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Viernes, 16 de Noviembre de 2018
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La pasión de Colombia acaba con Polonia

C474E139-D53D-4A7B-BA2F-626BBB382D4EColombia juega como siente. Un país apasionado y colorista que mezcla perfectamente con su selección, cuyo fútbol es igualmente apasionado y colorista. Y más en circunstancias como la de este domingo. Era el todo o nada, cara o cruz en el Mundial. Polonia o Colombia, a la calle en caso derrota. Colombia hizo efectiva su fe, un arrebato total para seguir en el Mundial. Ganó y convenció. 3-0 a Polonia con un gol de Falcao, su estreno en un Mundial. Ahora depende de sí misma para no caer eliminada: necesita derrotar a Senegal en el último partido.

Por eso el partido amaneció como si lo hubiesen prendido fuego desde Bogotá. Comparecieron los polacos con su tótem Lewandowski, frío y letal, con ánimo de someter a los sudamericanos a partir del balón. El ensayo duró apenas cinco minutos, porque Colombia echaba espuma por la boca, tan fiera y desajustada fue su presión. Demostró sin duda que quería ganar, pero para lograrlo necesitaba algo más que morder polacos.

El encuentro arrancó muy caliente, mucha gente por el suelo, codazos, golpes y demás… Hasta que Quintero y James no asumieron el mando del juego, aquello fue un ejercicio desbocado. La zurda de ambos, en especial la del exmadridista, sosegaron el calentón.

Comenzó a jugar Colombia, a combinar, a sujetar la emoción. Apareció el trotón Cuadrado por la derecha, ganó algunos balones Falcao, y Quintero filtró mucho juego entre líneas. El aire soplaba del lado colombiano y la justicia poética actuó en el minuto 39. Un centro dulce, de manual, soberbio de James al corazón del área encontró el brinco poderoso de Yerry Mina, el que no juega en el Barça y es solvente con su selección. Cabezazo frontal a gol y delirio amarillo en la grada.

Polonia intentó rellenar un formulario. Hizo ademán de querer remontar, pero sin pasión, sin sensación de entrega total. Todo lo contrario de Colombia, pura vehemencia y frenesí en cada balón. Se dejaban la vida los colombianos en cada lance, ronchas de piel por el césped en defensa de una ilusión.

El equipo de Pékerman defendió con energía y brío, se entregó a las deliciosas zurdas de James y Quintero y encontró al fin a Falcao. El delantero, uno de los mejores del mundo en la última década, que se perdió el Mundial de Brasil en el mejor momento de su carrera, marcó un gran gol. Con el exterior, frente al portero polaco y al hierro.

El 2-0 desarmó a los polacos, incapaces de articular una respuesta competente. Llegó el tercero de Colombia, otra contra lanzada por James que acabó con tino Cuadrado.

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