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Domingo, 05 de Julio de 2020
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Renovaciones selectivas en el Barça

D3

La fuerte caída de ingresos derivada de la crisis sanitaria, estimada en unos 150 millones de euros esta temporada en el FC Barcelona, ha condicionado la relación entre la junta directiva y la plantilla del primer equipo, endureciéndola en algunos casos. El objetivo de Josep Maria Bartomeu y su reducido equipo de directivos, más fiel y compacto después de las últimas dimisiones, fue amortiguar el impacto financiero de la pandemia reduciendo salarios en una primera acción, ya resuelta, para replantear después (están en ello) la confección de la plantilla bajo parámetros deportivos pero más que nunca también financieros.

La cola de representantes esperando en la puerta de los despachos del Camp Nou para renovar o mejorar contratos se ha acortado. Están en condiciones de ser escuchados y atendidos Leo Messi, cuyo caso es prioritario por tratarse de quien se trata, y Marc-André ter Stegen. El argentino, que este mes cumple 33 años, escogerá la fórmula que más le agrade con la connivencia del club (de año a año, de dos en dos o más tiempo si lo pide), mientras al alemán se le considera intocable por dar ejemplo dentro y fuera del campo, evitando disgustos a la junta y sacando nota en una demarcación, la portería, demasiado delicada como para sortearla. Pero otros jugadores que buscaban mejorar sus prestaciones económicas a corto o medio plazo no serán correspondidos. Entre ellos, Nélson Semedo.

*LA VANGUARDIA

Arthur y Semedo, en venta

Vender jugadores es hoy prioritario para compensar la falta de ingresos sin tocar por segunda vez los sueldos

Al portugués le sucede como a a Arthur Melo. Ambos llegaron al Barça sin estar consagrados, así que pertenecen a la escala salarial menos alta del plantel. Sucede que cuando pasan los primeros años los agentes se mueven para pronunciar la frase mágica “¿qué hay de lo mío?”. La coartada del coronavirus ha ofrecido esta vez a la junta una desahogada negativa por respuesta. Hay un objetivo camuflado bajo esa resistencia: guiar al jugador, si su desencanto lo merece, a buscarse otro sitio donde sí le paguen el contrato a medida que demanda, desencadenando una venta o un intercambio con otro club que contribuya a arañar unos millones para mejorar la contabilidad.

En el caso de Arthur, pese a su insistencia en querer quedarse en el Barcelona y su voluntad pública de adaptarse al equipo y a la ciudad, es insistente la actitud del Juventus por hacerse con sus servicios. Llegado el caso, la junta directiva blaugrana no lo impediría sino que remaría a favor de un traspaso por interés pecuniario y porque internamente, pese a su potencial, juventud y adscripción estética (se le comparó con Xavi), no se le considera imprescindible por los técnicos, aunque pueda parecer extraño.

Arthur Melo, jugador del FC Barcelona
Arthur Melo, jugador del FC Barcelona (Miguel Ruiz)

Semedo, por su parte, tiene un agente hiperactivo, su compatriota y magnate Jorge Mendes, hábil a la hora de diseñar operaciones porque al fin y al cabo son las que le hacen facturar. El lateral cuenta con ofertas y si encuentra un buen postor no dudará en cambiar de aires.

La intención del Barcelona este verano es por tanto vender jugadores o hacer pasar contablemente por ventas meros intercambios valorando a los futbolistas implicados a medida, como ya sucedió con Cillessen y Neto al final del último ejercicio en un canje orquestrado con el Valencia. Abundan los jugadores considerados transferibles este verano. Está Coutinho como presa mayor, pero son más los susceptibles de ser traspasados que los que no. Como Messi y Ter Stegen hay pocos.

Estrategia de contención

Sin dinero ni ganas para grandes fichajes, el Barça ofrece jugadores al Inter para obtener a Lautaro

El deseo de la directiva es vender por muchas razones: recortar gastos, compensar la falta de ingresos, reforzar la plantilla con algún fichaje necesario (al Inter se le están ofreciendo jugadores para rebajar el precio de Lautaro Martínez pero de momento no cuela) y, en especial, evitar una segunda colisión con el vestuario con motivo de una nueva petición de rebaja del sueldo al primer equipo. Esa decisión, siempre material inflamable, no se tomará hasta que los efectos del coronavirus se puedan cuantificar de manera más concreta y hasta que la plantilla, el 1 de septiembre, esté cerrada y se pueda calcular su coste definitivo.

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