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Martes, 16 de Octubre de 2018
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Lifting usa a la policía para reprimir a los que le piden empleo

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Obrero que había participado en protestas para denunciar las pésimas condiciones laborales en la empresa petrolera Lifting, es detenido y enviado al penal con orden de aprehensión, Raymundo Ramírez Pérez pidió empleo y apoyó a sus colegas por las jornadas de explotación que padecen, y fue denunciado por vandalismo, extorsión y afectaciones a las vías de comunicación

 

Raymundo Ramírez Pérez, de 40 años, vive en un poblado del sur de Veracruz donde hace dos años llegó la primera empresa privada a perforar pozos en un campo petrolero que ganó en la subasta de la Ronda 0, en el marco de la Reforma Energética.

Como cientos de habitantes de Moloacán, Raymundo Ramírez, con estudios de ingeniería, tuvo expectativas de conseguir un buen empleo una vez que se pusieran en marcha las actividades de la empresa ganadora de los pozos de su pueblo, Lifting de México, y diariamente, desde entonces, iba a las oficinas del sindicato de Pemex o a las áreas de trabajo de la empresa para buscar una oportunidad.

En el camino, del diario, se encontraba a colegas y paisanos con la misma esperanza. Moloacán, un pueblo que depende de la industria de Pemex, desde hace mucho tiempo presenta una economía en declive, y sus hijos, deben migrar o tener salarios muy raquíticos para pasar el día, otros, como Raymundo Ramírez, persisten en el desempleo.

Desesperado, Raymundo Ramírez participó en 2017 en una serie de protestas para exigir a Lifting que cumpliera con las bondades de la reforma energética, pero el corporativo lo denunció ante las autoridades.

El lunes pasado, que Raymundo Ramírez y otros colegas desempleados participaron en otra protesta contra la empresa Lifting, un operativo de la policía llegó por él y se lo llevó detenido,esposado, cual criminal.

Sus padres han pasado las peores horas de su vida a la espera de noticias de su hijo. Se les encuentra en su casa, nerviosos, pues hasta hace poco se acaban de enterar que está preso en un separo en el penal de Coatzacoalcos.

Acusado de pandillerismo, extorsión y obstrucciones a las vías de comunicación, Raymundo Ramírez terminó en tras las rejas, a modo de advertencia, ya que la Lifting no quiere contratar a los hijos de Moloacán, que persisten entre el hambre, el desempleo y la pobreza.

Los padres de Raymundo Ramírez niegan que sea un criminal.

En las calles, sus vecinos, así como sus compañeros de trabajo, también lo perciben como una venganza de la firma privada contra quienes están pidiendo chamba.

Por la mañana, en los alrededores a la cabecera municipal, se mira a los obreros en busca de empleo.

Se paran en la glorieta que da acceso a la localidad de Cuichapa, zona donde se asientan los pozos de Lifting, en busca de una oportunidad.

Como si se tratara de una subasta de empleo, los hombres, jóvenes y adultos, aguardan con el estómago vacío y el corazón lleno de esperanzas por llevar un poco de alimento a sus mesas.

Apenas ven un coche o camioneta desconocida pasan delante de ellos, se animan y alzan la mirada con expectativas. Así llegan en algunos casos contratistas quienes le dan empleo temporal o caporales que arriban a pedir peones para tareas en los ranchos vecinos, pues el municipio aparte de contar con campos petroleros, cuenta con una amplia vocación ganadera.

Lo que cuentan entre sí, son historias de pobreza, de la forma en que llevan la vida, al día, pidiendo fiado, ahorrando y privándose de lo básico.

Cuando llegó Lifting​, en agosto del 2017,​ también alimentaron esperanzas de contar con trabajos ante la caída de las actividades de Pemex, sin embargo, al poco tiempo, se acabaron las ilusiones, pues Lifting trajo personal de otros estado, y nombró gestor a una persona de nombre Rafael Tinajero.

Después del anterior alcalde, Omar Ricárdez Chong, Tinajero es el sujeto más odiado entre los obreros.

Omar Ricárdez Chong, también dirigente del sindicato petrolero, de la sección 16, lo desprecian porque según ellos, antes de terminar su administración en diciembre del 2017, acordó con Lifting no contratar a personas locales.

Y a Tinajero lo rechazan y maldicen ya que se dedica a decidir quién entra a trabajar y quién no, siempre cobrando una cuota a quien obtiene una plaza temporal.

