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Viernes, 18 de Setiembre de 2020
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Desaparecidos 4 mil migrantes… sólo en Veracruz

LUIS VELÁZQUEZ

 

•Denuncia documentada de Rubén Figueroa, vocero del Movimiento Mesoamericano Migrante 

•Silencioso genocidio peor que el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa 

 

LUIS_VELAZQUEZRubén Figueroa es el vocero del Movimiento Migrante Mesoamericano. Originario de Tabasco, él mismo fue migrante. Lo quiso ser cuando en su pueblo, a orilla del río Grijalva, el más caudaloso del país, miraba pasar al ferrocarril con “La bestia” repleta de ilegales en su lomo… camino a Estados Unidos.

Durante años fue migrante en el otro lado. Pero de pronto advirtió y registró con furia y coraje los atropellos a los derechos humanos, tanto en México como en EU. Y se volvió activista, igual que fray Tomás, igual que el sacerdote José Alejandro Solalinde Guerra.

Ahora, organiza la décima marcha de madres de migrantes desaparecidos desde que parten de su tierra en América Central (Nicaragua, Guatemala, Salvador y Honduras) y su paso por México y su entrada a EU.

Según Rubén Figueroa, un joven menor de 35 años de edad, en la república hay 70 mil migrantes desaparecidos, de los cuales 4 mil han sido en Veracruz, de sur a norte y de este a oeste.

Veracruz, como el peor rincón del país para el paso de migrantes.

Veracruz, el cementerio más largo y extenso de migrantes en la república.

Veracruz, el estado ideal para que los narcos sueñen por sus alianzas con las corporaciones policiacas y los agentes federales del Instituto de Migración y la tierra fértil para tener casas de seguridad y el mejor equipo bélico y humano.

Según el activista, los 4 mil casos de migrantes desaparecidos en tierra jarocha están documentados.

Se trata de un número escalofriante; pero al mismo tiempo, inverosímil, pues, y por ejemplo, la Procuraduría de Justicia sólo reconoce que hay 650 desaparecidos, de los cuales 144 son menores.

Pero el procurador Luis Ángel Bravo Contreras, se refiere, se entendería, a la población de Veracruz como víctima de los carteles y cartelitos, en ningún momento a migrantes secuestrados.

Es decir, que se trataría de otra numeralia de la muerte en la tierra, donde oh paradoja, se alardea que se efectuarán los mejores Juegos Centroamericanos de la historia.

Por eso mismo, Rubén Figueroa caminará al lado de las madres de los migrantes desaparecidos los días 22, 23 y 24 de noviembre, y pasarán por Coatzacoalcos, Acayucan, Córdoba y Amatlán, la sede de “Las Patronas”, las mujeres que desde hace 20 años, desde el sexenio de Patricio Chirinos Calero, regalan el itacate a los ilegales trepados en “La bestia” a su paso por el pueblo.

Y, claro, caminarán por tales demarcaciones porque son pueblos icónicos.

En Coatzacoalcos, la sede de los carteles que dan la atroz bienvenida a los migrantes.

En Acayucan, cerca de Medias Aguas, que también ha sido punto neurálgico.

Córdoba y Amatlán, porque significan, digamos, un respiro con “Las Patronas”.

Faltaría, quizá, acaso, añadir a Tierra Blanca, donde con la complacencia del secretario General de Gobierno, Érick Lagos Hernández, encargado de la política migratoria, el Grupo México levantó un muro de Berlín para bloquear el acceso de los migrantes al patio del ferrocarril y treparse a “La bestia”.

 

NI UNA PISTA, NI UN RASTRO… 

Rubén Figueroa (el bueno, porque los otros, los de Guerrero, tienen fama pública de malos) es un activista incansable, al frente ahora de las madres, cuya angustia de encontrar a sus hijos es la misma padecida por los 43 padres de familia de los normalistas de Ayotzinapa.

Lo dice con claridad: de los 70 mil desaparecidos en el país (4 mil en Veracruz), ni una pista, ni un rastro.

Y lo que es peor, la indiferencia, la apatía, el menosprecio y el desprecio, la indolencia de las elites políticas para buscar a los desaparecidos.

Más terrible aún si se considera que con los 43 ayotzinapos el país y parte del mundo se han estremecido.

Y, en contraparte, con lo que pudiera denominarse un genocidio silencio, un holocausto pian pianito, a cuentagotas, el secuestro y desaparición de los 70 mil migrantes, ni siquiera una fiscalía especial para seguir pistas, rastros, huellas, tips.

El silencio, pues, del gobierno federal y de los gobernadores por donde pasan los migrantes camino a Estados Unidos, como son, y entre otros, Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas, el estado de México y el Distrito Federal.

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