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Sabado, 17 de Febrero de 2018
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LUIS_VELAZQUEZBarbarie en Veracruz

  • ¿En qué momento comenzó a pudrirse la tierra jarocha y sigue pudriéndose para llegar al caso de un reportero, Moisés Sánchez, que fue secuestrado, degollado y todo su cuerpo cercenado “en cachitos” como quien destaza un cerdo?
  • El colmo del salvajismo: el alcalde de Medellín ordenó a su chofer, jefe de escoltas y subdirector de seguridad contratar a seis policías para el operativo


El informe del Fiscal de Veracruz sobre el secuestro y asesinato del reportero y editor del periódico La Unión, de Medellín, Moisés Sánchez Cerezo, deja atónito, sorprendido, hipnotizado, electrizado, al ciudadano.

Por los siguientes hechos y circunstancias:

Uno. Lo levantaron de su casa. Y lo degollaron. Y lo cercenaron en pedacitos. Y lo metieron en una bolsa. Y lo tiraron en el poblado de Jamapa, limítrofe de Medellín.

Por eso, el contribuyente que paga impuestos para recibir a cambio servicios públicos, entre ellos, la seguridad, se pregunta, como Zavalita en la novela Conversaciones en la catedral, de Mario Vargas Llosa, ¿en qué momento se pudrió Veracruz? Pero también, ¿por qué Veracruz sigue pudriéndose?

El 2 de julio de 2013, el gobernador Javier Duarte platicó con el periódico El País y dijo, textual:

“Somos el único Estado y lo digo con mucho orgullo que ha podido pasar de una situación crítica a una de total estabilidad”.

También expresó lo siguiente:

“Veracruz ha dejado de ser noticia en lo que se refiere a delincuencia y dejamos de estar en la lista negra de Estados violentos”.

Pero, bueno, la forma en que asesinaron a Moisés Sánchez expresa la barbarie a plenitud en el Estado creador de la bamba y el tilingo tilingo.

Habría, incluso, de preguntarse si la barbarie con que el colega reportero fue ejecutado es igual de dramática que el plagio de la niña Karime Alejandra, de 5 años, originaria de Coatzacoalcos, que fue asesinada y sepultada en una fosa clandestina.

Y/o del bebé fusilado al lado de su madre y su padre y dos hermanos en un poblado de Paso de Ovejas.

Y/o de los cuatro niños secuestrados y desaparecidos hasta la fecha en el poblado de Mata Loma, de Manlio Fabio Altamirano.

Y/o del bebé asesinado en brazos de su madre cuando en la carretera de Tempoal a Pánuco los malosos acribillaron a tres autobús de pasajeros.

La barbarie en Veracruz.

¿Por qué tanta saña?

¿Por qué llegamos a tal estado de cosas y hechos y circunstancias?

Cada científico social, cada político, cada sociólogo, cada psicólogo, cada sacerdote, cada ciudadano, tendrá su versión.

Pero los hechos son los hechos, inalterables.

EJE ALCALDE, POLICÍAS Y CARTELES

 Todavía peor: el informe del Fiscal resulta avasallante y deja sin respiración al más bragado.

Uno. El presidente municipal de Medellín, Omar Reyes Cruz, panista, ordenó a su chofer, escolta y subdirector de la Policía Municipal que se encargara del secuestro y crimen porque el periodismo de Moisés Sánchez “estorbaba”, pues “alborotaba el panal”, por el delito y el pecado mortal de informar de los sucesos de la vida cotidiana en el pueblo.

Dos. El chofer, escolta y subdirector de la Policía Municipal, contrató, según las versiones, al ¿ex? policía, Clemente Noé, para encargarse del operativo, y quien a su vez contrató a cinco ¿ex? policías (Harry, Chebo, Moy, Piolín y Olmos, por sus apodos) para apoyarse.

Tres. Los seis ¿ex? policías cometieron la barbarie… a cambio de la venta de drogas en Medellín.

Cuatro. Pero, además, el chofer, escolta y subdirector de la Policía Municipal…involucró a más policías que le entraron al contubernio, también, a cambio de la venta de drogas.

Cinco. Policías y/o expolicías, visualice el lector en manos de quiénes estaba la seguridad en la vida y en los bienes de los habitantes de Medellín.

Pero, además, ¿durante cuánto tiempo estuvieron así laborando en el Ayuntamiento, quizá, desde anteriores alcaldes?

Seis. Todos los policías y/o ¿ex policías? formaban parte de una banda de malosos vendedores de droga, ellos que con el uniforme, la cachucha, la pistola, la macana y el tolete, y la patrulla policiaca representan a la autoridad.

Siete. ¿La banda de traficantes de droga, todos policías y expolicías, se afirma, actuaban por cuenta y/o por el contrario, sus pistas llevan a un cartel de la delincuencia organizada?