Después de un rato en la glorieta, los trabajadores se marchan con las manos vacías a sus casas, con la espera de que sus esposas hayan logrado traer un poco de dinero, ya que en su mayoría, ellas también deben entrar al gasto.

Raymundo Ramírez Pérez, cuentan sus padres y familiares, estudió una ingeniería en el Tecnológico de Las Choapas, laboró algún tiempo en el norte del país y en algunas empresas cerca de Moloacán, su tierra natal y de donde no se iba por ser el hijo menor y encargado de los dos papás.

“Nosotros ya somos grandes, es quien nos anda jalando o corre cuando nos pasa algo”, cuenta la madre, quien prefiere no dar su nombre ante el temor de sufrir represalias.

El papá del hoy detenido es jubilado de Pemex, adulto mayor, mensualmente le da para sus gastos de parte de su pensión.

Raymundo Ramírez Pérez no tiene novia.

No fuma.

No toma, si lo hace, es muy poco.

Su gran apremiante desde hace unos años es el desempleo en el que se encuentra estancado en su pueblo.

A diario, cuentan, se marchaba a probar suerte en las empresas locales y como transitorio en Pemex.

Ahí pasaba las horas a la espera de una contratación la cual nunca llegaba.

Ahora debe esperar los tiempos legales aplicados por el sistema de justicia veracruzano para que le determinen si se queda preso o enfrenta su proceso el libertad.

 

SOMOS PERSEGUIDOS

 

A salto de mata, Rut Calderon Cordoba, líder sindical en el sur de Veracruz, relata su drama por haber enfrentado a Lifting, ahora cuenta con una orden de aprehensión.

La policía la busca, dice, para meterla en la cárcel por haber buscado que sus hermanos de Moloacán y Cuichapa cuenten con empleo. Y sabe que en cualquier momento la pueden detener.

A distancia, por teléfono, en altavoz, recuerda que ya antes Lifting encarceló a dos compañeros, María Liboría Esquivel Cárcenas y a Julian Corro Cabrera.

Los cargos eran lo de menos, pero el fondo del asunto, es que se atrevieron a luchar y a defender los derechos laborales para la gente del pueblo, ya que a quienes contratan, a penas y les pagan mil 500 pesos por diez horas al día.

 

​L​ifting, acusa, fue beneficiada por el anterior alcalde, Omar Ricárdez, quien pensaba mantener sometidos a los trabajadores de su pueblo porque lanzó a su esposa para candidata a la alcaldía, y reemplazarlo en el cargo.

Pero los planes del ex edil se vinieron abajo con la derrota, y ahora el pueblo se da cuenta de sus turbios manejos y exigen lo que por derecho reclaman, el trabajo de Moloacán para los de Moloacán.

 

LIFTING, SIN DEJAR BENEFICIOS

Victoria Rasgado, alcaldesa de Moloacán, recuerda que al iniciar la administración pública, en enero pasado, contaba con algunas solicitudes de empleo para acomodar personas en su gobierno.

Incluso, sacó un programa para darle trabajo a los proteccionistas de Moloacán y captó así a varios directores de área, sin embargo, actualmente en su escritorio hay mil 600 solicitudes de trabajo de personas en busca desesperadamente de una ocupación.

 

Ella está copada por la situación por la cual pasan sus paisanos y la impotencia de no poder ayudar a más pues el municipio no es una empresa.

Lifting, definitivamente, le quedó a deber en beneficios a Moloacán, pues tampoco se han cumplido varios con los ejidatarios, como la construcción de infraestructura de capacitación y la reparación de los caminos de acceso a los pozos petroleros.

“Es preocupante, al no haber trabajo en Pemex, hay muchos transitorios fuera, hay quienes buscan oportunidades con sindicatos y empresas, como en Cotemar y Lifting y no hay respuesta”, dijo.

Y por eso sus paisanos “tienen que irse al no haber trabajo”. Ella estima que el 80 por ciento de los empleados por Lifting, son de otros estados de la república.

​​Lifting​ es la primera empresa petrolera mexicana, en sociedad con Cotemar, que ganó el campo petrolero  Cuichapa ​​Poniente, el cual consta de 42 kilómetros cuadrados y posee un volumen original de aceite de 452 millones de barriles y 472 millones de pies cúbicos de gas.

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