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Miércoles, 12 de Diciembre de 2018
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Lars von Trier y Spike Lee llevaron la polémica a Cannes

Spike Lee

 

Una jornada de alto impacto y fuertes contrastes se vivió hoy en Cannes con la presentación del notable nuevo film de Spike Lee (quien además ofreció una incendiaria conferencia de prensa contra Donald Trump ) y otra película provocadora hasta lo irritante del danés Lars Von Trier. Lee, quien casi tres décadas atrás ya había conmovido a Cannes con Haz lo correcto -película fundamental para el resurgimiento del cine independiente afroamericano en los 80-, regresó a lo grande a la Competencia Oficial tras una década de traspiés artísticos y comerciales. BlacKKKlansman-firme candidata a la Palma de Oro- es un film que funciona a la perfección en varios niveles: como exponente de cine de género (es un policial sobre agentes infiltrados lleno de suspenso y tensión, una comedia negra, una buddy movie interracial y una historia de amor), un ensayo cinéfilo sobre los estereotipos con los que Hollywood desprecia a los negros desde El nacimiento de una nación y Lo que el viento se llevó en adelante, un homenaje a las películas blaxploitation y a héroes clásicos como Shaft, y -muy especialmente- una apuesta política con múltiples referencias a la Estados Unidos de hoy con un epílogo demoledor que incluye imágenes de la matanza de Charlottesville y las declaraciones de Donald Trump en las que se niega a condenar a los grupos supremacistas.

 

 

Spike Lee se refirió con insultos como “motherf-ker” pero sin nombrarlo al actual presidente de Estados Unidos:

“Tuvo la oportunidad de decir que estamos definidos por el amor y no por el odio, pero ese maldito no denunció a los malditos nazis del Klan, fue un momento definitorio en el que hubiese podido decirle al mundo que somos mejores que eso. Miramos a nuestros líderes para que nos guíen, para que tomen decisiones morales y ese ejemplo luego se esparce por el mundo. Tenemos que despertarnos, no podemos quedarnos en silencio”, indicó. 

BlacKkKlansman narra la historia de Ron Stallworth (John David Washington, protagonista de la serie Ballers), primer afroamericano que ingresa a la policía de Colorado Springs (“Eres nuestro Jackie Robinson”, le dicen, en referencia al primer jugador de béisbol negro en las Grandes Ligas), una comunidad predominantemente racista en la década de 1970. Tras realizar unas tareas burocráticas, convence a sus jefes de infiltrarse junto a Flip Zimmerman (un extraordinario Adam Driver), su compañero judío, en las huestes del Ku Klux Klan de la zona.

Spike Lee narra de forma simultánea (por momentos con un excelente uso del montaje paralelo) la lucha de un grupo derivado de los Panteras Negras (liderado por la magnética Laura Harrier en plan Angela Davis, con una aparición breve y extraordinaria del gran Harry Belafonte), la interna del KKK (cuyo principal referente está interpretado por Topher Grace), las disputas en la policía del lugar por la llegada de Ron y un atentado que es mejor no adelantar, aunque todo parte de crónicas de la historia real que el director de Fiebre de amor y locura y Malcolm X vincula todo el tiempo con la actualidad.

“Nuestro trabajo como cineastas y narradores es conectar las historias de época con lo que ocurre hoy. La película está concebida en el contexto de la historia sangrienta de un país que ha sido construido sobre la esclavitud y el genocidio de los pueblos originarios”, concluyó.

 

Sadismo y provocación

Si Spike Lee recibió una ovación de diez minutos con la platea de pie, Lars Von Trier generó el efecto contrario: más de cien personas se fueron de la sala (varias entre gritos de repudio) en medio de la función de gala de The House That Jack Built. La película tiene de por sí sobrados elementos de sadismo ( Matt Dillon es un asesino serial que disfruta matando decenas de mujeres y niños de la formas más brutales), pero al director danés le están cobrando también sus dichos pronazis en Cannes 2011 y las recientes denuncias de abusos por parte de empleadas de su productora Zentropa.

 

 

Luego de ser declarado “persona non grata” por las autoridades del festival, este año los organizadores le levantaron la sanción, pero enviaron a The House That Jack Built fuera de competencia. Se trata de un film brutal en el que el Jack del título va a bordo de una camioneta roja destrozando los cuerpos de mujeres como Uma Thurman y Riley Keough (a la que además le corta los pechos) en un film de casi tres horas que transcurre durante doce años y está dividido en cinco “incidentes”. No contento con mostrar esos asesinatos de la manera más explícita, en algunos casos los repite una y otra vez como si se tratara de un gol en una transmisión de fútbol. El uso de la confesional voz en off, del tema Fame, de David Bowie, del recurso de los carteles como Bob Dylan en el video de Subterranean Homesick Blues, la inclusión de fragmentos de Hitler y un cierre en el mismísimo infierno conforman la caricaturesca respuesta “artística” de Von Trier a sus detractores.

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