sus empresas y de que se pierdan miles de empleos más.

A final de cuentas, si sopesamos las variables que nos tienen hundidos en esta crisis galopante: las reformas hacendarias, la incompetencia para detener la inseguridad y la falta de pagos de las dependencias oficiales al sector productivo; nos daremos cuenta que el único culpable de ella es el propio gobierno.

Muy mal estamos entonces si quien debería de velar por nuestro bienestar es, precisamente, quien propicia que tengamos desempleo, inseguridad y un futuro económico que compromete el desarrollo social y condena a los más vulnerables (jóvenes y niños) a unirse, en el mejor de los casos, al comercio informal o, cosa desafortunadamente muy común, a las filas de la delincuencia.

La crisis, ese eterno fantasma que, perversa e irónicamente, más nos asuela cada vez que se echan las campanas de la recuperación al vuelo, y que se ha enquistado en el colectivo social como algo cuasi inamovible, está de vuelta y ronda nuestra mermada economía mientras nuestros gobernantes, ciegos de poder, dilapidan el erario en viajes, fiestas, comilonas y lujos inmerecidos.

 

 

Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com

 

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