Por eso, una vez más, vale preguntarse ¿en qué momento se jodió Veracruz y por qué Veracruz sigue jodiéndose, porque ni modo que el caso de Medellín en su cuerpo policiaco signifique un hecho aislado?

NADIE FRENÓ MEGALOMANÍA DEL ALCALDE

 El Fiscal ha anunciado que solicitará el desafuero del presidente municipal de Medellín para proceder a su captura.

De seguro, desde el domingo en la tarde lo han de tener vigilado para evitar que escape, de igual manera como ocurriera con el entonces procurador Felipe Amadeo Flores Espinoza cuando anunció la solicitud del desafuero de Sara Luz Herrera como presidenta municipal de Alvarado, acusada del asesinato de su secretario particular, a quien, igual que Omar Reyes Cruz, aseguraba que le guardaba cariño, afecto y respeto.

Además, habría de asentar lo siguiente:

Primero. Omar Reyes Cruz llegó a la alcaldía y luego enseguida aprendió el oficio.

Por ejemplo, denunció que interpondría una denuncia penal contra el ex director del SAS, Sistema de Agua y Saneamiento, José Ricardo Ruiz Carmona, por daño patrimonial por 680 millones de pesos.

Nunca la interpuso. De pronto, zas, el silencio. Las versiones fueron que había sido cooptado por el duartismo.

Segundo. Entonces, mostró el puño y metió a unas 16 gentes, entre familiares y amigos, a trabajar a SAS, que tenía y tiene una nómina excesiva de unos 400 trabajadores.

Tercero. Igual que los Abarca en Iguala, Guerrero, compartió el poder con su esposa y su cuñada, y empezaron a cometer atropellos, sin que nunca, jamás, fuera recomendado por el Congreso, ni menos vigilado.

Cuarto. Entonces, sintió que Medellín le pertenecía y se excedió en el ejercicio del poder constitucional.

Una cosita llevó a la otra. Incluso, el CDE del PAN, con Pepe Mancha y Domingo Bahena, lo acompañaron cuando se presentó en la Fiscalía para garantizar sus manos limpias de sangre.

Es más, el PAN advirtió al gobierno de Veracruz que estaba politizando el secuestro de Moisés Sánchez, porque ahí vienen las elecciones de diputados federales.

Por fortuna, el gobernador Javier Duarte se mantuvo en su postura de investigar los hechos y el Fiscal pudo avanzar, no obstante las presiones del PAN de Gustavo Madero.

Por un lado, actuó y respondió a la expectativa, gracias, entre otras cositas, a las presiones.

Por el otro, sin embargo, una vez debemos preguntarnos las razones por las cuales hemos llegado a la barbarie en la tierra jarocha.

PRIMER REPORTERO EJECUTADO POR ESCRIBIR

 Está claro que Moisés Sánchez fue plagiado y degollado y cercenado por su ejercicio periodístico.

“Estorba” dijo el alcalde.

“Está alborotando el panal”, reiteró.

Así, el presidente municipal convertido en señor de horca y cuchillo, dueño de la hacienda porfirista llamada Medellín, está ahora señalado como autor intelectual del crimen.

Pero…, entonces, por qué llegamos a tal nivel de barbarie?

¿Y el trabajo vigilante del resto de ediles, síndico y regidores?

¿Y el trabajo vigilante del diputado local?

¿Y la Fuerza Civil, y el Veracruz seguro?

¿Y cómo están las finanzas municipales?

¿Y la lupa del ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, y de la Comisión de Vigilancia del Congreso local, integrada por 11 diputados locales?

Alguien por ahí dice que la política es prevención.

Ajá.

PODREDUMBRE POLICIACA

Mal inició el año en Veracruz para los cuerpos policiacos.

Por ejemplo, seis policías de Orizaba están detenidos acusados de una desaparición forzada.

Por ejemplo, desde el gobierno federal hay la orden de desaparecer a los policías municipales, pues como dijera el presidente de la república, están filtrados. Se corrompieron.

Antes, en el transcurso del duartismo:

Los siete policías detenidos en Tuxpan, Alberto Silva Ramos alcalde, acusados del crimen de un marino cuyo cadáver apareció flotando en el río.

Los siete policías detenidos en Poza Rica, Alfredo Gándara Andrade alcalde, señalados de ligas con los carteles.

Los nueve policías detenidos en Peñuela por el secuestro y muerte de un maestro del SNTE.

Los cinco policías detenidos en Fortín por sus malas amistades.

Los 17 policías detenidos en Cosamaloapan, Homero Arróniz alcalde, por sus amistades peligrosas.

El desmantelamiento del cuerpo policiaco de Tres Valles, incluido el comandante, porque estaban filtrados por los carteles.

Los 38 policías estatales (quizá más) porque les comprobaron sus relaciones peligrosas con los señores de la droga.

Los policías ocupando el primer lugar en la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Ahora, los policías de Medellín.

