xalapa
22
Search
Jueves, 20 de Setiembre de 2018
  • :
  • :

Periodismo, profesión mortal en Veracruz (PARTE II)

Durante estos años de duartismo, Veracruz se ha vuelto el peor estado para ser periodista. Así lo indican organizaciones como Artículo 19 de Londres, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el CPJ (Comité para la Protección de los Periodistas), entre muchas otras.

ÚLTIMA DE DOS PARTES

POR IGNACIO CARVAJAL

En abril se cumplen 3 años de que Regina Martínez, corresponsal de Proceso  fuera encontrada sin vida en su propio hogar.

En abril se cumplen 3 años de que Regina Martínez, corresponsal de Proceso fuera encontrada sin vida en su propio hogar.

REGINA MARTÍNEZ

Corresponsal del semanario Proceso, al que arribó tras picar mucha piedra y mandar y mandar notas críticas contra el gobierno veracruzano, el imperio de los caciques, los abusos a indígenas, la lucha de las organizaciones campesinas, “Regis” fue encontrada muerta en su casa, el 28 de abril de 2012. Golpeada y con señales de asfixia. La culpa se la echaron a dos “hijos de la calle”. Un seropositivo y otro ladrón de poca monta con quienes la vincularon amorosamente.

Las autoridades veracruzanas hablaron de una Regina Martínez fiestera, con una doble vida, en medio del desorden por la bebida y por la pasión. Versiones que no cuajaban con la viva que ella siempre llevó, lejana de los reflectores y el protagonismo innato del reportero. Una Regina Martínez que no celebraba nada, ni su cumpleaños,  que llevaba una vida religiosamente apegada al trabajo y a mantener su intimidad muy lejos. Hasta de su familia, tanto que, al día siguiente de su muerte, pasado mediodía, su cuerpo no había sido reclamado. Unos sabían que era del municipio de Gutiérrez Zamora otros que de Papantla, otros más decían que de Martínez de la Torre, pero las autoridades ni sus amigos daban con rastro de alguno de sus familiares para efectuar el trámite ante el Semefo. Sus restos los llevaron a la funeraria ya pasada la tarde, después de contactar a un hermano que tenía meses de no saber de ella.

Los dos presuntos asesinos motivados por el robo: Jorge Antonio Hernández Silva, “el Silva”, y José Adrián Hernández Domínguez, “el Jarocho”. En las pesquisas, se adelantó que ella los conocía y constantemente convivían bajo su techo. Versión rechazada por la revista Proceso, y su fundador, Julio Scherer, en el último viaje que hizo a Veracruz antes de su muerte, así como por el Poder Judicial del Estado de Veracruz, al cabo que ordenó la liberación de uno de ellos, “el Silva” –“el Jarocho” sigue prófugo–, y un año después lo volvió a detener la Procuraduría veracruzana en Tlaxcala en medio de un proceso judicial viciado, pues también persisten los señalamientos de que sus derechos humanos no fueron respetados y su confesión se logró por medio de la tortura.

Gabriel Huge y Guillermo Luna, Tío y sobrino traían el periodismo en las venas, el 3 de mayo sus cuerpos aparecieron en un canal de aguas negras.

Gabriel Huge y Guillermo Luna, Tío y sobrino traían el periodismo en las venas, el 3 de mayo sus cuerpos aparecieron en un canal de aguas negras.

Gabriel Huge y Guillermo Luna, Tío y sobrino traían el periodismo en las venas, el 3 de mayo sus cuerpos aparecieron en un canal de aguas negras.

 

GABY Y MEMO

Gabriel Huge estaba curtido en adrenalina. Le decían “el Mariachi” porque al comenzar en el periodismo cargaba una reflex, pesada, vieja, oxidada, dentro de un estuche como el empleado por Antonio Banderas en su personaje de la película Pistolero (1995, Robert Rodríguez), y los compañeros lo tomaban a chunga.

Al paso de los años, se ganó su respeto. Era muy querido entre sus compañeros pues siempre ayudaba sin interés cuando se trataba de algún abuso por parte de autoridades policíacas o de tránsito.

