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Jueves, 18 de Octubre de 2018
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Malecón del Paseo: Desierto cultural en Veracruz

LUIS_VELAZQUEZ

•Cierran más librerías
•Auge de cantinas y prostíbulos

Luis Velázquez
09 de agosto de 2018

EMBARCADERO: Nada lastima y duele tanto como el cierre de una librería… La última cerrada fue la de la editorial Porrúa, en la USBI de Boca del Río… Bajaron el telón por las bajas ventas en un Veracruz donde cada vez aumentan las cantinas de mala muerte y de buen nivel, y los prostíbulos, y las casas de cita y los avisos económicos sexuales…Y en donde el penal de Pacho Viejo está lleno de políticos duartistas acusados de pillos y ladrones… Antes, mucho antes, otras librerías de editoriales prestigiadas también cerraron… Por ejemplo, la librería del Sótano, la librería de Siglo XXI y la librería de Gandhi… La librería de Conaculta, en el zócalo, también ha de registrar bajas ventas, pues, y por ejemplo, en un dos por tres ha cambiado varios gerentes que poco a poco, en su momento y tiempo, ha cambiado de concesionario…Uno de los gerentes, por ejemplo, dejó de vender libros y ahora vende camisas…

ROMPEOLAS: En la utopía, el ciudadano común y sencillo desearía, por ejemplo, que Veracruz fuera como Praga y París, entre otras ciudades europeas, donde la gente tiene fiebre por leer… Mejor dicho, vive para leer… Lee en el autobús urbano de pasajeros, en el Metro y ni se diga en el tren… Lee cuando espera el autobús… Lee cuando hace fila para entrar al cine… Lee cuando en el restaurante y el café espera a un amigo… Lee antes y después de hacer el amor… Lee si a la mitad de la noche padece insomnio… Lee en el receso laboral y en el recreo en la escuela… En su bolsa de mano siempre tienen uno o dos libros… Retrata así el México de José Vasconcelos cuando como secretario de Educación Pública del presidente Álvaro Obregón imprimió en papel revolución los libros clásicos y regalaba a los maestros y estudiantes de las escuelas primarias, secundarias y bachillerato… Pero, además, los obsequiaba a los campesinos alfabetizados para que ellos a su vez se los leyeran a los analfabetos, de tal manera que leían hasta debajo los árboles…

ASTILLEROS: Fue también la Universidad Veracruzana del doctor en Economía, el siempre digno, Raúl Arias Lovillo, quien cuando fuera rector integrara con el escritor Sergio Pitol al frente la editorial de los universitarios e imprimiera los libros clásicos para regalarlos en paquete a los estudiantes de nuevo ingreso… Y de paso, claro, también, a los profesores… Una gran práctica cultural que, por desgracia, la rectora Sara Ladrón de Guevara tiró por la borda… Ellos tenían un sueño fascinante como era inducir al hábito de la lectura a la población, pero la utopía quedó frustrada en un país donde los sucesores siempre, de manera invariable, desaparecen el trabajo del antecesor… En Cosoleacaque, por ejemplo, el alcalde Cirilo Vázquez Parisi continuó la obra cultural de su hermano, el antecesor edil en funciones, y creó y recreó un programa para que los niños del pueblo pasen las vacaciones en la biblioteca… Pero de ahí para adelante, a ningún otro alcalde interesa el desarrollo cultural del pueblo gobernado…

ARRECIFES: El resto del país está igual o peor que Veracruz… Por ejemplo, la estadística nacional dice que el mexicano por lo regular lee libro un año… Y en la mayor parte de los casos, un libro de autoayuda para redimirse a sí mismo de los problemas existenciales… Por eso, quizá, las librerías suelen exhibir montones de libros en la materia, pues son los únicos que jalan, como aquel, entre otros, de “¿Cómo hacerse millonario de la noche a la mañana?”… Y/o su equivalente, “Consejos infalibles para una vida sexual intensa”… Y lo peor, a ningún político, a ningún funcionario público, interesa que la población lea… Y si las bibliotecas públicas son visitadas se debe a que los estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato llegan para hacer la tarea, pero sin nunca leer libros adicionales… El desierto cultural en Veracruz…

PLAZOLETA: Hay ciudades donde las cantinas se multiplican y sólo hay una o dos, quizá tres librerías donde han metido libros de autoayuda como gancho para la venta… Y si así están las ciudades urbanas, mucho peor en las zonas rurales e indígenas… Montón de cantinas baratas en el primer cuadro de la cabecera municipal circuncidadas por perros callejeros y ninguna librería… Todavía peor: los días cuando alguna librería ha cerrado ningún impacto ha causado en la generación política en el poder… Pero, bueno, la vida es así… Y así fue durante los cien años del siglo XX y los cien años del siglo XIX y tal cual se está reproduciendo en los años que van del siglo XXI… Un país sin lectores… Un Veracruz sin lectores, y en donde sólo los empresarios valientes, muy valientes, se atreven a poner una librería como negocio, quizá en nombre de su legítimo sueño utópico, conscientes y seguros de que el fracaso económico les espera tarde o temprano, como sucediera a las cuatro editoriales de relieve nacional (Siglo XXI, Porrúa, Gandhi y el Sótano) que cerraron sus librerías en el puerto jarocho…

PALMERAS: En su tiempo, Fidel Castro Ruz estableció como ley que los padres durmieran a sus hijos leyéndoles un cuento para despertar así el interés y la curiosidad de los niños por la lectura… Los pediatras dicen, por ejemplo, que una felicidad total y absoluta de los hijos es cuando todavía están en el vientre materno y la madre le lee cuentos y también le pone música clásica, pues el feto es altamente receptivo… Y es que nada más inductivo y formativo como sembrar en los hijos menores la pasión por la lectura, de tal forma que cuando ingresen a la escuela primaria sea ya una práctica, un hábito, una necesidad, una inclinación, una búsqueda frenética por leer… Pero lo anterior es un mundo imaginado, soñado, deseado, jamás aterrizado… Y por eso mismo, aquí, en Veracruz, seguirán cerrando librerías y abriendo más y más cantinas y prostíbulos…

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