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Viernes, 16 de Noviembre de 2018
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Luto en Xalapa por músico asesinado

Foto: Carol Suárez

Foto: Carol Suárez

Según el fiscal de Veracruz, Jorge Winckler Ortiz, siete de cada diez homicidios están vinculados al crimen organizado.

José Ignacio Cortaza Fernández trabajaba, estudiaba en la Facultad de Música y veía todos los días a sus dos hijos: un niño de nueve años y una niña de tres.
Creció entre los estragos del alcoholismo y la drogadicción de su medio-hermano Jino Henry Daniel González Fernández.
Sus padres siempre estuvieron presentes. Pero dicha situación fue complicada para toda la familia.
Él fue la motivación de Jino para enderezar el camino, dejar las adicciones y todo aquello que dañaba su salud.
José Ignacio era considerado un “neurótico de buen corazón” por sus hermanos. Conocía las preferencias sexuales de Jino y nunca se avergonzó de él o lo discriminó por eso, ni por ser alcohólico o drogadicto.
Su pasión era la música y su vida giraba entorno a ella. Tocaba el trombón en la banda “Mayabe” para ganarse unos pesos extras.
“Tenía un carácter muy fuerte, muy difícil, pero fue un hombre que sabía brincar fácilmente los obstáculos”, cuenta Jino.
La madrugada del sábado pasado, su vida fue arrebatada. Su familia llora por la manera en que ocurrieron los hechos.
Sujetos armados ingresaron al estacionamiento del bar donde habían deleitado a los presentes con sus mejores canciones, “La cantinita de Bartola”.
De pronto, abrieron fuego a quemarropa. Mataron a dos varones y cuatro personas más resultaron heridas.
También perdió la vida José Antonio Hernández, de 32 años, empleado de seguridad del bar, quien era amigo cercano de Jino.
Jino fue como otro padre de Pepe Cortaza. Lo tuvo en brazos después de nacer. Lo vio crecer y lo defendió de gente “ignorante y mala” en su ciudad natal: Minatitlán.
“Él vivió mucho tiempo mis adicciones. En ese momento, no me puedo arrepentir porque es algo que ya hice, a través de estar en un programa y buscar ayuda, cuando me regala mi primer nieto, su hijo, yo dije que mi sobrino no iba a vivir lo que él vivió y a pesar de que él vivió conmigo, no agarró mis mismos pasos”, añade Jino.
Pepe era activo. Su tiempo fue aprovechado para ir a la escuela, gimnasio, trabajar, dar clases de música.
“Mi hermano no tomaba, mi hermano no fumaba, mi hermano rompió el patrón de que según las adicciones se heredan, eso no es cierto”.
Y es que José Cortaza estaba por graduarse en julio próximo. Era un alumno “de diez”.
“Allá mismo (en el bar), se encontraba un amigo mío, el otro que mataron, lo conocía también, un muchacho que buscaba salir de su drogadicción y su alcoholismo. Dejó hijos también”.

VIDA NOCTURNA, UN PELIGRO

 
Laura Lucila González Fernández, hermana, recuerda que Pepe también era un gran deportista. Fue campeón de lucha grecorromana durante su adolescencia.
“Le gustaban el deporte y las mujeres”, lanza esa frase acompañada de una momentánea sonrisa.
Su familia externaba preocupación cada vez que salía de noche para una tocada en antros, bares o cualquier centro nocturno.
“Siempre nos daba miedo por la situación, le decíamos que se exponía a muchos peligros, pero él decía que su pasión era la música”.
Sólo un tiempo abandonó los conciertos nocturnos por insistencia de su madre Laura Fernández.
“Se iba de noche y regresaba de madrugada. Dormía poco. Llegaba del antro, tenía que dormir dos o tres horas, levantarse e ir a su trabajo. Era nocturno y aún así era un estudiante dedicado, de diez, ya daba clases en dos grupos de una escuela particular”.
Pepe iba a iniciar la Licenciatura en Pedagogía, al concluir sus estudios en Educación Musical.
“Ahora solo practicaba el levantamiento de pesas, procuraba mucho su aspecto por su trabajo. Decía que esa era su presencia, lo que él vendía”.
Para su hermana, José Ignacio era carismático, guapo, simpático, agradable, culto y un buen conversador.
“Era un ser lleno de luz. No era un tipo problemático, la muestra se vio porque hemos recibido el cariño y apoyo de vecinos, amigos, compañeros. No era un ser problemático, si te podía ayudar te ayudaba, si no lo tenía se quitaba hasta la camisa, era un ser muy noble”.

 

70% DE HOMICIDIOS, VINCULADOS AL CRIMEN

La madre del joven muestra toda desconfianza en la Fiscalía General del Estado (FGE), a cargo de Jorge Winckler Ortíz.
“Qué me puede decir la Fiscalía, hay que hacer una declaración. ¿Usted cree que yo pueda confiar en las autoridades?, ¿usted cree que me van a regresar a mi hijo?. Yo quiero justicia, pero eso no me devuelve a mi hijo, quiero a mi hijo vivo”.
Mientras tanto, Winckler Ortiz comparecía en el Congreso del Estado y revelaba que siete de cada diez homicidios están vinculados al crimen organizado.
Su argumento: “no es lo mismo los que mueran con arma blanca que asesinados con balas en la cabeza”.
A Santiago Cortaza, padre de Pepe, lo azota la impotencia, el dolor y el coraje.
“No nada más mataron a mi hijo, mataron a toda mi familia, están matando una sociedad, unos principios, que va a pasar con México, ¿qué están haciendo las autoridades, puras promesas?”.
El señor abrazaba a su esposa, mientras ella sostenía una fotografía de su hijo y otros familiares y músicos cantaban “cielito lindo” en Plaza Sebastián Lerdo de Tejada, también conocida como Regina Regina Martínez.
El color gris de su saco y el blanco de su camisa exhibían sus sentimientos por el asesinato de su hijo. Buscaba paz en la sociedad, pero la dolorosa pérdida lo había cimbrado.
Marimbas, flautas transversas, clarinetes, guitarras y hasta una batería sonaron frente a Palacio de Gobierno.
“La Xalapa artista exige paz y justicia”, “distamos hartos de tanta sangre, no más muertos” y “seguimos exigiendo justicia para todos nuestros jóvenes, ¡Yunes Reacciona!”, se leía en algunas pancartas.
El papá del joven finado contenía el llanto. Su voz quebrada exhibía su dolor, impotencia y rabia hacia los delincuentes que arrebataron la vida a José Ignacio.
“Cómo es posible que ahora los jóvenes no tengan la libertad de salir, no tengan la libertad de ser ellos mismos, no puede ser. Por eso exhorto a las autoridades de todos los niveles que ya se dejen de tanta corrupción, que ese dinero que reciben por la corrupción es la vida de nuestros hijos y de sus propios hijos, porque también les puede pasar a ellos y yo no se lo deseo a nadie”.
Como parte de una protesta pacífica, sus compañeros de la Facultad de Música alzaban la voz y sacaban sus mejores notas en la plaza pública.
“Veracruz, rinconcito donde hacen sus nidos las olas del mar. Veracruz, pedacito de patria que sabes sufrir y cantar. Veracruz, son tus noches, diluvio de estrellas, palmera y mujer”, entonaban.

 

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