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Lunes, 25 de Mayo de 2020
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López-Gatell: “En México queremos un balance entre proteger la salud y a las economías más debilitadas”

GATELL

 

 

Hugo López-Gatell es estos días, con permiso del presidente, la persona más solicitada de México. El subsecretario de Salud, investigador y epidemiólogo, es la voz del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la lucha contra el coronavirus. Antes, participó en el equipo que atendió la crisis por la influenza H1N1 en 2009, durante la Administración de Felipe Calderón. Durante la entrevista, celebrada en el Palacio Nacional el miércoles por la noche, tras su conferencia diaria para informar de los avances del coronavirus, el científico reconoce que no se imponen restricciones más drásticas para no lastimar el pobre tejido social de muchas familias que viven al día. Es sobre todo la economía de un país con la mitad de su población sumida en la pobreza, la que está gobernando la lucha contra el coronavirus.

López-Gatell (Ciudad de México, 1969) avanza, al poco de sentarse, que no tiene prisa y que tratará todos los temas. Para responder algunos temas se toma cerca de 10 minutos. Cuando queda algún dato en el aire y para disipar cualquier cuestionamiento sobre la opacidad del Gobierno, llama al director general de Epidemiología, José Luis Alomía, para que aporte todos los datos. Durante la charla, reta a la OMS a que demuestre la eficacia de efectuar pruebas masivas en busca del virus. También cuestiona a los Gobiernos que cierran sus fronteras. A pesar de todo, admite que están a la compra de miles de test y de ventiladores mecánicos. No sabe si llegarán a tiempo.

Pregunta. Ha transmitido la sensación de que la gente no está tomándose en serio el “quédate en casa”. ¿Por qué entonces no se toman medidas más drásticas?

Respuesta. La razón es muy trascendente: proteger a la sociedad. Por las medidas de mitigación, de control epidémico, sabemos que hay que pagar un costo social, económico. Eso puede ocurrir en cualquier país. A diferencia de Europa, en México tenemos una enorme inequidad, ofensiva, alarmante, la mitad de la población vive por debajo de la pobreza, al día. Pensemos en un comerciante de alimentos, en un taquero, en un albañil, esa es la población a la que nos interesa proteger. El balance correcto entre proteger la salud y la vida y proteger a la sociedad, no solo en el presente, sino en meses, en años después, es una delicada tarea. Para decirlo de una manera dramática, pero que no deja de ser real, quien pierda el trabajo pero esté dentro del empleo formal, cuando se recupere esta recesión, tendrá cierta posibilidad de volver. Pero quien viva al día, no va a tener esa posibilidad en el corto plazo y eso va a crear una disrupción social mayúscula.

P. Diría, entonces, que la economía prevalece sobre la crisis sanitaria.

R. Lo social, que es parte de la responsabilidad primaria del Estado. Eso es lo que queremos cuidar junto a la parte sanitaria. Queremos tener un equilibro, un balance entre las medidas que son correctas desde el punto de vista de la ciencia y la metodología de la salud pública sin vulnerar, hasta donde sea posible, a las personas con las economías más debilitadas.

P. Lo que explica de alguna manera el desastre de Italia o en España es que el virus llevaba ya tiempo circulando sin que nadie lo detectara. Siempre fueron por detrás. Cuando creían tener 100 casos, tenían 1.000, y cuando llegaron a 1.000, había en realidad entre 10.000 y 20.000. ¿Por qué eso no va a ocurrir en México?R. Ya ocurre. Y estamos aplicando la jornada de sana distancia, un paquete de medidas, que implica la desmovilización masiva de millones de personas. En todo proceso de vigilancia epidemiológica, esto es algo que se sabe, uno tiene una señal visible y una parte que no lo es. ¿Por qué razón? Porque los casos que se pueden detectar a través de los métodos de vigilancia epidemiólogica dependen de muchos factores, por ejemplo, que las personas acudan o no a consulta, que lo médicos detecten, que notifiquen. El número de casos no es la señal principal, la cuenta es la estadística más simple que pueda haber. Después vienen las proporciones y las razones, y las progresiones de tiempo, los patrones de distribución espacio temporales, etcétera. Lo relevante es la tendencia de progresión en el tiempo y cómo se dispersa en el espacio. Esto es así al grado que los sistemas de vigilancia centinela de ciertas enfermedades,

como la influenza, que utilizan la mayoría de los países europeos, Estados Unidos y Canadá y México y que es lo que recomienda la OMS, en lo que se basan es en un modelo semejante a las encuestas, lo que uno ve es una muestra en tiempo real. Lo importante no es el número de casos, la clave es el punto de inflexión de la curva epidémica.

P. ¿Desde qué día exactamente se está buscando el coronavirus en los centros centinela que miden la influenza en el país? ¿Y cuántas pruebas se han hecho en personas que, en principio, no son sospechosas de tener Covid-19?

R. Se hicieron en los 32 Estados de la República y en los hospitales de alta especialidad de la Ciudad de México. 9.100 iniciales. Esta semana se

empiezan a distribuir 35.000 pruebas más que nos permitirá ver por dónde van los brotes comunitarios y para el escenario 3, queremos adquirir alrededor de 70.000 pruebas más.

P. ¿Qué datos manejan ustedes de personas que a diario van a ir necesitando ingreso en los picos más altos de la enfermedad?

R. Tenemos varias estimaciones. En las zonas urbanas metropolitanas, como la Ciudad de México, donde habrá más números de casos, tenemos unas 30.000 camas, donde 2.500 son de terapia intensiva y podemos expandir hasta 50.000 camas de distinta naturaleza, con el auxilio de los militares. Si tuviéramos 1.000 hospitalizaciones al día, por citar números redondos, en un pico máximo de cuatro semanas, tendríamos la suficiencia para recibirlos.

*Con información de El País

 

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