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Miércoles, 21 de Febrero de 2018
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Posdata: Apocalipsis jarocho

•El senador Héctor Yunes resume la gran tragedia en la historia local a partir de los últimos cuatro años

•Del lado priista, el silencio ante lo que describe como un infierno llamado Veracruz

LUIS_VELAZQUEZUn comunicado de prensa del senador Héctor Yunes Landa rinde cuentas de su relación con el gobernador Javier Duarte, que en el año 2010 fuera ríspida y, bueno, todo indica que en los últimos cuatro años ha empeorado, a reserva de que lleguen, de aquí hacia la primavera del 2016, “a la noche de los cuchillos largos”.

El boletín resume los siguientes conceptos, adjetivos calificativos, ideas y puntos de vista:

Uno. Del gobierno de Duarte asegura que se trata de un sexenio “sin rumbo”.

Dos. Con el único ‘’afán de fracturar’’, digamos, a los adversarios y enemigos, y que forman parte de la misma militancia priista.

Tres. “Con un afán sectario” en el ejercicio cotidiano del gobernar y ejercer el poder.

Es decir, la exclusión de los demás… que se atreven a pensar y sentir y actuar y operar de manera diferente al duartismo.

Cuatro. Un gobierno lleno de “pequeñez” en la mira y los objetivos, sin visión de Estado.

Cinco. Cuatro años después un Veracruz con una gran “inestabilidad social”, a partir, entre otros rubros, del tsunami de violencia, con todo y el Veracruz seguro, y la Fuerza Civil, y el Veracruz blindado y el presupuesto millonario para la secretaría de Seguridad Pública y la procuraduría de Justicia.

Seis. Con un gran “atraso social”, donde la desigualdad económica se ha multiplicado.

Siete. Un Veracruz atrapado “en la recesión”, donde la migración a la frontera norte y Estados Unidos ha alcanzado el mismo nivel que otras entidades federativas.

Ocho. Un sexenio que solo ha servido para alimentar “la confrontación política” tanto entre la familia tricolor como la opositora.

Nueve. “Un PRI dividido”, donde unos están con Duarte y otros con Héctor Yunes y otros con Pepe Yunes, y los que restan con los llamados “Niños infieles” y su padrino, el góber fogoso y gozoso.

Diez. Un sexenio “sin el talente negociador” toda vez que la política significa acuerdos y pactos.

Once. “Con montajes” para ocultar la ineficacia en la tarea de gobernar en un Estado de Derecho.

Doce. “La injerencia en los partidos de oposición” como estrategia para ganar espacios, pero al mismo tiempo, para desestabilizar a los demás organizados en partidos políticos.

Trece. “Un deterioro en la gobernabilidad” a partir de las premisas anteriores.

Catorce. Un gobierno “con la tentación autoritaria” faraónica e imperial, donde la elite, las hordas y las tribus en el poder duartista se han caracterizado, entre otras cositas, por la soberbia, el narcisismo y la petulancia, pero además, el enriquecimiento inexplicable.

Quince. Un sexenio “con una vocación retardatoria”.

SILENCIO DE LAS TRIBUS DUARTISTAS

24 horas después del comunicado, el silencio del gabinete legal.

Pero también de la presidencia del CDE del PRI, cuyo titular, Alfredo Ferrari Saavedra, dejara su fama pública en los prostíbulos acompañado de sus texto/servidores.

Tampoco una respuesta de los 45 de los 50 diputados locales (entre ellos, siete de diez panistas) que aprobaron fast track la mini gubernatura de dos años, cuyo voto en el Congreso radicalizó la postura del senador Yunes Landa.

UN GOBERNADOR ES CAPAZ DE TODO…

Ni siquiera cuando José Vasconcelos se enfrentó como candidato presidencial al candidato de Plutarco Elías Calles.

Ni tampoco cuando Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo renunciaran al PRI y se confrontaran con Miguel de la Madrid y Carlos Salinas.

Ni cuando Andrés Manuel López Obrador le renunció al gobernador Enrique González Pedrero, en Tabasco como presidente del CDE del PRI.

Ni cuando Dante Delgado Rannauro dimitió al partido tricolor…el lenguaje de Héctor Yunes en su comunicado oficial, horas después de que el presidente Enrique Peña Nieto estuviera en el WTC de Boca del Río, había sido utilizado en un análisis frontal y en un careo sin rodeos con el jefe máximo del priismo.

Desde luego, será difícil, imposible, la marcha atrás trepadas las partes en el ring.

Queda claro: un gobernador en funciones, jefe de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, jefe del partido en el poder, jefe de las finanzas, jefe de las fuerzas policiacas, jefe de los líderes sindicales, jefe de la elite eclesiástica y jefe de la mayor parte de los medios, es capaz de todo para destruir a sus adversarios.

De todo, se insiste.

Y más, cuando el senador Héctor Yunes habla con tanta claridad.

En el siglo pasado, también el priismo en su esplendor, un senador electo, Rafael Arriola Molina, fue congelado por el presidente electo, Luis Echeverría Álvarez, sólo por declarar que había obtenido más votos en las urnas.

Miguel de la Madrid encarceló a un montón de secretarios de José López Portillo, entre otros, al senador Jorge Díaz Serrano, sólo por haber soñado con la candidatura presidencial.

Patricio Chirinos y Miguel Ángel Yunes Linares lanzaron un rafagueo despiadado en contra del diputado federal Fidel Herrera, quien durante el sexenio aquel anduvo a salto de mata.

Ahora, a los senadores Pepe y Héctor Yunes sólo resta cuidarse de los oficiosos para evitar que sufran un ataque de caspa que con ningún shampoo pudiera curarse, pues de ser así, el presunto culpable será un duartista queda/bien.

  

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