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Jueves, 21 de Junio de 2018
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Soy víctima de una maniobra mediática: Anaya

anaya

Enarbolando la bandera del triunfo en el tercer debate, tratando de convencerse y convencer a las clientelas de PAN, PRD y Movimiento Ciudadano de que ganará la elección presidencial, Ricardo Anaya Cortés prosiguió el último tramo de campaña.

Por la mañana, en Mérida, declaró haberse impuesto contundentemente en el debate, y mantuvo intacta la promesa de encarcelar a los corruptos de la administración del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Una vez que en las redes sociales se volvió viral el video donde se le inmiscuye en una trama de lavado de dinero y actos de corrupción, el queretano se defendió. Se declaró –ante un grupo de mujeres yucatecas– víctima de una maniobra mediática y por tal razón impulsará la creación de una fiscalía que investigue “los casos de corrupción de este gobierno. Y en caso de resultar culpables, como cualquier otro ciudadano, tendrán que ir a la cárcel. Vamos a hacer las investigaciones correspondientes de todos los casos de corrupción en el sexenio, desde Ayotzinapa, hasta la Casa Blanca, Odebrecht y la ‘estafa maestra.’”

En las respuestas a los reporteros se defendió de la imagen que se ha prefigurado a su alrededor desde octubre pasado.

–Sobre su imagen de corrupto y mentiroso… –comenzó a preguntarle un periodista.

–Eso no existe, amigo –cortó en seco Anaya.

Más adelante, en la entrevista colectiva fue cuestionado sobre la eventualidad de que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) lo cite como parte de las indagatorias, y el panista sostuvo que todo eso es parte de la misma guerra sucia del gobierno federal. No me merece absolutamente ningún comentario; son refritos del refrito.

Su propuesta de meter a la carcel a Peña Nieto y a Meade, dijo, partía de la convicción de que la paz tiene que llegar al país, y eso pasa porque no haya impunidad.

Más tarde en Ciudad de México, en el deportivo Plan Sexenal –abarrotado por clientelas panistas y perredistas, familias favorecidas por programas sociales y trabajadores de las delegaciones gobernadas por el sol azteca y el blanquiazul que fueron premiados con un día libre a cambio de su asistencia–, Anaya se enfrentó a sí mismo: un discurso que no pegó en lo que ha transcurrido de campaña, con escaso contenido, y el respaldo sin mucho entusiasmo de las masas que le han llevado a sus actos.

A dos semanas de concluir la campaña, ayer ocupó más de la mitad de su mensaje en agradecer a las fuerzas partidistas que él como dirigente del PAN se encargó de convencer y negociar.

Hizo el recuento de personajes importantes en su campaña, como Mariana Gómez del Campo, Jesús Ortega, Xóchitl Gálvez y hasta un ex ombudsman en Ciudad de México, a quien cedió candidaturas a cambio de apoyo a su campaña, entre otros.

Antes que él, Alejandra Barrales, en un tono cansado, aseguró que vamos muy bien, y vamos a ganar al otro proyecto.

El acto en el Plan Sexenal se ajustó más al guión de una despedida que al cierre de una campaña que lleve las de ganar.

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