xalapa
22
Search
Sabado, 17 de Febrero de 2018
  • :
  • :

Posdata

LUIS_VELAZQUEZEl campo, una desgracia

 Se cumplen cien años de la promulgación de la ley agraria. Peña Nieto estará en Veracruz. Y la tierra jarocha, donde Venustiano Carranza la expidiera, atrapada en la miseria y la pobreza y la migración de indígenas, campesinos y productores, mientras los políticos se han convertido en dueños de los mejores ranchos

El martes 6 se conmemorará la promulgación de la ley agraria por Venustiano Carranza en 1915 y que los presidentes panistas sepultaron por completo, resucitada ahora por Enrique Peña Nieto.

Expedida aquí en Veracruz, cuando la sede del poder presidencial, cada tarde Carranza paseaba a caballo en Playa Norte y la dictaba a su secretario particular, cien años después, 2015, el campo en la tierra jarocha, tan pródiga en recursos naturales, ha mudado en más pobreza y miseria para los hombres del campo, indígenas, campesinos y productores.

Uno. El campo, en manos de transnacionales.

Dos. La explotación industrial del campo para beneficio de la elite económica, como por ejemplo, Antonio “Tony” Macías en el sur de Veracruz con su complejo agrícola y que incluso ha originado la ruina económica de los microempresarios en la región piñera de Rodríguez Clara… ante el silencio del secretario General de Gobierno, su zona.

Tres. La jornada en el campo a 70 pesos desde antes de que sale el sol hasta cuando la luna ilumina el surco.

Cuatro. Veracruz, convertido en un estado migrante como nunca antes en su historia.

Cinco. Miles de mujeres indígenas y campesinas con hijos en la desintegración familiar, porque el jefe partió a EU y allá se topó con nueva aventura amorosa, quemó sus naves en Veracruz y comenzó vida conyugal.

Seis. El campo, mudado en productor de trabajadoras sexuales como ha documentado la investigadora Patricia Ponce en su libro “Las guerreras de la noche”.

Siete. Cada vez más abandonado el campo porque las familias emigran a las ciudades y se integran en colonias populares donde sus limitaciones se profundizan creando cinturones de miseria.

Ocho. El campo, utilizado como experimento social y objeto mediático para cacarear los programas sociales, tanto federales como estatales, sin ningún resultado para enaltecer la vida cotidiana.

EL CAMPO… ORGANIZADO PARA VOTAR

Nueve. La peor política social, educativa, de salud y seguridad en el campo, donde, oh paradoja, los niños se duermen en el pupitre en el salón de clases, y los maestros llegan el día martes a trabajar y bajan el telón el día jueves, pero además imparten clases de 9 a 12 horas, incluida media hora de recreo.

Diez. El indígena y campesino, organizado solo, como en el siglo pasado, para votar.

Once. El indígena y el campesino, utilizado siempre como experimento demagógico de la generación política en turno.

Doce. Los tres cultivos básicos de Veracruz (caña de azúcar, café, y cítricos) en la lona por factores internos (en la tierra jarocha) y externos (tanto en la política agropecuaria nacional como fuera del país).

Trece. Organización clientelar de las premuras básicas de los hombres del campo. Según la SEDARPA tienen registradas unas 600 asociaciones, grupos, grupitos, y grupititos de campesinos y vividores para armar escándalo en la vía pública y solicitar apoyo oficial. Según la SAGARPA tienen registrados unos 400 grupos.

Catorce. Basta un recorrido en las ocho regiones étnicas de Veracruz, habitadas por 800 mil indígenas, donde la miseria y la pobreza derrite el alma ciudadana y alimenta el coraje social.

Quince. La desaparición del ejido (y su fracaso económico y social)… y que tanto material desechable significó en otros tiempos para la demagogia.

Dieciséis. El rechazo de los hijos de los indígenas y campesinos a llevar la misma vida y, por tanto, ene millón de veces migrar a un destino incierto que posibilite un cambio social y económico, dejando, incluso, abandonados a los padres, y ni se diga la tierra.

Diecisiete. El uso patrimonialista y electorero de los programas agropecuarios por parte de los funcionarios públicos.

Dieciocho. El campo como un negocio. César del Ángel, con el Movimiento de los 400 Pueblos, el ícono más emblemático.

POLÍTICOS, DUEÑOS DE LOS MEJORES RANCHOS

Diecinueve. Los mejores ranchos agropecuarios prósperos… en manos de políticos. El Potomac, en Acayucan, de Emilio Manuel Martínez de Leo, titular de la SEDARPA. El armadillo, de Marcelo Montiel Montiel, más su rancho en Paso de Ovejas, más su rancho en Curitiba, Brasil. Los dos ranchos en Cosamaloapan de José Tomás Carrillo junior. El rancho de Jorge Carvallo junior en la sierra de Papantla. El rancho piñero de Ramón Ferrari en Los Robles. Por ejemplo, entre tantos modelos exitosos.

Veinte. El tradicional sistema de autoconsumo en las zonas rurales, donde unos a otros, indígenas y campesinos, se apoyan en la faena, para cuando menos seguir alimentándose, hasta donde se pueda, con las mismas carencias del siglo pasado y el antepasado y los demás.

Veintiuno. La caña, el café y los cítricos llevados a procesos industriales, donde existe un solo ganador: el magnate, dueño del consorcio fabril, en tanto los productores, como en el caso de Lerdo de Tejada con el ingenio San Francisco, necesitan bloquear la carretera durante 4 días para que les renueven la esperanza de cubrir los salarios caídos.

Así, industriales enriquecidos con productores jodidos, a la quinta pregunta, mendigando justicia social, la mismita que llevara a los campesinos a la revolución y a la guerra de Independencia.

Entre otras cositas.

Por eso, resulta inverosímil el discurso sobre la ley agraria… y más porque a pesar de que los sexenios han caminado ninguna salida económica se ha ofrecido a los hombres del campo.

Y todavía, de ñapa, la terrible y creciente inseguridad que hoy estrangula y agobia la vida cotidiana en el campo, y también en el resto del territorio jarocho.

Comentarios

comentarios




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *