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Lunes, 18 de Junio de 2018
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Malecón del Paseo:Una vida deslumbrante

•Biografía de Muñoz Ledo
•Distancia crítica del poder

Luis Velázquez
12 de marzo de 2018

EMBARCADERO: La vida de Porfirio Muñoz Ledo, ex de todo, menos de presidente de la república, hace estupendo seguir viviendo… Su “Historia oral” deslumbra… Una inteligencia incandescente y sorprendente… Casi mil páginas en un libro donde cuenta su biografía… Hijo de dos profesores de educación primaria, fue compañero en el kínder de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, hijo del presidente Lázaro Cárdenas del Río… Y en la Preparatoria, compañero de Miguel Alemán Velasco, hijo del presidente Miguel Alemán Valdés… A los 6 años de edad cuando entró a la primaria ya sabía leer, escribir y hacer cuentas… Un día el profesor preguntó a los alumnos el nombre del presidente de la república y todos levantaron la mano… Luego enseguida preguntó el nombre del anterior presidente y sólo Muñoz Ledo la levantó… Y cuando el maestro fue preguntando, nomás para joder, el nombre del anterior y del anterior y del anterior, Muñoz Ledo la siguió levantando, incluso, ya ni siquiera el mismo profesor los sabía…

ROMPEOLAS: Fue amigo, amigos a partir de la inteligencia y el talento, entre otro, de Jesús Reyes Heroles y Jaime Torres Bodet… Pero también, de Ernesto “El che” Guevara, Regis Debray, Charles de Gaulle, François Mitterrand y Andrés Malraux… Fidel Castro Ruz lo trataba con respeto y admiración y le decía: “Oye Porfirio”… Y Muñoz Ledo le reviraba, “Oye Fidel”… A los 27 años de edad fue subdirector de Educación Superior con el poeta Jaime Torres Bodet de titular, Adolfo López Mateos de presidente de la república… “Las lenguas viperinas” lo intrigaron con el presidente Gustavo Díaz Ordaz, y quien siempre le mantuvo una distancia, pero años después, Díaz Ordaz le dijo que lamentaba haber creído la intriga, porque entonces, hubiera gobernado con otro estilo personal de ejercer el poder…Los secretarios de los gabinetes legal del gobierno federal se lo peleaban, entre ellos, y por ejemplo, Agustín Yáñez, Ignacio Morones Prieto y Antonio Carrillo Flores, tiempo cuando tenía 32 años de edad, Díaz Ordaz el presidente…

ASTILLEROS: Educado en colegios públicos, un día su padre lo inscribió en una escuela particular en la Ciudad de México porque tenía el más alto prestigio educativo… Y en la escuela privada sólo asistían hijos de ricos y Muñoz Ledo entró con una beca… Entonces, llegó a una conclusión: Los hijos lo chingaban por su riqueza, pero él se los fregaba por su inteligencia… Bastaría referir que cuando la sucesión presidencial de Adolfo López Mateos a Díaz Ordaz estaba en el vértigo político pasional más alto, durante cuatro horas, Muñoz Ledo y Jesús Reyes Heroles se la pasaron en un café discutiendo sobre Díaz Ordaz, entonces, secretario de Gobernación… Y al día siguiente, todo indica, Reyes Heroles contó a los suyos que Muñoz Ledo estaba en contra de Díaz Ordaz y la intriga fue consumada… Desde entonces, aprendió que el sistema político está basado en la deslealtad y la traición… Y más, porque tiempo anterior, Morones Prieto le había dicho que la política “es una interacción de ambiciones y debilidades” y que por lo regular quedan fuera de control…

ARRECIFES: Luis Echeverría Álvarez lo comisionó con el presidente de Chile, Salvador Allende, para delinear la Carta de los Derechos y Deberes de los Estados, y durante tres semanas permaneció en el país andino al lado de Allende, reciclándose entre sí… La vida le fue enseñando que a los políticos nunca, jamás, les gustan las personas de convicciones firmes y fuertes que colocan la libertad por encima de los intereses… También aprendió que los políticos tienen un punto límite, un punto de quiebre, en que suelen resbalar… Y que, además, por encima del inmenso poder político, económico, social y policiaco que suelen tener los hombres públicos está la Constitución General de la República… Alguna vez le preguntaron si ya había expresado sus respetos a la esposa y a los hermanos de un presidente y contestó diciendo que eso nunca… Primero, después y al último, reviró, están la Constitución y la República…

PLAZOLETA: En el libro dice que el signo más grave de la decadencia romana empezó con el nepotismo, cuando los emperadores heredaron el poder a los hijos y a las esposas y a los hermanos y a las amantes y a los efebos… Pero también el declive de la Roma política inició cuando la cortesanía y el vasallaje mudó en una práctica de los políticos subordinados al jefe… Y cuando las intrigas palaciegas servían para ganarse la confianza del jefe máximo y para brincar al cargo público siguiente… Y cuando el político debía agacharse ante un familiar del político encumbrado… Tales actitudes, dice, son “profundamente inmorales”… Y por eso mismo, el político ha de mantener un nivel moral… Si es familia ha de tratarse como familia… Si es político, como político… Y si es funcionario, como funcionario… Los problemas en política vienen cuando los papeles se cambian y hasta la amada amante se vuelve la jefa máxima y la operadora política sólo porque comparte la alcoba con el jefe máximo en turno…

PALMERAS: En la facultad de Leyes de la UNAM fue compañero de pupitre del escritor Carlos Fuentes Macías… Años después, coincidieron en París, donde Muñoz Ledo viviera cuatro años en tareas diplomáticas… Pero además, estudiando el doctorado en Ciencias Políticas, con los politológicos más prestigiados de Europa… Sus maestros Jaime Torres Bodet y Mario de la Cueva lo educaron en el sentido de lo ideal, en tanto sus padres, los modestos y sencillos profesores, lo educaron en la llamada meritocracia, que significa abrirse paso en la vida a partir de los méritos propios, lejos de soñar con los bienes materiales… En la vida, aprendió de José Vasconcelos, ha de ascenderse a partir de la educación, el trabajo y la cultura… Su primer trabajo fue a los 18 años de edad en la oficina de prensa de la secretaría de Bienes Materiales repartiendo los boletines, tiempo en que conociera al reportero Julio Scherer García, quien tenía 23 años y comenzaba en “Últimas Noticas” de Excélsior… Con todo, lo deja claro, en política nunca cuenta el mérito sino la complicidad…

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