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Sabado, 23 de Junio de 2018
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Línea Caliente

POR EDGAR HERNÁNDEZ*

 

*Los Yunes, explota la bomba
*“Veracruz se ha convertido en botín de grupos”

No por esperada la noticia deja de ser demoledora. Tras la de dos no tardó en sucederse la peor fractura que ha recibido el PRI en Veracruz en sus casi cien años de vida, incluido el escenario nacional sucedido en tiempos de Carlos Alberto Madrazo, quien al convertirse en presidente nacional del PRI en 1964, fue renunciado por pretender reformar ese instituto político muriendo poco después en un avionazo considerado como crimen de estado.
Héctor Yunes Landa y José Francisco Yunes Zorrilla deciden abdicar del primer priista Javier Duarte por considerar que en Veracruz el PRI está totalmente fracturado.
Y no solo eso, es el propio senador de la República, Yunes Landa, quien adelanta que impedirá que una gubernatura de dos años en Veracruz sea botín político del Gobierno del estado.
Eso dice hoy en combativo priista, ya mañana habrá de observarse la decisión de jugar esa candidatura de dos años con tal de atajar al grupo en el poder.
Ya mañana también habrá de anunciarse de parte de José Francisco Yunes Zorrilla, la creación de una corriente democrática al interior del PRI veracruzano ya que “cada día es más palpable en Veracruz una ausencia de rumbo y un afán de fracturar, más que de unir”.
Por ello, unen fuerzas los dos poderosos senadores que van en pos de la gubernatura sin competencia entre ellos, será lo que decida el electorado en una contienda interna.
De paso buscarán abrir las compuertas del “anquilosado y corrupto” PRI a jóvenes y no jóvenes, a las mujeres, a la gente de experiencia a quienes a la buena y sin afanes pervertidos y corruptos aspiren a formar parte de los cuadros de mando para transformar a Veracruz.
En los hechos el grupo yunista –rojos y azules- parten de una incontrovertida realidad: a quien imponga Javier Duarte –sea Silva o Erick, ambos impopulares y desconocidos- se le van a ir a la yugular sustentados en el respaldo ciudadano que hoy más que nunca es totalmente antipriísta.
Esto es, quien juegue, que no sea del grupo de Duarte, tiene un amplio margen importante de victoria.
Ello a menos que entre al quite un tercer elemento.
Hay quienes lo llaman un caballo negro consensuado desde el centro, es decir, que sea por mandato de Enrique Peña Nieto, quien en un afán de conciliar dialogue y meta al redil institucional a los priistas disidentes tras recoger la opinión de los ex gobernadores veracruzanos, Fidel incluido, la de Dante, la de don Miguel Alemán –por cierto ya hay tres alemanistas en el gobierno actual, Flavino Ríos, Ramón Ferrari y García Guzmán- y la opinión de Duarte.
En ese escenario, el de la decisión federal, también entrarían a la terna dos políticos, el doctor Fernando Aportela, subsecretario de la SHCP, el único veracruzano considerado en el primer círculo del gabinete de Enrique Peña Nieto y el otro, el diputado federal Alejandro Montano Guzmán, quien en tiempo y forma se manifestó por un gobierno de dos años y por cierto el único que creyó y apoyó esa lectura.
Desde luego que el abanico se abriría para todos los aspirantes del PRI y para todos los partidos políticos en el 2018 ya incluso sin la injerencia de Javier Duarte, quien concluye su mandato en el 2016, ni la de Fidel Herrera en decantamiento irreversible.
Desde luego que todo ello entra en el escenario de los buenos propósitos, en una búsqueda de solución a partir del dialogo y respeto a los acuerdos, ya que de persistir la actitud tozuda de ambas partes, la polarización dará lugar a un quiebre irreversible.
Ello particularmente porque a vistas ya se sabe la postura yunista en donde la exigencia transita en favor de una nueva corriente democratizadora dentro del PRI que habrá de darse a conocer en breve con la firme intención de atajar afanes dictatoriales para dar paso a nuevas generaciones de políticos que saneen el ambiente vertical que priva.
Héctor Yunes quien por un momento se aleja de su lenguaje críptico asegura que “es indudable que hay inestabilidad, atraso social, recesión. La clase política está confrontada con el gobernador Javier Duarte. El PRI, dividido por una injerencia anacrónica y lamentable”.
