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Martes, 25 de Setiembre de 2018
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Muere Choi Eun-hee, la estrella surcoreana a la que Kim Jong-il secuestró para hacer propaganda comunista

Choi Eun-hee1

 

La actriz Choi Eun-hee fue un icono del cine surcoreano de los años 60 y 70, un mito que despertó las envidias del régimen de los Kim, que la secuestró en 1978. La intérprete viajó aquel año a Hong Kong, donde espías norcoreanos la llevaron a la fuerza hasta el mismísmo despacho del líder Kim Jong-il (padre del actual líder norcoreano, Kim Jong-un) que la obligó a trabajar en la propagandística industria cinematográfica de su régimen.

Allí pasó ocho años al dictado de los delirios del clan de los Kim, hasta que consiguió huir. Este lunes, su familia ha anunciado su fallecimiento a los 91 años tras una larga enfermedad. La intérprete había acudido al hospital a realizarse un tratamiento rutinario por su dolencia cuando falleció, reveló su hijo mayor, Shin Jeong-gyun, en declaraciones recogidas por la agencia local Yonhap.

Choi y su marido, el director Shin Sang-ok, se constituyeron en la pareja más popular de la industria cinematográfica de la Corea capitalista. Juntos firmaron más de un centenar de películas, entre las que se recuerdan especialmente títulos como El visitante y mi madre, 1961 o Bufanda roja, ambas con Choi como protagonista.

 

Choi Eun-hee

 

En 1976, y tras descubrir que Shin mantenía una relación paralela con la actriz Oh Su-mi, con la que tuvo dos hijos, se divorciaron. Dos años después, se produjo el secuestro que marcó su vida… Y la de su familia. Desesperado por saber qué había sido de su exmujer, Shin siguió el rastro de Choi hasta Hong Kong, donde también acabaría secuestrado y llevado a Corea del Norte.

Una huida de película

Allí, Kim Jong-il, un enamorado del séptimo arte, les comunicó su plan de convertirlos en el pilar que transformaría el cine de propaganda norcoreano. El propio Kim les instó a casarse de nuevo en 1983 y bajo su estricta supervisión llegaron a rodar siete películas en Corea del Norte antes de lograr escapar.

Lo hicieron convenciendo al dictador de que para internacionalizar el cine y los logros del régimen sería idóneo abrir unos estudios en Viena, adonde viajaron en 1986 y donde lograron pedir asilo en la embajada estadounidense tras despistar a los agentes que los vigilaban.

Ambos vivieron durante la siguiente década en Estados Unidos antes de regresar a Corea del Sur, donde Shin falleció en 2006. A partir de entonces la salud de Choi empezó a deteriorarse rápidamente, según han relatado en los últimos años familiares y cronistas que lograban entrevistarla en la residencia de ancianos en la que vivía a las afueras de Seúl.

A Choi, que nunca pudo engendrar (posiblemente por las repetidas violaciones que sufrió durante la Guerra de Corea), le sobreviven dos hijos y dos hijas adoptivos.

A dos los adoptaron en los 70 ella y Shin, y Choi se convirtió también en madre adoptiva de los dos niños que el director había tenido con la actriz Oh Su-mi, fallecida en 1992.

 

Tomado de ABC.

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