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Domingo, 22 de Julio de 2018
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Malecón del Paseo: Vivir, lo más importante: Sartre

LUIS_VELAZQUEZ

•Era feo, pero un galán exitoso
•Nueve amantes al mismo tiempo

Luis Velázquez
22 de junio de 2018

EMBARCADERO: Jean-Paul Sarte fue una vida intensa, una leyenda… Creador de la filosofía existencialista con Simone de Beauvoir, su pareja durante 50 años, un día descubrió su identidad… Se supo feo… De baja estatura, flaquito, con el rostro curtido, digamos, cacarizo, y visco… Estudiante en la secundaria y en el bachillerato, algunos de sus compañeros eran galanes, playboys… Y, claro, las estudiantes los preferían… Supo, entonces, de su fealdad… Pero al mismo tiempo, y luego de dar vueltas al asunto, descubrió una salida inteligente y efectiva… El saber… El ejercicio pleno de la inteligencia y el talento… Así, se convirtió en el primero de su clase, punto de referencia para todos… Además, la lectura afiebrada de libros… Y la escritura de cuentos y novelas y obras teatrales… Además, llegó a tocar el piano… Y de ñapa, cantaba… Y todavía, era ultra contra súper rollero que sabía envolver y seducir y fascinar a las mujeres… Y se convirtió en el centro de referencia, pero también, el atractivo… Pudo decir como en el Golfo de México que “inteligencia mata carita”…

ROMPEOLAS: Las mujeres (solteras, casadas, divorciadas, viudas, chicas de 16 años de edad en adelante, aventuras ocasionales y trabajadoras sexuales) consideraban un legítimo orgullo ser su pareja aunque fuera unos días, unas semanas, unos meses… Y más, mucho más, cuando se volvió el intelectual más importante de Europa… Charles de Gaulle era presidente de Francia… Y le irritaba la crítica… Entonces, ordenó encarcelar a un montón de escritores, poetas, líderes y reporteros, entre ellos, a Sartre… Sartre anduvo de huida… Sus amigos fueron detenidos y enclaustrados en las mazmorras penales… Desde la clandestinidad, Sartre publicó una carta abierta a Charles de Gaulle reclamando la libertad de sus compañeros y ofrendándose… Y De Gaulle, con todo y su André Malraux de asesor cultural, cedió y liberó a los presos políticos y dijo: “Ni modo de encarcelar a Sartre… El mundo se me vendría encima”…

ASTILLEROS: Era Sartre un seductor… Por ejemplo, al mismo tiempo tuvo de amadas amantes a un par de hermanas rusas y que de igual manera eran amantes de Beauvoir… A veces, Simone, su pareja habitual, seducía a una estudiante y luego la compartía con Sartre… Autor de obras teatrales, solía imponer a una actricita novata como artista estelar y luego la seducía… Hubo estudiantes de 16 años de edad que le escribían a Simone para que las asesorara en el examen de admisión a la escuela de Filosofía y siempre terminaban en la intimidad con ella y Sartre, y las partes tan felices… Hubo un tiempo cuando la cofradía sexual estaba formada por seis personas y todas lo sabían… Ellos, Simone y Sartre tenían dos amantes que de igual manera compartían… Luego, una de ellas se puso de amante con un hombre y todos de acuerdo… Y ese hombre acercó a su pareja en turno y, bueno, “lo que es de uno es de todos” y se reciclaban entre ellos… “Tengo nueve amantes” confesó Sartre a su secretario particular, y le dijo: “Varias lo saben. Y a todas les miento”…

ARRECIFES: En una de tantas ocasiones, Sartre enloqueció con una escritora rusa… Ella fue su guía en una reunión de intelectuales en el tiempo de José Stalin… Durante un mes permanecieron juntos, y hacia el final, la convirtió en su amante… Unas veces, ella viajaba a París para estar juntos, y otras, él a Rusia… Sartre se enamoró… Pasaba más tiempo en Rusia con aquella escritora que con Beauvoir en París… Simone fue carcomida por los celos, pero “aguantó vara”… Incluso, él le dijo que deseaba casarse con la rusa y luego de ajustes y reajustes, ella aceptó viajar a Rusia para pedir su mano… Pero la rusa quería todo o nada, pues le costaba demasiado trabajo entrar a la promiscuidad de aquel tiempo donde la regla era de “todos contra todos”… Y ni modo, Sartre se quedó “vestido y alborotado”, pues la rusa lo dejó…

PLAZOLETA: La misma historia se repitió en Estados Unidos cuando Sartre fue enviado por Albert Camus, director general del periódico “Combat” para escribir una serie de crónicas… Una escritora, casada y con dos hijos y divorciada fue su anfitriona… Y hacia la noche del primer día que convivieron, Sartre le pidió una cita para el día siguiente, ellos solos, pues él viajaba en compañía de otros escritores y periodistas franceses… La cena sirvió para la seducción total… Sartre la hizo su amante… Incluso, cuando sus compañeros regresaron a París, Sartre se quedó dos meses más con aquella escritora… Y como Sartre ya era famoso como el creador del existencialismo, una de cuyas esencias filosóficas era vivir la vida a plenitud, y sin límites, en la mesa pusieron el asunto de su promiscuidad y que ella rechazaba por completo… Y de nuevo la misma historia girando alrededor de un tema universal, como era la libertad… La libertad de ser y hacer y de vivir y convivir… Luego de varios años, la relación tronó… La escritora norteamericana tampoco aceptó aquella filosofía…

PALMERAS: Una mujer lo rechazó… Durante tres años anduvo tras ella hasta que la sedujo… “Nadie me ha costado tanto trabajo como usted” le dijo… Una vez conoció a una estudiante con cara de niña… Y el romance comenzó… Viajaban juntos durante fines de semana y semanas, meses… Simone esperando, pero con otras aventuras… Un día, el remordimiento pudo más a Sartre, pues miraba en aquella joven una niña con su cara de infanta… Y de plano suspendió su relación amorosa y la adoptó como una hija… Primero, igual como sucediera con tantas otras, le financiaba todo… Después, la nombró única heredera universal de sus derechos de autor… Incluso, otra amante, una actriz bellísima, enterada de la decisión de Sartre de heredar a la chiquilla aquella, se suicidó… Otra amante rompió con él para siempre porque la había dejado fuera… Un día le preguntaron qué era lo más importante en su vida… Dijo: “Vivir”… Y vivió a plenitud ejerciendo su libertad total…

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