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Martes, 25 de Julio de 2017
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Se exhiben en tribuna, diputado Bingen Rementeria y Tanya Carola

IMG_7838El “congelamiento” de la Ley de Austeridad Republicana y la negativa a donar cien mil pesos mensuales por bancada para el sector educativo fue el pretexto perfecto para que los diputados más jóvenes del PAN, Bingen Rementeria Molina y de Morena, Tanya Carola Viveros Cházaro se enfrascaran en una serie de dimes y diretes desde la máxima tribuna legislativa de Veracruz.

Rementeria Molina acusó a Cházaro de “demagoga”, “populista”, de hablar de “mesías” y de presumir una austeridad, cuando en la realidad, es incongruente que apremie la dictaminación de una ley de austeridad, cuando es incapaz –dijo- de donar parte de su salario, al rubro educativo u hospitalario.

En tribuna, Bingen Rementeria “retó” a Tanya Viveros a “darle la mano” y sellar así, la autorización de cien mil pesos mensuales, para donarlos a infraestructura educativa u hospitalaria. La legisladora se negó y optó por su solicitar su réplica en la misma tribuna por alusión de hechos.

“Yo no vivo de lo que cobró como diputado, me dedico a otras cosas”-

Ya con la atención del aparato mediático, Tanya Carola acusó a Bingen Rementería de distraerse de sus ocupaciones como legislador local, por andar apoyando a sus amigos en las recientes campañas electorales.

Viveros Cházaro fustigó a Rementeria Molina de tener en la congeladora decenas de iniciativas, que tendría –dijo- que sacar adelante por ser presidente de la Comisión de Justicia y Puntos Constitucionales.

“Yo no soy tu mama. Ve y pregúntales a tus padres, que tienes que hacer, lea la ley, es todo lo que tiene que hacer”, reviró Viveros Cházaro.

En tres roces por alusión de hechos, diputados y prensa presentes observaban divertidos. Los de Morena aplaudían divertidos las intervenciones de Cházaro, mientras Rementería tenía su propia porra en la bancada panista.

En los últimos dos turnos, Cházaro lucía nerviosa mientras alzaba la voz, Bingen Rementería ya ni siquiera se podía sentar en su curul y se paseaba como león en jaula en los escalones del pasillo legislativo, esperando su turno a tribuna.

Con Cházaro sus empleados y subordinados le pasaban papelitos y le aconsejaban que decir. Con Rementería, el neo panista, Ricardo García y Juan Manuel Unanue parecían sparring de box, sugiriéndole al legislador por dónde atacar.

En el ajetreo político, ni la de Morena quiso aceptar la disminución salarial o la donación para altruismo educativo o sanitario, ni el panista prometer para cuando se dictaminara, para bien o para mal, la Ley de Austeridad Republicana.

Cuando, el debate-pleito de mercado, empezaba a subir de tono, Bingen Rementería optó por cerrar el pleito legislativo con una frase lacónica a Viveros Chazaro: “Que bueno que usted no es mi madre”.

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