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Jueves, 26 de Abril de 2018
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“Los Fieles”, encargados de hacer la “chamba sucia” en la SSP

Foto: Carlos Hernández

Foto: Carlos Hernández

“Nos aventamos otro tiro, recuerdo que tenía 17 o 18 años el chamaco y lo llevamos por los lavaderos de El Palenque”, fue la declaración de un expolicía de la Fuerza de Reacción de Seguridad Pública que se apegó al beneficio “criterio de oportunidad” y delató a sus compañeros para evitar pisar la cárcel.

Se trata de la desaparición de Uriel Hernández Vega, de 18 años de edad, que fue visto por última vez la calurosa tarde del 16 de mayo del 2013, cuando acudió a correr al campo deportivo de El Gallito.

Su hermana, María Alejandra, buscó a su consanguíneo en el cuartel de policía de San José, donde los uniformados negaron que se encontrara ahí detenido.

No conforme con ello y ante las sospechas y rumores que se desataron que había un grupo especial de la policía que se dedicaba a realizar detenciones arbitrarias y que detrás de esos actos, los detenidos fueron reportados por sus familiares como desaparecidos, por lo que acudió con la esperanza de encontrarlo en la Academia de Policía de El Lencero, pero la visita fue en vano.

Al no tener certeza de la ubicación de su hermano, fue a la Fiscalía General de Veracruz a interponer la denuncia por su desaparición, como consta en la carpeta de investigación UIPJ/DX1/2°/180/2013.

Hernández Vega fue detenido por trece elementos de la Fuerza de Reacción en la carretera Banderilla-Jilotepec a la altura del campo deportivo El Gallito.

Los toscos policías, encapuchados, con rifles de asalto y miras telescópicas, granadas colgando del chaleco antibalas y que viajaban en tres patrullas, abordaron al joven por mostrar una “actitud sospechosa”.

Los elementos de Seguridad Pública que se regían bajo la instrucción de Bermúdez Zurita desde Septiembre del 2012, de detener a toda persona sospechosa y que tuviera posibles vínculos con la delincuencia organizada.

Al joven de 18 años le fue arrebatada la luz de sus ojos en medio de tablazos, golpes y vejaciones, cuando fue interrogado ilegalmente por los policías en los lavaderos ubicados por El Palenque, en Banderilla.

La policía de Arturo Bermúdez mantenía una política ilegal en combate a presuntos miembros de la delincuencia y revisaban celulares de los detenidos, los esposaban, les cubrían el rostro con sus propios harapos y los llevaban a lugares despejados de la cotidianidad.

De acuerdo con la Fiscalía Veracruzana en la audiencia de vinculación a proceso de 16 expolicias y tres mando policiacos, expuso a la Jueza del penal de Pacho Viejo Alma Aleida Sosa Jiménez, que Silvano Martínez Rivera iba a cargo de la Fuerza de Reacción que intervino a Hernández Vega, mismo que a través de una tarjeta informativa reportó a Arturo Paredes Guevara -comandante de la División de Policía- que habían detenido a un joven con nexos criminales.

Uriel Hernández paró la tortura a la que fue sometido y dijo trabajar para Los Zetas, por lo que fue llevado a la parte baja del puente vehicular de la Central de Abastos -al sur de la capital veracruzana- y entre las sombras fue entregado a la Fuerza Especial de Seguridad Pública, un equipo élite de policías con entrenamiento paramilitar que se encargaba de hacer “la chamba sucia” y eran conocidos como Los Fieles.

Desde la tarde del 16 de mayo, los policías élite de Bermúdez Zurita -que era conocido por el distintivo de Jaguar, Puma y Zeus- se llevaron al joven y actualmente se desconoce su suerte.

La Fiscalía General de Veracruz insiste que el aparato de poder organizado por Arturo Bermúdez Zurita, extitular de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, era combatir a la delincuencia organizada en todo el territorio veracruzano realizando detenciones -por demás arbitrarias- para entregarlos a Los Fieles y luego desaparecerlos.

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