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Xalapa

El largo camino hacia la igualdad sustantiva

Juan Manuel Vázquez Barajas (Twitter: @juanmanuel_vb)

En el año 1994 la Unión Interparlamentaria declaró que la democracia sólo asumiría un real significado cuando las políticas públicas de las naciones consideren de manera equitativa las necesidades tanto de mujeres, como de hombres.

Tomando como base argumentos como el de la Unión Parlamentaria es que diversos países han establecido la aplicación de cuotas de género, donde se establecen un número mínimo de mujeres en las candidaturas propuestas por un partido político para una elección.

Mediante las también llamadas leyes de cuotas, se fija un porcentaje mínimo de presencia de las mujeres en los puestos de gobierno, los espacios de representación política o en los partidos, esto con el fin de contrarrestar los obstáculos que enfrentan las mujeres para acceder a cargos con poder de decisión.

 ¿Qué es la paridad de género?

Un principio que evolucionó las cuotas de género es el de paridad, este principio se preocupa por garantizar la participación igualitaria de mujeres y hombres, en la cual, los curules, las candidaturas y los puestos de toma de decisiones se distribuyen en términos iguales entre los géneros o al menos, con mínimas diferencias porcentuales.

La adopción de estos principios es resultado del reconocimiento de la deuda que los estados aún tienen con las mujeres en materia de representación política. En nuestro país, el último avance en la materia se presentó en el mes de junio del año pasado cuando fueron reformados 10 artículos de nuestra carta magna en los que se asegura que la mitad de los cargos de toma de decisiones serán para las mujeres, esto en los tres órganos de gobierno y en las candidaturas que abanderen los partidos políticos.

¿Cuál es la situación de la paridad de género en nuestro país?

En el año de 1953 fue reformado el artículo 34 constitucional en el que se avala el derecho de las mujeres a ser candidatas en las elecciones nacionales, obteniendo así el reconocimiento de sus derechos políticos electorales. Si bien esta reforma marcó un hito en la historia política de las mujeres mexicanas, no ha bastado para garantizar su acceso a puestos de toma de decisiones pues, por ejemplo, la primera mujer gobernadora en México asumió su cargo en el año 1979 en el estado de Colima.

Los criterios de paridad de género no han sido suficientes para que las mujeres ejerzan a plenitud sus derechos electorales; por ejemplo, en algunos municipios del estado de Chiapas, se han documentado diversos casos en los que síndicas o alcaldesas electas son presionadas para renunciar y sus parejas asumen el cargo o, ellas son la cara pública y los esposos son quienes toman las decisiones en el despacho y cobran el sueldo correspondiente.

Esto sucedió, no obstante que, de acuerdo con la Ley Orgánica de los Municipios de Chiapas, no puede haber parientes consanguíneos hasta en tercer grado como integrantes de las planillas en las candidaturas para ayuntamientos. Con todo y este criterio, la decisión no fue impugnada y su pareja pudo acceder al cargo sin problema alguno.

¿Para que la paridad de género?

Revisando los sucesos anteriormente descritos, se podría decir que, en la forma, ya se cumplieron los criterios de paridad de género que mandata la constitución; pero en el fondo, en la sustancia, continuamos sumidos en esta opresión hacia las mujeres, opresión que se traduce en desigualdad para llegar a puestos jerárquicos.

El derecho humano, que ha sido avalado por la ley suprema, a votar y ser votado, no es un exceso y no se contrapone al criterio constitucional de la paridad de género, así lo sustentan los tratados internacionales. Tal es el caso de los criterios aprobados por el INE en materia de paridad de género que serán aplicables a elecciones de gubernaturas.

Los criterios de paridad de género no son una moda o un castigopara los hombres, son ahora un principio que emana de nuestra carta magna y tiene por fin último alcanzar la llamada igualdad sustantiva donde se promueven las condiciones para que mujeres y hombres cuenten con las mismas condiciones para ejercer plenamente sus derechos políticos.

Esto no es algo exclusivo del estado mexicano, muchos países alrededor del mundo han suscrito tratados internacionales donde se comprometen a salvaguardar los derechos políticos electorales de las mujeres, para que se encuentren en condiciones de igualdad en el acceso a la toma de decisiones, desde donde se espera que promuevan políticas públicas a favor de las mujeres y contribuyan al desarrollo de las naciones. 

¿Nos debemos conformar sólo con cumplir los criterios de paridad de género?                

Es pertinente reflexionar acerca de lo que hace falta para que nuestro país vaya más allá de la paridad y alcance la igualdad sustantiva. Para lograrlo, es estratégica la colaboración de los partidos políticos, donde su empatía y sensibilidad son necesarias para impulsar los programas de capacitación y empoderamiento de las mujeres.

No debemos conformarnos con cumplir las cuotas de género, sino pugnar desde nuestros espacios por fortalecer los liderazgos de las mujeres y el respeto de su derecho a la participación plena en la vida democrática.

¿Qué podemos hacer desde nuestros espacios personales?

Es importante comprometernos desde nuestras trincheras personales, cuestionarnos y replantear las maneras como nos relacionamos con las mujeres de nuestros entornos, para que los hombres tampoco permitamos actos de simulación del ejercicio de la paridad de género, simulación que también constituye violencia política en razón de género.

Ya no basta con felicitarnos por alcanzar los criterios numéricos de paridad de género, veamos el camino que aún nos falta por recorrer para alcanzar la igualdad real donde todas las personas tengamos acceso equitativo a los puestos de toma de decisiones y lo más importante, no dejemos la tarea a los gobernantes y legisladores pues desde nuestros espacios personales podemos abonar en eliminar los entornos violentos y discriminatorios que nos impiden alcanzar la igualdad sustantiva.

Las ideas y opiniones expresadas por el autor de ésta columna periodística, no reflejan necesariamente el punto de vista de Crónica de Xalapa ©️

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