Lo que no pudo librar Gabriel, ni en su veloz motocicleta, fue la muerte. Sin empleo, durante unos ocho meses anduvo fuera de Veracruz. Buscó trabajo en Tabasco, en Poza Rica, en Xalapa. En ningún lugar le daban empleo como reportero, cuando mucho, le tenían a prueba unos días y después le daban las gracias. En Tabasco laboró como guardia de seguridad para una empresa de cable, pero no soportó la tentación y regresó a Veracruz, donde su sobrino consentido, Guillermo Luna, ya había ingresado a colaborar en medios locales tomando fotos y redactando notas.

Con sólo la carrera técnica en el Conalep, su sobrino Guillermo Luna, soñaba con ser igual de fregón en la policiaca que su tío. Había crecido con los triunfos de “el Mariachi” en la primera plana de Notiver y buscaba emularlo.

“Había veces en que, cuando venía a casa, unas tres cuadras antes, llamaba para que le abrieran el portón y entrar a toda carrera con la moto”, cuenta un familiar. Huge ya olía el peligro.

Dos días antes de su muerte (3 de mayo de 2012) entregó a una hermana las llaves del coche y la cámara fotográfica, también pidió que cuidaran a sus hijos. Ese mismo día, Guillermo Luna abandonó la cobertura de un accidente y se marchó. No dijo a donde. Después de eso, no respondieron llamados. Horas después, sus restos fueron sacados de un canal de aguas negras en el puerto de Veracruz.

Por sus asesinatos, no hay culpables. En agosto de 2012, la Semar apresó a Isaías Flores Pineda, alias “el Maniaco”, ex elemento de la Policía Intermunicipal Veracruz-Boca del Río, pero por sus asesinatos no son juzgados esos supuestos maleantes.

ESTEBAN RODRÍGUEZ

Egresado del Conalep, colaboró en diario AZ de Veracruz, Notiver y TV Azteca desde la nota roja. Era un animal nocturno pues le fascinaba cubrir sucesos por la noche. Libre el tráfico de la ciudad para correr sin complicaciones. A casi 40 años, traía la alegría de un niño y el ánimo del jarocho bullanguero y vacilador. Cuando se lo llevaron, el mismo 3 de mayo de 2012, se encontraba en casa. Trabajaba ayudando a un hermano en un taller mecánico.

“No queremos que le hagan escándalo, apenas les entreguen el cuerpo, lo llevan a enterrar”, avisaron a la casa de Esteban Rodríguez llamados ánónimos desde el mundo sórdido el día que lo encontraron muerto.

Unas cuantas personas, en el panteón de Veracruz, le dieron el último adiós. Su tumba quedó a unos cuantos metros de la de Gabriel Huge y de la de Guillermo Luna.

01 victor baez

VICTOR BÁEZ

Una revuelta de camioneros en el puerto jarocho, que peleaban por las rutas, terminó en la detención de numerosos choferes. Uno de los detenidos resultó conocido por periodistas de Veracruz, “hey, ese no es chofer, es reportero”, le gritaban a los oficiales que sacaban de “palomita” a Víctor Báez de la zona de los trancazos. Estuvo detenido unos cuantos minutos, apenas se supo que era reportero de la capital del estado, le dejaron ir. “Venía llegando al puerto a una diligencia y me encontré la nota, me disponía a tomar fotos cuando comenzaron los golpes y la confusión, y la policía me pescó también”, contó después al confirmar su compromiso como periodista policiaco frente a la mejor noticia, la que se consuma delante de los ojos.

Tenía más de 20 años en la fuente judicial. Y estaba al frente de un proyecto en internet sobre noticias rojas. Soñaba con aglutinar al mayor número de periodistas políciacos en Veracruz en una red informativa en línea, reporterospoliciacos.com

Báez Chino fue llevado por la fuerza en Xalapa y horas después encontrado desmembrado en la capital, con un mensaje firmado por Los Zetas. Hasta el momento no hay detenidos por este crimen.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *