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Lunes, 15 de Octubre de 2018
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La crónica de hoy: Votemos

ALEJANDRO HERNÁNDEZUn ciudadano mexicano promedio, de los que pagan impuestos, compran mercancías, pagan servicios, de los que mantienen viva y caminando la economía del país pues (pa’ que otros se la jodan, no le aunque), se toma muchos trabajos para hacer todo lo anterior (menos lo de joderse lo que no es suyo, eso es exclusivo de los políticos vivales), y, lamentablemente, no se toma el mismo trabajo para decidir quién lo gobernará.

Desmenuzando lo que todos los días un jefe o jefa de familia hace: levantarse a las seis de la mañana, alistar a sus hijos para la escuela, hacerles de desayunar y llevarlos, ir al trabajo, pasar ahí ocho, diez, o a veces hasta más horas, malpasarse, llegar a casa, ver que sus hijos hayan hecho la tarea, alistar sus cosas para el otro día y, llegando éste, volver a empezar todo de nuevo, me parece que no ponerle atención a la política, so pretexto de que no le interesa o ya le fastidió, es como no querer que su vida mejore nunca. Esto porque mientras más se aleje un ciudadano de la política, más manga ancha les estará dando a los políticos para que hagan y deshagan con el país.

Desde el simple hecho de tramitar una credencial de elector y luego no ir por ella, empieza la cesión del (permítaseme la comparación) derecho de pernada al erario, al vivo que hace de la política un modus vivendi, uno deshonesto, claro. Si ya forzado por la circunstancia de que la credencial de elector es, a la vez, documento oficial para identificarse el ciudadano la recoge, pero no vota, habrá permitido que los gobernantes hagan lo que quieran y además, sin derecho casi a reclamar si se roban lo que sea, pues renunciar a un derecho ciudadano como el votar es renunciar a exigir cualquier cosa. Sí, claro, no votar también es una opción del elector, eso lo acepto; lo que no se puede aceptar es que alguien no vote, pero además no se interese nunca de lo que pasa en la política y la función pública, pues esa apatía es la que, aún más que la desvergüenza de los políticos, tiene sumido al país en el hoyo en donde está.

Muchos, desde hace algunos años, son los que llaman a los ciudadanos a no votar, que según para demostrarle el hartazgo ciudadano a los políticos, pero, ¿les digo algo?, eso ellos ya lo saben, ya desde cuando se dieron cuenta que nos tiene hasta el gorro, pero como de demostrarles nuestro “desprecio” no pasamos, pues por eso se encajan.

Hay que ir a votar, hacer valer el voto diferenciado (por el candidato y no por el partido), el voto de castigo, la alternancia, el triunfo a los candidatos ciudadanos, etcétera. Hay tantas cosas que votando inteligentemente se podrían conseguir, como el referéndum, la revocación del mandato, etcétera, pero, por desgracia, nos enconchamos en la desidia y la apatía para no comprometernos con nuestro futuro.

Si nos seguimos negando a ejercer como ciudadanos, que no nos extrañe nada que los políticos se nieguen a ejercer como funcionarios públicos honestos.

Comentarios o sugerencias: motardxal@gmail.com

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