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Viernes, 18 de Setiembre de 2020
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Comisión de Periodistas, un mal innecesario

LUIS_VELAZQUEZ•En las horas adversas para el periodismo en Veracruz, tal organismo sirve para lisonjear al duartismo

•22 millones de pesos cuesta al erario “elefante blanco”

•Eluden graves pendientes sociales, por ejemplo, en materia laboral

Queda claro: la Comisión de Protección a Periodistas de Veracruz fue creada por el gobierno de Veracruz.

El duartismo, por ejemplo, le destinará este año 22 millones de pesos de presupuesto.

Por tanto, se debe al gobierno en turno.

Su lealtad gira alrededor de la elite priista en turno.

La esencia de su trabajo está para defender, como el poder Legislativo, como el PRI, a la generación política en el poder.

A ellos deben lealtad perruna.

Tal es su mística. 

Por eso, cuando un día el nombre de Veracruz caminaba en el resto del mundo como el peor rincón del planeta para el ejercicio reporteril.

Y cuando Veracruz sonaba en los medios de los cinco continentes, desde América Latina y Estados Unidos hasta Europa, la Comisión de Periodistas guardó silencio.

Era su chamba.

Y cuando cuatro reporteros, la mayoría de la fuente policiaca, fueron desaparecidos, también calló.

Más le valía.

Acaso, por ahí, a destiempo salieron, en unos casos, los mínimos, a extender la mano a la familia desamparada y le llevaron una despensita, unos centavitos, a los padres.

Pero es el tope de sus funciones.

Ahora, con el caso de Moisés Sánchez Cerezo, menospreciado como “un simple conductor de taxis”, la Comisión, con su actual presidenta, Benita González, quedó muda.

Incluso, mudos quedaron, en automático, desde el momento que aceptaron el cargo que en unos casos significa más de 60 mil pesos mensuales de salario, el equivalente al sueldo de 12 diaristas calculando 5 mil pesos mensuales.

Y/o como en el caso de muchas estaciones de radio que pagan a destajo, muchos más.

LOS QUEDA/BIEN… 

Financiado por el gobierno, ha caminado la Comisión.

Desde otros tiempos, ofrece cursos de capacitación a los trabajadores de los medios. Reporteros. Fotógrafos. Camarógrafos. Editores, quizá.

Pero, cuidado, la ley Federal del Trabajo establece que la obligación del patrón es capacitar al personal cualquiera sea su giro, comercial o industrial.

Sin embargo, la Comisión cumple con la chamba de los dueños de los medios hablados, escritos y radiofónicos y los capacita.

Tal cual es la otra tarea de los Namikos.

Queda/bienes.

PENDIENTES QUE LA COMISIÓN SOSLAYA 

En las horas adversas del periodismo en Veracruz, más, mucho más eficaz ha sido la protesta de los reporteros locales.

También, de los reporteros de otras ciudades del país.

Y de las ONG de trabajadores de la información.

Artículo 19. Periodistas de a pie. El Comité de Protección de Periodistas de Washington. La BBC de Londres. El País, de España. Y otros más.

Claro, las ONG de reporteros están de este lado del mostrador y la Comisión de Protección a Periodistas del gobierno de Veracruz, en el otro lado.

Pero, entonces, ¿para qué tan pomposo nombre?

Todavía peor:

¿22 millones de pesos de presupuesto anual sólo para lisonjar al gabinete legal del duartismo y lanzar su espada en prenda en los momentos cruciales?

Miguel Alemán Velasco creó el Colegio de Periodismo, que de igual manera impartió cursos.

Fidel Herrera lo ratificó.

Javier Duarte lo transformó en el nombre a sugerencia de su vocera, en cuyo tiempo administrativo en Comunicación Social acumuló diez reporteros asesinados, más tres desaparecidos, más un número incalculable despedidos y/o castigados a propuesta suya, más los exiliados.

¿Y para qué? ¿Para tapar “el ojo al macho”? ¿Para pasear con un cargo público a la tía política de Érick Lagos, la Namiko Matsumoto, luego de su frustrado sueño de la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos?

En contraparte, si la Comisión se define de protección a periodistas, mírese el escenario laboral, por ejemplo, además de la inseguridad, que es gravísima con el descrédito de Veracruz en el mundo (otra vez con el caso de Moisés Sánchez).

Uno. Magnates periodísticos enriquecidos con personal pobre, jodido y miserable. Sueldos de hasta 4 mil pesos mensuales. En otros casos, salarios a destajo.

Dos. Trabajadores sin derecho a días de descanso ni aguinaldo ni pago de utilidades.

Tres. Empleados sin derecho al Seguro Social e INFONAVIT y menos, mucho menos, con derecho a la pensión.

Cuatro. Reporteros expuestos al despido injusto, al cuarto para las doce, solo porque un político los declara incómodos e indeseables.

Cinco. Jornadas laborales extenuantes sin el pago de horas extras.

Seis. Tratos humillantes, lesivos a la dignidad humana.

Siete. Magnates que “se curan en salud” en nombre de la libertad y que suelen utilizar a los reporteros y editores para sus negocios lícitos e ilícitos.

Ocho. Magnates que negocian con los dueños del poder político cargos públicos para los hijos y hasta para los nietos.

Tales hechos y circunstancias, realidades insoslayables, son inexistentes para el Colegio de Protección a Periodistas.

En todo caso, uno, básico: ninguna iniciativa de ley al Congreso de Veracruz para revisar los salarios de los trabajadores de la información.

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