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Xalapa

Barandal: Casas baleadas

•Veracruz, cada día

•4T huele a pólvora

Luis Velázquez

22 de diciembre de 2020

ESCALERAS: Primero, los carteles secuestraron autobuses. Luego, asaltaron a pasajeros en los autobuses. Después, mataron a un pasajero en un autobús. Más tarde, prendieron fuego a par de autobuses en colonias populares. Ahora, en Coatzacoalcos, balearon una casa e incendiaron una camioneta el viernes 18 de diciembre.

Es la ciudad donde la población de Veracruz siente, está segura, convencida de que la tierra jarocha, tan pródiga en recursos naturales, es un infierno.

9 de cada diez ciudadanos dicen que están en el peor lugar del mundo para vivir y soñar.

PASAMANOS: Fue Coatzacoalcos la primera ciudad donde una parte de la población se encendió con una organización social sin precedente.

Se lanzaron a la resistencia pacífica en calles y avenidas. Marchas. Protestas. Platones frente al palacio municipal donde el alcalde de MORENA, Víctor Carranza, el mejor bailador a ras del suelo, ¡qué graciosito!, se escondió en su búnker para evitar el diálogo.

Cartas a la ONU, Organización de las Naciones Unidas, pidiendo auxilio. Plataforma digital levantando firmas. Plantones frente a las oficinas del gobierno de Veracruz en la Ciudad de México. Discursos incendiarios.

CORREDORES: Y de pronto, el silencio total y absoluto. Quizá los acallaron desde el palacio de Xalapa. Acaso, unos calambres a los dirigentes naturales, los cabecillas.

Quizá la promesa oficial de que los días y las noches serían tranquilos y pacíficos. Acaso la llegada de la Guardia Nacional. Soldados y marinos. La Fuerza Civil.

El caso es que, desde entonces, nunca, más, se ha sabido de ellos.

Pero al mismo tiempo, vaya paradoja, la violencia en su más alto decibel.

Casa baleada en la colonia María de la Piedad. Bombas molotov a una camioneta. 20:40 horas del viernes. Balazos en el portón de la casa de un comerciante. Héctor T. M.

BALCONES: De nada, sirve, parece servir, reseñar los días y las noches sombrías.

Ninguna razón existe para que los ciudadanos de a pie se rebelen e inconformen con el estado de cosas vivido y padecido.

Pareciera que los contestatarios levantan la voz en el desierto. Nadie escucha. A ninguna autoridad interesa. Ni a la secretaría de Seguridad Pública ni a la Fiscalía General.

PASILLOS: La población, por un lado. Las corporaciones policiacas y de justica, por otro.

Feliz y dichoso el jefe Matute con “Don Gato y su pandilla” y Gatúbela.

Mientras tengan la confianza y la bendición y el mejor karma del góber de la 4T basta y sobra.

Allá los ángeles si se irritan. Tarde o temprano, como parece, se les acabará el berrinche y ellos trascenderán al tiradero de cadáveres y de impunidad.

La diputada federal, soñando con la alcaldía de Xalapa, Dorheny García Cayetano lo manifiesta de la siguiente manera:

“Allí nos ponga la patria… ahí vamos a estar apoyando”.

Así gobierna la 4T.

VENTANAS: Los carteles y cartelitos seguirán igual, entonces.

Más autobuses secuestrados. Incendiados. Rafagueados. Más pasajeros de autobuses asaltados y asesinados. Más casas baleadas. Más bombas molotov a camionetas. Más secuestros, desapariciones y crímenes.

Es la realidad en el Veracruz de MORENA que tantas expectativas levantara hacia mediados del año 2018.

Es la cruz pesada en el camino lleno de espinas y cardos que la 4T hecha gobierno, ajá, en Veracruz, ha enfrentado, y ni modo, no pueden.

“¡Aquí nos tocó vivir y qué le vamos a hacer!”, exclama personaje novelístico de Carlos Fuentes Macías.

Julio Cortázar, el cronopio argentino, lo explicaba de la siguiente manera: “Pasado un ratito, uno se acostumbra a todo”.

¡Ay, jefe Matute! ¡Ay, Gatúbela, los queremos tanto!

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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