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Sabado, 17 de Febrero de 2018
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Posdata

La gran ordeña política en Sistema de Agua y Saneamiento de Veracruz

 

  • Poco a poco cada director general, impuesto por el gobierno de Veracruz por órdenes superiores “metió las manos al cajón” y, zas, la dependencia quebró, y eso que como monopolio del agua capta 36 millones de pesos… mensuales

  • Marlon Ramírez y Francisco Valencia dijeron a Pepe Tello: “Javier Duarte ordena que Pepín Ruiz salga limpiecito de la auditoría”

 

LUIS_VELAZQUEZEn el caso de la ruina económica en que ha incidido el SAS, Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano, habría de recurrir a la pregunta que una niña filipina, Gylzelle Palomar, hizo al Sumo Pontífice, Francisco:

–Papa, Hay muchos niños abandonados por sus propios padres, muchos víctimas de muchas cosas terribles como las drogas o la prostitución, ¿por qué Dios permite estas cosas aunque no es culpa de los niños? y ¿Por qué tan poca gente nos viene a ayudar?

Y el Sumo Pontífice contestó:

Ella hoy ha hecho la única pregunta que no tiene respuesta

Sin embargo, para entender el descarrilamiento financiero del SAS habría de enmarcar los siguientes aspectos:

Uno. El SAS tiene el monopolio del agua en los municipios de Veracruz y Medellín, por ahora. Antes, semanas anteriores, de Boca del Río.

Y por tanto, es una empresa paramunicipal única en el mercado que en el caso de Teléfonos de México ha permitido, por ejemplo, a Carlos Slim, monopolio al fin, convertirse en el hombre más rico del mundo.

Dos. SAS es un negocio redondo, pues. En el día más jodido capta de ingresos un millón de pesos, y en el mejor, mínimo un millón y medio de pesos.

¿Cómo entonces -preguntaría la niña de Francisco- SAS llegó a la ruina?

 

SAS, IGUAL QUE LA CUEVA DE ALÍ BABÁ Y LOS 40 LADRONES

 

Tres. Muy sencillo. Los titulares, nombrados por el gobernador y los alcaldes en turno, han visto a la dependencia como una cueva de Alí Babá y los 40 ladrones.

Por ejemplo, una caja chica en cada proceso electoral.

Por ejemplo, una fuente inmediata de financiamiento para cada alcalde.

Pero, además, cada titular que ha llegado a SAS la ha mirado como un negocio particular.

Hoy, por ejemplo, la dependencia tiene 1,300 empleados sindicalizados, más 300 de confianza.

Y aun cuando el 15 de febrero de 2013, el ingeniero José Aniceto Tello Allende expresó a Javier Duarte que un camino para evitar el colapso de SAS era despedir personal, el mismo Tello ha incorporado, en once meses, a un aproximado de 60 personas, entre ellas muchas recomendadas por el alcalde de Medellín, Omar Cruz, aun cuando, claro, en tres años Ruiz Carmona otorgó 300 plazas.

Tan es así que los técnicos contables aseguran que ahora cuando SAS sea concesionada por 30 años a una empresa privada la primera decisión será despedir a un aproximado de 400.

Pero, además, bajar las prestaciones que son tan onerosas a partir de que cada director ha cedido hacha, calabaza y miel al sindicato.

Cuatro. Ahora mismo, cuando cada mes tiene la amenaza de la Comisión Federal de Electricidad, CFE, de recortar el servicio porque ni siquiera tienen los 9 millones de pesos de consumo mensual, SAS está emplazada a huelga para el día 28 y la dirección general “está pariendo cuates”, pues por ningún lado mira la luz en el largo y extenso túnel.

Incluso, el alcalde jarocho, Ramón Poo Gil, lo ha dejado solo, mientras el otro presidente municipal, Omar Cruz, de Medellín, sólo pide una tregua ante el secuestro del reportero, editor del periódico “La Unión” y activista social Moisés Sánchez Cerezo, del que lo inculpan.

Solo, abandonado por el gobierno de Veracruz que hace un año le ofreció 260 millones de pesos para financiar a la dependencia, Tello Allende pasas las noches en el insomnio, estresado, revisando si en su vida pasada cometió algún pecado mortal que ahora está pagando la culpa.

 

MARLON RAMÍREZ Y PACO VALENCIA, AL SERVICIO DE PEPÍN RUIZ

 

Cinco. Lo peor de todo es la impunidad.

Por ejemplo, por ley se efectuó una auditoría a SAS; pero antes de que concluya el subsecretario de Gobierno, Marlon Ramírez, y el director de la CAEV, Francisco Valencia, leyeron la cartilla a Tello Allende advirtiéndole que “por órdenes superiores Pepín Ruiz debería salir limpiecito”.

Como fue.

Y, bueno, ante tales fechorías y trastupijes, año con año, mínimo, desde Yolanda Gutiérrez Carlín a la fecha, la dependencia fue hundiéndose hasta el día de hoy cuando la LXIII Legislatura ha dispuesto su concesión por un extenso y larguísimo periodo de 30 años.

Seis. El latrocinio en SAS también puede calibrarse a partir de lo siguiente:

Punto A. En el mes de diciembre 2014, la dirección general dispuso del Fondo del Ahorro de los Trabajadores, que es un dinero sagrado, porque cada catorce descuenta a los empleados para integrar un colchoncito de fin de año.

Y Punto B. Por órdenes de Xalapa, el sistema de seguridad privada de SAS es proporcionado por una empresa propiedad del diputado local, el cambranista Julen Rementería del Puerto, operada por uno de sus cuñados, Fabrizio Molina, cuando, caray, tal servicio lo ofrece el IPAX, que de igual manera tronado anda.

Por lo anterior resulta insólito que con un ingreso mensual de 36 millones de pesos, de los cuales el 80 por ciento se va en salario, se insiste, por el altísimo exceso de personal, el Congreso local haya autorizado su privatización disfrazada de concesión.

Y más porque nunca, jamás ni el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, ni la Comisión de Vigilancia del Congreso ni los alcaldes miembros del Consejo de Administración actuaron con integridad para el buen funcionamiento económico.

Ahora sí, unos más, otros menos, todos “ordeñaron la vaca”.

Y, bueno, corrupción más impunidad son la fórmula más sencilla del mundo para descarrilar a cualquier empresa.

Y más una empresa pública donde nadie arriesga su patrimonio familiar, sino el dinero del erario captado con el pago puntual de los usuarios del servicio.

 

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