Demos, sin embargo, un paso atrás para recordar que toda esta escalada se inicia cuando Héctor y Pepe son objeto de engaños de parte de Fidel Herrera, quien le promete a uno la gubernatura (2004-2010) y al otro una senaduría (2012) que les sería arrebatada de disfrazada derrota.
A ambos les pinta un violín, dejándoles sin embargo, la zanahoria por delante entregándoles un escaño con la puerta abierta para que se movieran rumbo al 2016.
El propio Duarte lo consiente.
Consecuentemente tanto Pepe como Héctor inician interminables periplos por toda la entidad gastando e invirtiendo hasta lo que no tienen en una cruzada por el relevo sexenal.
El golpe bajo, sin embargo y a pesar de los acuerdos políticos pactados, se da el 18 de diciembre cuando el Secretario de Gobierno, Erick Lagos da a conocer el pasado 10 de diciembre la iniciativa constitucional por un gobierno de dos años.
Fue el preludio del apocalipsis.
La bomba estallaría casi un mes después, el pasado 7 de enero, en el marco del aniversario de la promulgación de la Ley Agraria, cuando el senador Yunes Landa con su homólogo José Yunes Zorrilla abandonan el evento que presidiría el Presidente Enrique Peña Nieto.
“Abandonamos el evento para evidenciar que no existe unidad. Que no existe acuerdo ni talento negociador. Toda pretensión de mostrar lo contrario es un montaje en el que no vamos a participar”, declararía Héctor.
Luego la sorda lucha.
El descontento de la clase política nacional incluidos los partidos políticos y ex gobernadores, ese deslizamiento de que millares de simpatizantes van en demanda de un nuevo PRI, la desbandaba priista, el enojo interesado de Dante Delgado y, lo peor, el malestar e irritación ciudadana que observa como entre ellos se hacen trizas.
Es un juego peligroso, destructivo en donde nadie quiere arriar las banderas. No hay señales de diálogo y mucho menos de conciliación.
“En la entidad –de acuerdo a los Yunes- no existe unidad al interior del PRI, la unidad que pretende mostrar el gobernador del Estado es supuesta e impuesta, y existe una clara injerencia de (Javier Duarte) en la vida interna de los partidos políticos diferentes al nuestro… lo que incrementa el riesgo, ya de por sí elevado, de seguir deteriorando la gobernabilidad en Veracruz”.
Son expresiones duras.
Ni cuando Porfirio Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas crearon la “Corriente Democratizadora” del PRI se expresaron de manera tan severa en contra de su jefe máximo Miguel de la Madrid.
Tan solo llamaron al PRI “a iniciar (1986) una serie de reuniones y mesas redondas para discutir públicamente, a todos los niveles, el contenido político del documento de procedimiento -redactado por destacados militantes priístas- con el que se pretendía una democratización interna del partido sin afán de enfrentamiento alguno, con la cúpula de su Partido y menos con el primer priista (el presidente de la República)”.
Hoy, sin embargo, el desprendimiento en el PRI veracruzano pareciera es parte de un juicio final a una corriente que arrancó en el 2004 con Fidel Herrera Beltrán quien atropella a Veracruz dejando una herencia maldita.
Héctor, al igual que Pepe, se manifiestan sorprendidos por la forma que se está conduciendo a la entidad.
“Hay mucha preocupación, dentro y fuera del PRI, por lo que ocurre en Veracruz. Hay desacuerdo sobre la forma como se conduce la cosa pública. Hay tentaciones autoritarias y vocaciones retardatarias”.
Y advierten que con sus decisiones el Ejecutivo Estatal conduce a Veracruz a la ingobernabilidad y al atraso social. “El estado no es ningún campo experimental, ni botín de grupos, es el cuarto estado más importante electoralmente del país”.
¡Ufff!
Hoy Veracruz arranca pues su más importante metamorfosis política. Está iniciando, para ejemplo de la república, el cambio no para dejar de ser sino para ser mejores.
Habremos de ser testigos de la historia del nuevo Veracruz que hoy un par de hijos desobedientes políticos se atrevieron a romper el molde.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo

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