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Xalapa

Barandal: Un instante de placer…

•Por 55 años de cárcel

•El exmarino arrebatado

Luis Velázquez

04 de marzo de 2021

ESCALERAS: Un arrebato sexual, una pasión contrariada, caer en la tentación desenfrenada del cuerpo femenino, lleva, incluso, a la locura. Pero más aún, todavía peor, a secuestrar y desaparecer a la mujer ansiada. Y luego, en otra expresión arrebatada, a quitarle la vida.

Y después, a tirar su cadáver en un canal de aguas negras.

Pero más, mucho más, cuando suele terminar en una condena para pudrirse en la cárcel.

Entre otros casos, el ex militar, Tomás Cabrera Alcalá, quien en el mes de septiembre del año 2018, quitó la vida a una chica de, madre de dos niños, Diana Thais, entonces de 26 años, condenado a 55 años de cárcel.

PASAMANOS. De acuerdo con la foto, el ex militar tendrá unos 45 años, aprox.

Y si fue sentenciado a 55 años de cárcel, saldrá del reclusorio cuando tenga cien años.

Condenado a vivir el resto de su vida en la prisión.

Todo, por consumar el deseo frenético.

Un instante de placer por 55 años de cárcel.

CORREDORES: Además, sentenciado por el juez a pagar una indemnización a la familia de Diana Thais por “la probable reparación del daño”.

Y desde luego, dejando a la deriva social a la familia. Quizá esposa e hijos.

Se trata de una de las peores historias. El hombre, más que frente a su destino, su infortunio.

El sexo, la pasión sexual, decía Sigmund Freud, mueve y estremece al mundo. Pero también, de paso, enloquece.

BALCONES: En 1942, una historia paralela estremeció a la Ciudad de México. El llamado “Estrangulador de Tacuba”, Gregorio Cárdenas Hernández, estudiante de la facultad de Química de la UNAM, becado por Pemex, secuestró, desapareció, violó y estranguló a cuatro mujeres. Una de ellas, su novia y a quien ya muerta la siguió ultrajando.

Luego, sepultó a las cuatro chicas en el jardín de su casa.

Condenado en el penal de Lecumberri, fue indultado por el presidente Luis Echeverría Álvarez, que por buena conducta en la cárcel.

El ex marino, miembro de la secretaría de Marina, tenía un automóvil para asaltar y seducir a las chicas de a pie.

PASILLOS: Una vez más, los estragos de la pasión desaforada. El deseo enloquecedor por una mujer bordando los límites de la cordura y la mesura con la saña y la barbarie.

La pasión humana, fuera de sí. El instante sombrío cuando la fiera sexual se desata. La libido como un animal en vez del placer sereno y reposado.

Mil veces mejor como el poeta Manuel Acuña quien cuando Rosario de la Peña, la musa de entonces en el siglo pasado, lo rechazara por otro poeta, Manuel María Flores, se retiró a su casa y tomó una botella con cianuro y se acostó a dormir y esperar el momento de la muerte.

VENTANAS: Todo, por un instante de placer. Y como fue con violencia, ninguna dicha ni gozo.

Pero, bueno, el deseo sexual convertido en obsesión altera las neuronas y ofusca el corazón por completo.

Ahora, con 55 años de cárcel tendrá, quizá, tiempo suficiente para el arrepentimiento, antes, mucho antes de que en el penal los reclusos le apliquen la misma ley. Ojo por ojo. Diente por diente. Ultraje por ultraje, como es la fama pública.

La ficha técnica publicada en la prensa nunca dice el momento en que fuera dado de baja. Ni su permanencia en la Marina. Ni el grado a que llegara. Ni su formación académica.

¡Pobre familia de Diana Thais! ¡Pobre familia del ex marino!

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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