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Xalapa

Entre protestas reciben antorcha de los Juegos Centroamericanos y del Caribe

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Con consignas de “queremos justicia, no queremos juegos”, la antorcha de los JCC arribó a la capital del estado, transitó del estadio Heriberto Jara al Cristóbal Colón, siempre acompañado de un fuerte dispositivo de seguridad y de varias manifestaciones de repudio a lo ocurrido en Ayotzinapa, Guerrero en donde desaparecieron 43 estudiantes y posteriormente fueron asesinados

 

POR FADIA MORENO/ CRÓNICA

 

El inició de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 comenzó ayer en Xalapa con un maratón en el que la antorcha olímpica, sus portadores y los policías trataban de eludir a toda velocidad a los estudiantes, profesores y sociedad civil que protestaban en contra de los JCC y la desaparición y posterior masacre de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa en Guerrero.

Los manifestantes querían hacer notar sus demandas, con consignas, exigían que aparecieran vivos los  normalistas rurales de Guerrero.

Con pancartas, y las consignas de  lucha: “Ayotzi vive, la lucha sigue, fue el estado  y vivos se los llevaron vivos los queremos”, los universitarios interceptaban en distintos puntos de la ciudad el recorrido, encabezado preferentemente por funcionarios municipales, priistas y por periodistas.

Al parecer todo estaba tranquilo en el estadio “Heriberto Jara Corona”, entre globos y aplausos el alcalde, Américo Zúñiga corría los 100 metros para después ser relevador por deportistas, funcionarios como su homologo el munícipe de Coatepec, Roberto Pérez Moreno, deportistas con alguna discapacidad y gente de la tercera edad. El protocolo lo marcaba así.

Sin embargo,  el investigador  de la UV, Alejandro Saldaña, cambió el protocolo, a pasos forzados, intercepto con una manta para protestar, a la que se le sumaron algunos estudiantes para gritar sus consignas.

La antorcha resguardada por organizadores, deportistas y un fuerte dispositivo de seguridad de la Fuerza Civil los acompañaba en sus patrullas, motos y a pie para recorrer las calles principales del centro de la ciudad;  a lo lejos se escuchaban las exclamaciones de una señora: “Vivos los queremos” pero las sirenas de las patrullas ocultaban su voz.

Para los organizadores, la situación se ponía tensa, empezaban estudiantes a emerger de las calles aledañas para mostrar su rechazo a la competencia “nos quieren quitar todo, hasta que no aparezcan los 43 con vida, los familiares, con el comité estudiantil de Ayotzinapa, aquí en Veracruz los estudiantes estamos organizados, estamos con ustedes” dijo un universitario que a su vez tiraba una gorra con el  logo oficial de la justa deportiva.

Hubo contrastes en el recorrido. De repente, aparecían escolares aplaudiendo los actos de inició de los JCC, mientras, otros abucheaban el paso de la antorcha, en un kínder en la Avenida Xalapa, maestros señalaban con la inscripción “fue el estado”.

Sobre las diez de la mañana sorprendieron a los corredores y los policías. Una multitud los esperaba más adelante, se acercaban normalistas y varias organizaciones campesinas corriendo para rechazarlos “no queremos juegos, queremos justicia”.

Se calentaban los ánimos, el eco de las voces se escuchaba, la manifestación se acercaba rápidamente para alcanzarlos; por un momento los elementos policiacos quisieron desviar el recorrido, tenían miedo de sacar  la ira que los caracteriza, esta vez no podían, tenían puesto el lente de las cámaras sobre de ellos.

Pero los estudiantes cedieron y abrieron paso, no sin antes pegar sus carteles en las patrullas aunque se las arrebataran y fueran empujados por los policías, esta vez, no les iban a disparar.

Los elementos de la Fuerza Civil aceleraban el paso con las protestas; en la calle aledaña, en Ruíz Cortines, los mismos normalistas interceptaron, la playera de los juegos ardía en el piso: “No los queremos” decían.

Ahí, en frente del PRI, los alumnos de la UV, se aglutinaban, las sirenas avisaban que  la antorcha se acercaba, preparados sacaban sus pancartas, con playeras de los juegos que en la parte trasera indicaban de nuevo: “Fue el estado”.

Los reporteros y los estudiantes trataban de seguir el ritmo de los policías que a empujones los quitaban para mantener la flama prendida, pero el nuevo cuerpo de elite policiaco está entrenado para eso: Para correr y para reprimir.

Finalmente, los estudiantes tomaron otra ruta, hacia el  Teatro del Estado y ahí subieron a un camión que les hizo el favor de desviarse  para llevarlos a la USBI, así pacíficamente y animados  los estudiantes les pagaron a los pasajeros sus 9 pesos de viaje.

Llegando al destino, cursaron los pasillos de la facultad de Biología para que se unieran a su protesta: “México no es una fosa clandestina” decía la pancarta que a su vez bloqueaba la calle de presidentes.

No por mucho, la antorcha se mantuvo ardiente y calurosa, los cubetazos de agua la fueron enfriando. Las sirenas policiacas alertaban a los estudiantes, pero no los asustaban, estos corrían por el paseo de Los Lagos para mostrar su rechazo: “Si al deporte, no al gobierno”.

Se reagruparon para caminar hacia el estadio de beisbol, Cristóbal Colón, de frente venia la antorcha,  la competencia seguía, los jóvenes corrieron para ver quien entraba primero; la policía los esperaba con más patrullas, más uniformados y más metralletas.

Ni el ruido de la música y  los gritos de los acarreados, los callaba, “no queremos juegos”, los alumnos se treparon a la tarima y por unos minutos no permitieron al alcalde llegar a la meta para dar su acartonado discurso.