Policía de elite la llamada Fuerza Civil. Un policía raso gana 8 mil pesos mensuales. Un policía de más alto rango, 15 mil pesos mensuales.

¿Cuánto gana al mes un policía que vende droga, como en el caso de Medellín?

¿Cuánto gana un policía al mes por servir de “halcón” de los malosos?

¿Con cuánto sale al mes un policía que también le entra a los sórdidos operativos de los carteles y cartelitos?

RAZONES DE UNA CORRUPCIÓN

¿Por qué son tan blandos los policías para ser cooptados por los carteles y cartelitos?

Uno. Los bajos sueldos y el billete fácil.

Dos. La ambición inescrupulosa.

Tres. La ausencia de principios firmes y sólidos.

Cuatro. La corrupción en escalera que viene de arriba para abajo.

Cinco. Un sistema policiaco podrido en forma piramidal.

Seis. Las desviaciones humanas.

Siete. Una, casas chicas.

EN 40 DÍAS GUTIÉRREZ BARRIOS PACIFICÓ VERACRUZ

 Más todavía: ¿en qué momento empezó a desviarse el presidente municipal, Omar Reyes Cruz, panista, oh mi Gómez Morin, oh mi Gustavo Madero, oh mi Pepe Mancha, oh mi Domingo Bahena, inmolándose en nombre de la ética?

¿Por qué el alcalde de Medellín llegó a tales niveles de abusos y excesos del poder, sin que nadie lo frenara, le pusiera un dique, un alto?

¿En qué momento se pudrió Veracruz?

¿Y por qué sigue pudriéndose?

40 días bastaron a Fernando Gutiérrez Barrios para pacificar el Veracruz turbulento y revuelto heredado por Agustín Acosta Lagunes.

Uno. El encarcelamiento del cacique de la sierra de Huayacocotla, Luis Rivera Mendoza, y sus pistoleros, por el asesinato de una familia, tiro de gracia hasta un bebé, 7 días después de tomar posesión don Fernando como gobernador.

Dos. El encarcelamiento de los caciques de la sierra de Chicontepec, los hermanos priistas, Justo y Roberto Cabrera, señores de horca y cuchillo.

Tres. El encarcelamiento del cacique sureño, Cirilo Vázquez Lagunes, acusado de posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.

Cuatro. El cacique de la región centro de Veracruz, Toribio Gargallo, puso “sus barbas a remojar” y huyó de Veracruz.

Dos años después, Gutiérrez Barrios secretario de Gobernación, Dante Delgado gobernador sustituto, Toribio Gargallo regresó a Córdoba y semanas después murió en un enfrentamiento con la policía.

La paz y la tranquilidad quedaron así restablecidas.

Luego, llegó Patricio Chirinos Calero y José Albino Quintero Meraz, miembro de un cartel que llevaba hasta el gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva, alcanzó el esplendor, y así caminó el sexenio.

Después, con Miguel Alemán Velasco, Quintero Meraz se convirtió hasta en su vecino en el fraccionamiento Costa de Oro, de Boca del Río, tiempo aquel cuando tenía 12 casas de seguridad en tal unidad habitacional.

Con Fidel Herrera, los carteles entraron en disputa por la plaza Veracruz y todos alcanzaron “la plenitud del pinche poder” a cambio de que operaran; pero sin tanto reality-show de fuego cruzado, muertos, secuestros, desapariciones y fosas clandestinas.

Si Veracruz se pudrió así, entonces, ¿por qué el Veracruz seguro (militares y navales) y la Fuerza Civil (los policías de elite del duartismo) y las corporaciones policiacas están rebasadas?

DESENCANTA GABINETE DE SEGURIDAD

 El mismo día cuando tomara posesión como procurador de Justicia, Luis Ángel Bravo Contreras alardeó de que “los carteles habían huido a las regiones montañosas de otras entidades federativas”.

Ahí se conoció su gran vocación artística como showman.

Está claro que los carteles siguen aquí.

Está claro que han filtrado a las fuerzas de seguridad.

Está claro que también hay cartelitos como ha sostenido el procurador de Justicia de la nación, Jesús Murillo Karam, hablando de la nación.

Okey.

Pero, entonces, ¿por qué Veracruz sigue pudriéndose y se ha llegado, una vez más, a la barbarie, en que el reportero, editor del periódico La Unión, activista social y “conductor de taxi”, Moisés Sánchez, fue levantando y desaparecido y degollado y cercenado “en cachitos” y tirado en una bolsa en la vía pública?

¿Por qué los malosos han caminado en Veracruz con tanta saña, sin que el Estado de Derecho ponga orden, de igual manera como Fernando Gutiérrez Barrios en los 30 días de diciembre de 1986 y 19 días del mes de enero de 1987?

Duele, lastima, decepciona y desencanta el Veracruz que vivimos y padecemos.

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