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Martes, 11 de Diciembre de 2018
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Malecón del Paseo: El hijo del resentimiento

LUIS_VELAZQUEZ

•Padre duro, hijo rebelde
•Un infierno llamado Veracruz

Luis Velázquez
31 de agosto de 2018

EMBARCADERO: Atrás de algunos prohombres de la historia existe una vida ruda, difícil, adversa y canija y que con frecuencia ensombrece el destino futuro… Por ejemplo: José Stalin se convirtió en el peor sanguinario de Rusia luego del tiempo lúcido de Lenin y León Trostky… Y es que su padre era zapatero y alcohólico y su señora madre lavandera de ropa interior de casa en casa… A los veinte años, su madre había tenido cuatro hijos y tres estaban muertos… El padre solía pegar unas felpas a Stalin que lo volvió un niño hosco, pero más todavía resentido con la vida y con todo y con todos… Único hijo sobreviviente, creció con el deseo de vengarse, primero, de su padre, y luego, contra todo lo que recordaba el autoritarismo del padre… Stalin tenía once años cuando su padre murió, pero su corazón, neuronas y almas ya estaban llenas de rencor y odio… Incluso, su padre lo volvió un adolescente duro y mentiroso…

ROMPEOLAS: En aquel tiempo, hacia principios del siglo pasado, en el mundo los niños hijos de padres se metían al ejército o al seminario para soñar con una mejoría en la vida… Stalin fue al seminario… Y cuando ingresó a la escuela religiosa soñando con abrazar la carrera sacerdotal fue tratado como el hijo del zapatero borracho y la trabajadora doméstica y a cada rato se lo restregaban en la cara… Y el odio fermentó en su corazón y en su formación social… Y más, porque tenía un tío rico, lleno de lujos, que se avergonzaba de ellos y nunca lo visitaban… Por eso, cuando se topa con Lenin y Trostky apostaba a la intriga y la cizaña, y a los acuerdos en lo oscurito y a las alianzas con la gente más sórdida… Dictador de Rusia, el tiempo más siniestro fue con Stalin, pues creó y multiplicó los campos de concentración en la Siberia para los disidentes y los críticos incómodos, entre ellos, los grandes escritores…

ASTILLEROS: Cada región de Veracruz es célebre por los caciques del siglo XXI que todavía sobreviven… Por ejemplo, el corresponsal de Proceso en Veracruz, Noé Zavaleta Vázquez, escribe su tercer libro sobre ellos… Entre otros, los siguientes… Ricardo García Guzmán, de Pánuco… Joaquín Guzmán Avilés, de Tantoyuca… Pepe Mancha, de Tuxpan… Basilio Picazo, de la sierra de Papantla… Los hermanos Leticia y Tomás López Landero, de la sierra de Zongolica… Mario Zepahua Valencia, de Zongolica… Los Pérez Garay, de San Andrés Tuxtla… Nemesio Domínguez Domínguez, de Santiago Tuxtla… Arturo Hérviz, de Ángel R. Cabada… Fabiola y Regina Vázquez Saut, de Acayucan… Marcelo Montiel Montiel, de Coatzacoalcos… Renato Tronco Gómez, de Las Choapas… Durante muchos meses, el corresponsal de Proceso ha rastreado la historia de cada uno de ellos y se ha documentado hasta debajo de las piedras con historias fatídicas… Su segundo libro está en talleres listo para lanzarse “antes de que el gallo cante tres veces”…

ARRECIFES: Según Víctor Hugo, el novelista de “Los miserables”, Napoleón entró a la historia como el Hombre Pueblo… Jesús, como el Hombre Dios… Y desde su mirada, García Guzmán encarnaría al Hombre Judas, pues traicionó a Javier Duarte, quien le dio absolutamente todo, hasta cargos públicos para sus hijos… Los caciques Tomás López Landero y Mario Zepahua serían los Dictadores jarochos, pues llevan todos los años de la vida en el trono caciquil… Pepe Mancha sería el Hombre Revelación pues apenas, apenitas se entronizó se volvió cacique… Marcelo Montiel, el Enviado de Dios, pues sus amigos aseguran que obsequió su mansión de doce millones de pesos al obispo del pueblo… Renato Tronco, el Hombre Iluminado, pues luego de militar en el PRI, PVEM y PAN, ahora busca afiliarse a MORENA… Arturo Hérviz sería “El mátalas callando”, porque pian pianito, con bajo perfil, desde que se trepara al poder municipal por vez primera en Cabada, nunca se ha bajado del caballo de la revolución hecha gobierno… Con todo, y como dice el Eclesiastés, “todo es vanidad”…

PLAZOLETA: Nabucodonosor era rey de los asirios y tenía un poder aplastante gracias a su jefe supremo del ejército, Holofernes, a quienes los grupos, tribus y hordas guerrilleras, sociales y políticas le tenían miedo espantoso… Entonces, declaró la guerra a Arfaxad, rey de los medos… Y le ganó… Convocó a los ministros y generales a un consejo secreto y acordaron hacer política y hacer justicia, pero antes destruyeron a todos los pueblos y a sus habitantes… Sólo así, decía Nabucodonosor, se logra el respeto… Es decir, a partir de la política tan efectiva del miedo… Es el mismo miedo que ahora, y por desgracia, cabalga como jinete del Apocalipsis en el país y en Veracruz, por añadidura… Lo han dicho el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, y el obispo de Córdoba, Eduardo Patiño Leal, “todos los días hay ejecuciones”… Pero…, y como escribe el reportero Emmanuel Carrére, “antes, vivíamos con miedo, y ahora, vivimos sin esperanzas”…

PALMERAS: Todos soñamos con un Veracruz dichoso y feliz… Pero los pueblos y ciudadanos, las calles y avenidas y las carreteras, los ríos y las lagunas, los sembradíos de cultivos y los pozos artesianos de agua dados de baja, los días y las noches, son un campo de batalla donde los policías y malandros ajustan cuentas… Y de paso, asesinan a la población civil… Cada ciudadano, cada jefe de familia desearía armarse con el puñal de la razón y la antorcha de la libertad y la bandera de la dignidad común… Y encarnar, claro, el motín del derecho y la sublevación de la ley y la guerra de la justicia para vivir en paz y en tranquilidad… Pero por desgracia, en las calles se combate y los panteones siguen llenándose de cadáveres en la rebatinga por la jugosa plaza Veracruz con su autopista de sur a norte y los tres puertos marítimos y las autopistas clandestinas y el consumo creciente de droga y la alianza de policías y jefes policiacos con los carteles y cartelitos…

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