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Xalapa

Barandal: La cruz pesada

•Días oscuros

•114 secuestros

Luis Velázquez

29 de diciembre de 2020

ESCALERAS: El góber jarocho de la 4T carga una cruz demasiado pesada. Sobre el camino largo, lleno de espinas y cardos, avanzaría con la lengua de fuera y sin nadie que le acercara un vaso con agua. Se lo recordó el Colectivo “Familiares en Búsqueda María Herrera, de Xalapa”.

Fue cuando resumieron la estadística de la inseguridad, la incertidumbre y la zozobra.

De los meses de enero a noviembre del año 2020, un aproximado de ciento catorce secuestros.

Veracruz, campeón nacional en feminicidios, secuestros y extorsiones.

PASAMANOS: Madres, padres, hermanos tíos, primos, pero más aún madres de familia, buscando a los hijos, a los suyos.

Y dado el tiempo transcurrido, quizá, y discúlpese la fatalidad sin esperanzas, hijos huérfanos y parejas viudas.

Por ejemplo, el 20 de octubre, 2020, desapareció en Tlapacoyan el activista y empresario, Miguel Vázquez. Su lucha social, contra las hidroeléctricas. Al momento, cero resultados de la Fiscalía General.

CORREDORES: La señito Fabiola Pensado, del Colectivo ‘María Herrera’ fue contundente: “Vergüenza… les debería dar”.

Pero, todo indica, ni la conocen. Un dato indicativo:

La Comisión Estatal de Derechos Humanos reveló que hacia el segundo semestre del año anterior habían enviado 93 (noventa y tres) recomendaciones a la secretaría de Seguridad Pública y 26 (veintiséis) a la Fiscalía General… por atropellos y vejaciones a los derechos humanos.

Uno de ellos, el secuestro de personas. La desaparición. Quizá, el asesinato. Acaso, la fosa clandestina para borrar huellas, pistas, rastros, puntas del iceberg.

BALCONES: Ciento catorce semestres en once meses del año por terminar.

Simplemente, como en los peores tiempos de la Guerra Sucia en el país y que fueron de Gustavo Díaz Ordaz a Luis Echeverría Álvarez.

Tiempo atroz también con Ernesto Zedillo cuando en Guerrero, su compadre, el gobernador Rubén Figueroa Alcocer, advirtió a los campesinos insumisos que “si guerra querían… guerra tendrían” y que ordena emboscar y matar a diecisiete de ellos en Aguas Blancas.

Tiempo en Veracruz hacia 1930 cuando el cacique y latifundista, Manuel Parra, con su “Mano negra” y al servicio de los terratenientes mataron a cuarenta mil ejidatarios como parte de la enconada lucha agraria.

114 secuestros en once meses del año 2020 significan una vergüenza, el desdoro, el descrédito, para el góber de la 4T que todo permite y tolera a los secretarios General de Gobierno y de Seguridad Pública y a la Fiscal General.

“Éric Cisneros… se queda, dijo, porque me da resultados”.

A él, claro. Nunca a los 8 millones y cacho de habitantes de Veracruz.

PASILLOS: Atrás de cada persona secuestrada y desaparecida existen historias familiares. Hijos. Parejas. Padres ancianos.

Todos, viviendo la peor pesadilla de la vida a partir, entre otras cositas, de la angustia y el desconcierto de saber si el familiar plagiado está vivo y si está bien y si está comiendo a sus horas y si tiene medicinas si está enfermo y si lo están golpeando, maltratando, vejando, humillando.

VENTANAS: Además, claro, de la manifiesta incapacidad oficial para garantizar la seguridad de la población en el diario vivir.

Cada secuestro significa el fracaso del Estado de Derecho. Dicho de otra manera, el gran fracaso del gabinete de seguridad y procuración de justicia.

Y si vamos más allá, el fracaso del gobernador, el jefe máximo, el tlatoani, el patrón, patrón de patrones, capitán de la nave.

Luego de 114 secuestros, cualquier político “hace concha” y “ni suda ni se acongoja”.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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