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Xalapa

Cinco meses han pasado y ni una sola pista de desaparecidos de Cerro Gordo

“No hay avances”, “no hay nada”, claman familiares de los cinco jóvenes “levantados” en julio por un comando armado en Cerro Gordo en el municipio de Emiliano Zapata. Los familiares no quieren que se acabe el año sin saber nada de sus hijos. La sicaria “Brisa del Mar” se llevó a la tumba información valiosa para dar con el paradero, reprochan.

“No queremos que termine el año sin saber nada de ellos”, claman familiares de los cinco jóvenes “levantados” el 2 de julio pasado, en una cervecería-marisquería en la congregación de Cerro Gordo en el municipio de Emiliano Zapata. 

Los días y semanas pasan y reprochan que ni la Fiscalía General del Estado, ni la Secretaría de Seguridad Pública han entregado un solo avance contundente que pudiera dar pista sobre el paradero de Cedrick Abdiel Ramírez Aguilar de 19 años, Iván Aurelio Aguilar Villa de 26 años; Mario Figueroa Domínguez de 32 años; Iván de Jesús Sosa Lagunes de 32 años, y Marco Javier Reyes con edad de 30 años.

Familiares reclaman que al día de hoy ni siquiera saben si el gobierno y la autoridad los buscan en vida o ya no. La semana pasada, la Fiscal, Verónica Hernández Giadáns se reunió con colectivos de desaparecidos, sin embargo, familiares de los jóvenes “levantados” en Cerro Gordo reprochan que ellos no fueron invitados.

“No nos invitaron directamente a nosotros (familiares de desaparecidos en Cerro Gordo en julio), pero sí te fijas tampoco había familiares de desapariciones en Ixtaczoquitlan (octubre 2019), ni los recientes de Playa Vicente; yo creo sabrían que exigiríamos avances”, atajan.

Más de 150 días han pasado sin que exista un solo avance de las autoridades que pudiera permitir su localización con vida de los cinco jóvenes cuya última fotografía fue tomada en el interior del bar “Michelucas”, cuyos empleados y dueña del lugar se han negado sistemáticamente a declarar.

“Ni siquiera sabemos sí ya la dueña del bar declaró, si lo hicieron los empleados, tampoco nos informaron si por el amparo, nunca van a declarar. El negocio sigue funcionando como si nada hubiera pasado”.

Peor aún, Brisa del Mar, integrante del CJNG, era la única joven y pista que podría decir qué pasó con los cinco jóvenes oriundos de Xalapa; sin embargo, ella fue privada de la vida en un enfrentamiento con policías estatales el pasado 14 de septiembre.

Tres días antes de morir, Brisa del Mar -oriunda de Ciudad Cardel- había sido liberada junto con otros dos sicarios por un juez regional.

Padres de los jóvenes desaparecidos han señalado qué en uno de los celulares de los jóvenes, una persona desconocida puso un emoticón gris de una calavera y un “tu amigo ya fue”, en dicho whastapp, apareció la foto de Brisa del Mar con un cubrebocas puesto.

El taxi (placas XL-4533) en el que se fueron los jóvenes a Cerro Gordo aparecería desvalijado en la congregación de Chichicaxtle, a 20 kilómetros de ahí y ya muy cerca del municipio de Puente Nacional. Un corredor criminal que durante una década perteneció a la organización criminal de Los Zetas, pero que hoy es una región controlada por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Entrelazados por la causa común de la desaparición de cinco jóvenes, los padres de los clientes del bar “Michelucas” acudieron al lugar, les mostraron a empleados del bar, a comerciantes cercanos y a los vecinos, as fotografías de sus hijos en el lugar, como último punto de contacto.

Sólo hubo versiones encontradas, información muy escueta y mucho hermetismo, tan común y sistemático en los casos de desaparición: que tuvieron una riña ahí y que fueron “levantados” por un comando armado con armas largas; pero otra versión señala que fueron “levantados” afuera del Michelucas y que los sicarios llevaban armas cortas y que se los llevaron en una camioneta Journey Roja y en una N200 plateada.

Por esta quintuple desaparición, la Fiscalía Especializada en la Búsqueda de Personas No Localizadas abrió la carpeta de investigación 118/2020/FGE. En dicha carpeta –fustigan familiares de las víctimas- todos los que han ido a declarar lo han hecho bajo la figura de identidad resguardada.

Peor aún, cuando la Policía Ministerial y elementos de la Fiscalía Especializada solicitaron las grabaciones de las cámaras de vigilancia del bar el día 2 de julio, los empleados del bar alegaron que las cámaras “estaban descompuestas”.

En las declaraciones ministeriales concentradas en la carpeta 118/2020/FGE, un testigo de identidad resguardada refiere que Iván Aurelio Aguilar alcanzó a gritar antes de ser metido en la camioneta Journey Roja: “¿A mí porque me llevan?, ¡Yo no hice nada”.

Los familiares aseguran que desde el “levantón de sus hijos” hubo movimientos anormales en varios teléfonos celulares durante todo el mes de julio, alguien los activa por ratos, tanto el chat de WhatsApp, como el inbox de Facebook. Extrañamente, nadie ha solicitado recompensa por los jóvenes, pero sí han existido amenazas del crimen organizado.

“No avanzan, o no quieren avanzar (en la Fiscalía), no hay una declaración que precise los hechos ocurridos en esa tarde, ¿Qué nos digan qué ocurrió?, la dueña del Michelukas se negó asistir a declarar, tras obtener un amparo, con la representación de tres abogados defensores. Y ya, la Fiscalía se quedó cruzada de brazos”, reprochan los familiares.

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