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Jueves, 18 de Octubre de 2018
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Wenceslao cumple años entre quimioterapias y radiaciones

FOTO: CARLOS HERNÁNDEZ.

FOTO: CARLOS HERNÁNDEZ.

Al adulto mayor se le dificulta caminar. Un tumor del tamaño de una naranja crece en su empeine derecho y otros tres en diferentes partes de sus piernas

“Los médicos ya no nos dan esperanza”, lamenta Florinda de Jesús Sánchez por el avanzado cáncer que ha postrado a su marido en un sofá cama.
Las lágrimas empañan su vista mientras observa las heridas de la persona con quien ha compartido décadas de su vida.
Wenceslao Domínguez Domínguez cumplió 81 años, el pasado 26 de septiembre, en el albergue para enfermos de cáncer conocido como “Zabulón”, que significa “morada de Dios”, según la Biblia.
Hace tres años le apareció un tumor en los testículos. A partir de ello, comenzaron a salirle más en las piernas.
Se trata de linfomas, un tipo de enfermedades neoplásicas (tumorales) que afectan a los linfocitos, células que forman parte del sistema inmune.
Él y su esposa son originarios de la comunidad Almagres, municipio de Sayula de Alemán, localizada a unos 400 kilómetros de Xalapa, aproximadamente cuatro horas en vehículo.
El paciente era atendido anteriormente en Coatzacoalcos, pero después lo cambiaron al Centro Estatal de Cancerología (CECAN) “Doctor Miguel Dorantes Mesa”.
Viajan juntos a la capital de Veracruz cada 15 días, para que don Wenceslao reciba quimioterapias y radiaciones.
FOTO: CARLOS HERNÁNDEZ.

FOTO: CARLOS HERNÁNDEZ.

“A veces nos trae la ambulancia, a veces nos llevan porque vienen de allá de Sayula y a veces sí conseguimos boletos de autobús”.
El señor ha sido sometido a 12 quimios, pero su tratamiento fue ampliado a 16.

DEUDAS 

Después de las consultas no tenían dónde pasar la noche. Supieron que Zabulón abría sus puertas a enfermos de cáncer y fueron recibidos.
El albergue está en la calle Pestalozzi número 44 de la colonia Aguacatal, a una cuadra del CECAN.
“Nos pasamos aquí una semana, diez o 12 días, según el tratamiento que le estén dando”, recuerda la señora de 72 años.
Al adulto mayor se le dificulta caminar. Un tumor del tamaño de una naranja crece en su empeine derecho y otros tres en diferentes partes de sus piernas.
Doña Florinda siempre se dedicó al campo junto con su marido. Sembraban maíz.
“Somos campesinos, pobres. Tenemos cuatro hijos pero ya todos tienen su compromiso, nos apoyan”.
La mujer se ha visto en la necesidad de conseguir préstamos monetarios para trasladarse.
“Ahorita debo como diez mil pesos que he gastado en los viajes, principalmente. Los estudios y el medicamentos nos los están dando. El pasaje de Acayucan aquí son 514 pesos por lo dos, porque pagamos medio boleto (al ser adultos mayores)”.
A veces la gente apoya a su familia con donativos de 50 y 100 pesos, para la atención médica de su esposo.
FOTO: CARLOS HERNÁNDEZ.

FOTO: CARLOS HERNÁNDEZ.

Sus hijos también laboran en los cultivos. A veces buscan empleo como ayudantes de albañilería.
“Mi marido tiene su terreno, lo tiene mi hijo el más chico, el que está ayudándolo también con la siembra. La vida para el pobre es difícil”, añade Florinda de Jesús Sánchez.

 

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