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Martes, 25 de Setiembre de 2018
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Taxistas, “objetivos sospechosos” del grupo policiaco élite de Arturo Bermúdez

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Con toques eléctricos, golpes de macana y tablazos, Policías Estatales de la Secretaría de Seguridad Publica (SSP) cuestionaban a taxistas sobre su presunta participación en la delincuencia organizada, Crónica de Xalapa te cuenta la historia.

Sin misericordia, a tablazos, toques eléctricos y vejaciones, policías veracruzanos levantaron a dos jóvenes la noche del 23 de junio de 2013 en la colonia Revolución, en Xalapa, una zona considerada con el mayor número de pandillas en la periferia de la ciudad.

Carlos Alberto Ruiz Barbadillo y Humberto Ruiz Arcos, fueron los jóvenes levantados por la Fuerza de Reacción de Seguridad Pública de Veracruz, cuando circulaban en un taxi por la calle Ciudad de Las Flores.

El argumento de los policías fue el mismo en los 14 casos registrados por la Fiscalía General de Veracruz por desaparición forzada, “se veían sospechosos”.

El comandante a cargo de la tropa que detuvo a los jóvenes Manuel Alejandro Trujillo Rivera, revisó de manera ilegal los celulares de ambos jóvenes y los cuestionó sobre su participación con la delincuencia organizada.

El taxi con número 5874 y placa de circulación 5478-XCY del estado, fue revisado de cabo a rabo por ese grupo sabuesos encapuchados con uniforme de la Policía Estatal de la Secretaría de Seguridad Publica de Veracruz, los jóvenes se los llevaron para el “tramite correspondiente” que consistía en una bola de madrazos, humillaciones, tortura y toques eléctricos.

De acuerdo con un parte informativo de la SSP elaborado y firmado por el comandante Trujillo Rivera, Ruiz Barbadillo dijo ser de la célula criminal de Los Zetas y su función era ser “La Central”, término coloquial utilizado por el crimen organizado para hacer referencia a la base de operaciones del grupo delictivo.

Por su parte, cansado de la salvaje golpiza a la que fue sometido, Ruiz Arcos dijo a ese grupo de encapuchados que recibía instrucciones para “halconear” al grupo delictivo de Los Zetas, donde su principal función era reportar los movimientos de la policía.

Ambos -culpables o no de serlos- fueron entregados a Los Fieles, un grupo de frustrados policías con entrenamiento paramilitar al servicio del titular de la SSP Arturo Bermúdez Zurita, dedicado a realizar trabajos “especiales” en combate al crimen organizado.

Este grupo especial también era conocido al interior de la corporación como “La Fría” y “Fiel”, pero ante la sociedad, ante esos veracruzanos que atestiguaron sus detenciones arbitrarias, eran conocidos como la Fuerza Especial de Seguridad Pública.

Un expolicía que se apegó al programa “criterio de oportunidad”, delató a sus compañeros ante la Fiscalía General de Veracruz con la firme intención de no pasar el resto de sus días en la cárcel.

En su testimonio, afirmó que el comandante Manuel Alejandro Trujillo Rivera recorría las principales calles y avenidas de la ciudad y los caminos de la zona conurbada.

En los recorridos -según el testimonio- Trujillo Rivera llevaba consigo una lista con los números de taxis que presuntamente realizaban labores de halconeo al servicio de la delincuencia organizada.

Entre esa lista que sostenía con sus manos cubiertas con unos guantes negros, se encontraba el de Alberto Ruiz Barbadillo, quien sin pensarlo dos veces los detuvo por “actitud sospechosa”.

Trujillo Rivera apegado a la rutina reportó al titular de la SSP Arturo Bermúdez Zurita, haber localizado a dos jóvenes ligados con el sangriento cartel de Los Zetas y recibió la instrucción de entregarlos al comandante José López Cervantes, El Black, quien se encontraba a cargo esa noche del Los Fieles.

Desde la entrega de los detenidos al Black, ambos jóvenes se encuentran desaparecidos con todo y taxi, sin que haya rastro alguno de su paradero, como si se los hubiera tragado la tierra.

Durante la gestión de Arturo Bermúdez Zurita al frente de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz en la administración gubernamental del priísta Javier Duarte de Ochoa (ambos presos), se registraron 202 casos de desaparición forzada en al menos 55 municipios de la entidad veracruzana, es decir, en más de una cuarta parte de la entidad.

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