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Miércoles, 24 de Abril de 2019
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Veracruz, uno de los más peligrosos para documentar desapariciones: Germán Canseco

Foto: Carlos Hernández

Foto: Carlos Hernández

El fotógrafo inicia su labor periodística en el tema de desaparecidos en 2009, cuando secuestran a un hijo de su amigo Javier Sicilia Zardain, un activista, poeta, ensayista, novelista y periodista mexicano que ha colaborado en diversos medios como La Jornada y Proceso.

 

Un policía se acercó al periodista Germán Canseco y le dijo: “mira, güey, no entiendes, te perdonaron la vida a ti, a tu mujer y a tu hija, ya no la hagas de pedo”.
El Premio Nacional de Periodismo 2008 por una serie fotográfica que ilustró un dramático reportaje sobre los picaderos de heroína en Ciudad Juárez, Chihuahua, lleva nueve años investigando y documentando el tema de desapariciones forzadas en el país.
En 2014, se encontraba en su vivienda con su familia, cuando un comando ingresó y robó su información periodística; los objetos de mayor valor no fueron sustraídos.
“El día que entran a asaltar a mi casa, un día antes terminamos la primera brigada de búsqueda y a mí me contactó una de las personas que nos iba a llevar a una de las fosas, ese día lo matan, lo acribillan y en la noche entran a robar en toda mi casa. Son muchas coincidencias”, recuerda.
El estado de Sinaloa, de donde es originario, es el sitio más peligroso donde ha recabado historias de desparecidos.
 
Al fotógrafo de 50 años le tocó una mala experiencia cuando se encontraba en la ciudad Los Mochis, un lugar estratégico del Noroeste del Pacífico Mexicano que forma parte fundamental del Corredor Barrancas del Cobre-Mar de Cortés y es considerado la puerta de entrada a las Barrancas del Cobre.
Se preparaba para hacer una toma para un documental, por la mañana, cuando mucha gente hacía ejercicio. En ese momento, se le ocurrió preguntar sobre las desapariciones a las cinco “señoras” que allí estaban, lo que, para él mismo, resultó una “estupidez”.
Tres de ellas se retiraron y el resto decidió acompañarlo. Pasaron solo tres minutos y, de pronto, llegaron sujetos en cinco camionetas, para dar con la persona que preguntaba sobre dicho tema.
“A veces uno confía en una señora, que no va a pasar nada, pero pues no. A parte sí me dijeron, aquí todos nos dedicamos a esto, qué chingaos vienes a preguntar”, relata.
FRÍO POR INSEGURIDAD EN VERACRUZ
El periodista, quien labora en el semanario Proceso desde 1993, siente frío en Veracruz por la inseguridad. Le pasa lo mismo en el estado de Guerrero.
Se siente desprotegido, pese a que está incorporado al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, de la Secretaría de Gobernación (Segob).
Y es que resulta incongruente que dicha protección busque garantizarse con la entrega de un botón de pánico.
“Me dan una cosa que se llama botón de pánico, que dices: sí, güey, qué quieres que le diga al güey (agresor), no espérame, no me hagas nada, oye me quieren secuestrar, es una estupidez, pero sí tengo que hacer valer que es su responsabilidad si me pasa algo”.
Considera una burla la respuesta que dio el mecanismo cuando se le reclamó el asesinato del fotoperiodista, Rubén Espinosa Becerril, quien había huido de Veracruz por amenazas.
“A mí no me van a hacer lo que le hicieron a Rubén, de decir es que no quiso, es que no quería que lo cuidáramos, por Dios, no mamen, es su trabajo”.
Germán recuerda la frase que lanzó la madre de un desaparecido: “soy hija del Estado, Estado cuídame”, la cual debe ser aplicada para todos los sectores de la población.
ORIGEN DE HISTORIAS
Canseco inicia su labor periodística en el tema de desaparecidos en 2009, cuando secuestran a un hijo de su amigo Javier Sicilia Zardain, un activista, poeta, ensayista, novelista y periodista mexicano que ha colaborado en diversos medios como La Jornada y Proceso.
En ese momento, Javier no estaba en México y le pidió a Germán que se trasladara a Morelos para que ayudara en los trámites que requería la familia.
Sicilia llegó al otro día. Dialogaron sobre el tema de desparecidos, cuando Germán desconocía muchas cosas de ese problema.
El reportero decide participar en la primera caminata de Morelos a la Ciudad de México; le tocó vivir en carne propia como la gente se sumaba a la movilización.
“En el camino se empezó a sumar gente y eso me sorprendió muchísimo, ver cómo de la nada había gente que decía a mí también me desaparecieron a mi hijo y quiero marchar con ustedes”.
Ya en el Zócalo de la Ciudad de México, se llevó a cabo un mitin, donde participaron más de 100 mil personas. Fue allí donde surgió la idea de hacer una caravana en los estados del norte del país.
Para esa caravana se contaba sólo con un camión, donde viajarían los reporteros y las víctimas; sin embargo, al regresar eran 20 autobuses, después de haber recorrido todo el norte del país.
“Realmente no sé si yo lo escogí o el tema me escogió, pero ya no me pude zafar, he estado inmerso en el tema de desaparecidos desde hace mínimo nueve años”.
“LOS BUSCADORES”
Después de año y medio del robo en su hogar, de vivir con el terror, con el miedo a que algo pasara a su familia, dialogó con un colectivo de familiares de desaparecidos.
“Fue la invitación de un colectivo, me dijeron: oye Germán hace mucho que no te vemos, ven a platicar aunque sea y ni siquiera fui a fotografiar, fui literalmente a platicar y, como terapia, a contar lo que me había pasado, regresé a esto y cuando empecé a revisar el material que recuperé y todo”.
Siguió revisando y se percató de que había recorrido el país con varios de sus compañeros
“Me di cuenta de que había recorrido el país con estos cinco o siete locos y para mí era muy necesario decirlo, hablar del tema”.
Fue así como surgió su idea para elaborar un libro que reflejara la magnitud de las desapariciones en México.
En primera instancia, contó a Noé Zavaleta, corresponsal de Proceso en Veracruz, y lo invitó a participar en el proyecto.
“Fue cómo surgió la idea, se la platiqué primero a Noé, de hacer un libro, él realmente es súper entusiasta y le encantó la idea y empezamos así a pedir material a compañeros, nos tardamos casi un año en hacerlo, es algo que para nosotros no es un libro que debería existir, no debería de existir un libro de desaparecidos”.
Ambos han presentado “Los Buscadores” en distintos puntos del país, mismo que ellos coordinaron y donde también colaboraron José Gil Olmos, Marcela Turati, Juan Alberto Cedillo, Jaime Luis Brito y Ezequiel Flores.
Germán Canseco tiene una carga de responsabilidad periodística con la verdad y, a su juicio, para practicar esta profesión hay que ser una buena persona.
“Una buena persona es la que se interesa por el otro y para mí es muy importante el tema de desaparecidos, es algo que, como me han dado de su tiempo, que hacer este libro fue nada más una manera como de rendirles tributo a todo esto”.
Canseco nació en el año de 1968. Ha cubierto el conflicto armado del EZLN en Chiapas; las visitas del Papa a México; las campañas electorales, desde Ernesto Zedillo hasta Enrique Peña Nieto, entre otras cosas.
Entre sus coberturas internacionales destacan el mundial de Sudáfrica 2010; la Caravana por Estados Unidos del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
También es autor del libro “Hecho en Ciudad Juárez” y ha colaborado en diferentes medios como la revista Hola, Quién, Etcétera, Der Spiegel de Alemania, el periódico El País de España y la revista Italiana Marie Claire.

 

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