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Lunes, 18 de Junio de 2018
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Línea Caliente: ¡Beto o veto… es la cuestión!

Edgar Hernández

Por Edgar Hernández

Preso en la división del PRI, con agudos problemas de legitimidad de sus gallos y con una sucesión gubernamental adelantada por más que se deslice que primero se debe hablar de las diputaciones federales, el primer priista Javier Duarte enfrenta el dilema de jugar con Beto –Silva- o Erick Lagos, o irse por el veto del más peligroso y aceptar la imposición de las mayorías.

Así, para el 2016 estaríamos hablando de un Yunes –Pepe- o un caballo negro propuesto por el centro.

Todo ello desde luego con sus asegunes ya que estamos hablando de dos candidatos a gubernaturas sucesivas, 2016-2018, y no comprar adelantadas victorias priista ya que del otro lado del mostrador está el músculo de Miguel Angel Yunes Linares más fuerte que nunca.

Para la de dos, al igual que para la elección de seis años, el PRI le apuesta al abstencionismo y la victoria apretada.

Pero antes tendrá que librar la batalla interna que tiene fracturado a ese partido y esperar la opinión del centro que aunque con un menguado peñismo no soltará la plaza a ninguna aventura que ponga en riesgo la cuarta reserva electoral nacional.

Y es que si bien con la llegada de los reaccionarios al poder presidencial en el 2000 se ponía fin al dedazo y concluía la era del poder vertical para dar paso a los virreyes los siguientes 12 años, con el regreso del PRI y Enrique Peña Nieto a la cabeza, se retoman prácticas parecidas pero acotadas por la opinión regional de quienes representan los enclaves estatales, así como la voluntad ciudadana manifiesta en los sondeos de opinión y encuestas.

Qué si es bueno o malo… pues habría que preguntárselo al PRI y al primer priista que al corte del último trimestre del año colocan a José Francisco Yunes Zorrilla a la cabeza y muy pegadito a Héctor Yunes Landa, mientras en el fondo fagocita la terna Erick, Silva y Mota.

Y ello bien lo sabe el señor Duarte, quien sobre su escritorio tiene la realidad electoral dicha por Roy Campos y la UV.

Previsiblemente pues, tendrá que modificarse el rumbo de la sucesión aun cuando el PRI arrase, ya que no es lo mismo ganar un distrito que tener en la bolsa los 21 en juego.

Así, en esa perspectiva el tiempo se convierte en el principal enemigo de Duarte, máxime que no hay dialogo con los Yunes disidentes que día a día van sumando adeptos de tal suerte que de cara a victorias electorales estrechas, de décimas de puntos, basta que el dúo dinámico de los Yunes rojos decida retraer su militancia y voto duro para que el PRI se vaya en picada.

Acaso por ello si bien es cierto que Veracruz será quien decida quién sería el candidato del PRI a la gubernatura, ello de ningún modo significa que Veracruz es Javier Duarte.

En efecto, el centro no impondrá a rajatabla, pero sí será el árbitro de la contienda, el árbitro del PRI en el terreno de juego para certificar que gane la candidatura y la elección misma el mejor.

Que si la fuerza del gobierno de Veracruz per se será respetada por el centro, sin duda. Duarte tendrá margen de veto, pero valga el juego de palabras, no el derecho de Beto.

Así, en ese previsible escenario, pues de los males el menor.

La cúpula de poder veracruzano le apostaría a un gobierno de dos sin Héctor pero sí con un conciliador, Gerardo Buganza o un leal, Alejandro Montano… pero ojo, en la lucha por el poder Héctor Yunes Landa, quien es el más hábil y experimentado de todos, les puede arrebatar el juego si se mantiene como puntero en las encuestas y hace valer sus poderosas alianzas nacionales.

Consecuente con este ejercicio hipotético Héctor sería nominado para la de dos, llevaría a la gubernatura a Pepe a la de seis e iría de la mano con el propio Pepe en un gobierno transexenal 2016-2022.

