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Xalapa

Barandal: Estercolero en Salud




•Moches y dedazos
•$8 mil millones volando

Luis Velázquez
12 de enero de 2021


ESCALERAS:
Alejandro Cossío Hernández fue panista y diputado local. De pronto, camino al Gólgota, se deslindó de la vida pública y apostó a la vida empresarial. Lejos de las desorbitadas pasioncillas políticas, cuando entonces, su enjundia, pasión e indignación crónica en la tribuna parlamentaria despertaba apuestas de que su destino era convertirse en el primer gobernador panista de Veracruz.
Y 33 años después de experiencia como empresario del sector Salud, en los 26 meses que van de la tribu de MORENA en el gobierno estatal, nadie, absolutamente nadie, ni siquiera vaya los partidos de oposición, ni menos el bragado legislador de MORENA, Magdaleno Rosales, ha documentado el estercolero en que naufraga la secretaría de Salud, SS, con el doctor Roberto Ramos Alor.

PASAMANOS: En una carta trascendida el jueves 7 de enero del año que camina, hace un recuento de daños generado por varios funcionarios de la SS y que resume en más de ocho mil millones de pesos en contratos amañados por un grupo de funcionarios corruptos.
Más los moches que están pidiendo y que van del diez al 25 por ciento. Es decir, doble diezmo y medio.
Alejandro Cossío enumera a quienes señala como “funcionarios corruptos”. Uno, Antonio Pola Navarro. Y dos, Enrique Rueda.

CORREDORES: El secretario de Salud tiene un súper ángel de la guarda. Es el góber machetero. Por ejemplo, el sexenio inició cuando en las redes sociales publicaron una foto del titular de la SS dando un besito juguetón a un chico de unos 25 años. Mereció así el apodo dulce y bendito de “El besucón”. Entonces, Cuitláhuac, el góber, “tiró espada en prenda” asegurando que era un fotomontaje.
Después, en el palenque público trascendió la compra de medicinas por dedazo a una empresa propiedad del delegado federal en Jalisco. El delegado fue despedido por el trascendido de otros negocitos ilícitos al cobijo de la 4T. Roberto Ramos siguió inamovible en Veracruz.
Más tarde, en pleno COVID, la remodelación de sus oficinas y ningún manotazo.
También, el desastre epidemiológico en que tiene a Veracruz, y el doctor, quien trabajara con Miguel Ángel Yunes Linares en el Hospital Regional de Coatzacoalcos, inamovible, intocable.
Alejandro Cossío lo desnuda, aun cuando en el principio de su carta pública casi casi lo declara luchador social… que tal efecto, dice, le causó cuando lo conociera, ¡ah!

BALCONES: El expanista asegura en el documento que el titular de la SS “permite y solapa el desastre de los Servicios de Salud”.
Y los cuantifica. Uno, desorden. Dos, desabasto. Y tres, corrupción. “Y que tan solo en 25 meses ha logrado consolidar Cuitláhuac en Veracruz”.
Incluso, se declara sorprendido, atónito y perplejo “del abuso y desorden” con Cuitláhuac y que rebasan por la izquierda, el centro y la derecha a Fidel Herrera, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares.

PASILLOS: Escribió Cossío: “Todos los contratos de los Servicios de Salud están controlados por Enrique Rueda y en su momento todos los procesos de adquisición los controló Pola. Todo con la complacencia del Director de Adminstración y bajo la aprobación del Secretario en buena medida por su desconocimiento absoluto de la parte administrativa y de la proveeduría”.
Y profundiza como un robalito en el mar: “En esta administración ha habido al menos tres cambios de Directores Médicos a los cuales sólo los han usado como títeres en el área administrativa que controla todos los procesos de contratación”.

VENTANAS: La (posible, manifiesta quizá) corrupción del sector Salud en la 4T y MORENA en el palacio de gobierno de Xalapa “a flor de piel”.
Sólo faltaría que de igual manera como en su momento, Leslie Garibo como Contralora avalara el nepotismo denunciado, también Mercedes Santoyo “tirara su espada en prenda” para declarar a Roberto Ramos Alor como la encarnación de los ángeles de la pureza, querubín del góber precioso.
 Escribió Cosío: “Quien quiere ser proveedor sabe que debe pasar con Enrique Rueda y con Pola para acordar las tarifas de pago de los favores que van desde el 10 al 25%”.
 Para cualquier aclaración Cossío publicó en su carta dirección, teléfono celular y correo electrónico.
Nadie pensaría o se atrevería a pensar que la carta fue una medida de presión con el objetivo de negociar a favor de sus intereses. Por el contrario, un empresario indignado con “la purificación moral y la honestidad valiente”.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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