El punto pues es exterminar al Duartismo y de paso poner el último clavo al ataúd de Fidel inventor del entuerto de la gubernatura de dos años.

Acaso por ello vale la pena insistir en las últimas revelaciones de José Francisco Yunes Zorrilla en donde afirma categóricamente que en Veracruz no habrá dedazo y reconoce además a Javier Duarte como el primer priista, “pero yo represento una corriente política diferente”.

Esta es parte de la entrevista que concedió a este escribano en el restaurante del Hotel Clara Luna de Xalapa, donde de acuerdo a nuestra percepción lo observamos firme, maduro, acerado por la lucha y sin asomo de enojo o molestia en donde aclara que, en efecto, no tiene diálogo con el gobernador Javier Duarte pero que “no es necesario ya que él trae su agenda y nosotros la nuestra”.

Pero, ¿No tiene diálogo?, se le insistió.

-No. De hecho no hablo con él desde junio, salvo una llamada telefónica el pasado mes de octubre para darle cuenta de mi informe senatorial.

¿Quiere ser gobernador?

-No quiero, voy a ser gobernador

¿Con que sustenta su dicho?

-En el trabajo político de tres décadas atrás; con el convencimiento de que es el momento de trabajar por Veracruz desde la gubernatura y con la firme determinación de que si no es ahora para el 2018 me retiraré de la política. Me iré a mi casa. Ya por lo pronto observo en las encuestas que estoy en primer sitio y eso, amigo mío, no es producto de la casualidad sino del trabajo de una vida.

¿Al no estar de acuerdo con una gubernatura de dos boicoteará con Héctor Yunes la próxima elección federal?

-No. Bajo ninguna circunstancia. No podemos hacernos el harakiri aun a sabiendas de que ello en lo personal nos afecta.  Héctor Yunes y yo tenemos un acuerdo, un acuerdo de unidad en favor del partido y vamos a trabajar para que el PRI gane la mayoría de los distritos, que no le quepa la menor duda.

¿Qué opinión tiene de Miguel Ángel Yunes Linares?

-Al señor licenciado Miguel Ángel Yunes Linares le tengo respeto y no lastimaré ese respeto que le guardo; queda claro, sin embargo, que pertenecemos a equipos políticos diferentes.

¿No así con Héctor?

-Le voy a hacer una precisión y una aclaración. Con el senador Héctor Yunes hay una alianza, pero no un reparto de espacios como se ha dicho de que él va por la de dos y yo por la de seis. Así no es. En política no cabe la ingenuidad. Con Héctor hay un punto de encuentro. Con Héctor habremos de construir un gobierno alterno.

Sostiene además que no ve fracturado al PRI.

“Lo que sí hay son corrientes internas distintas jamás vistas en la historia de nuestro partido que vive momentos inéditos. Hoy el PRI va por una nueva visión y lógica frente a las demandas sociales”.

¿Es cierto que su padre, don José, gastó 220 millones de pesos en construir una gubernatura, la de usted, fallida?

-Se equivoca. Mi familia nunca ha juntado esa cantidad y menos la ha puesto al servicio de mi carrera política. Esa es una falsedad. Mi familia y yo tenemos un proyecto, un proyecto político en donde no sumamos los agravios porque no los hay. Somos afectados, pero ahí estamos en el juego y he dicho que si no quieres calor no te metas en la cocina.

¿Es cierto que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, le da dinero y apoyo político para que sea usted gobernador?

-Luis Videgaray no me da dinero. Eso es falso. Y quiero dejar muy en claro que los temas hacendarios el secretario los atiende directamente con el gobernador Javier Duarte y en los temas de Veracruz, simplemente no se mete. Y por lo que toca al tema de la Reforma Política este lo habremos de resolver los veracruzanos no el señor Videgaray. De mi relación personal con él no le voy a hablar.

José Francisco Yunes Zorrilla sin falsa modestia advierte que está más fuerte que nunca.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

 

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