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LUIS VELÁZQUEZ

 

•Diputados frívolos •Exigen camioneta nueva •Costeada por el pueblo

 

I

Los 50 diputados locales cabildearon en la LXIII Legislatura para que con cargo al erario público les compraran una camioneta nuevecita a cada uno.

Sin embargo, del lado administrativo del Congreso les dijeron que por ahora las arcas están vacías y ni modo de satisfacer sus caprichos.

Ellos, no obstante, insistieron, reclamando que buscaran alguna salida, quizá rentando unidades al por mayor, para beneficiar, claro, a una empresa y, al mismo tiempo, ellos estrenaran su camioneta.

Hasta donde fue ventilado el asunto fue congelado bajo un solo principio universal: la secretaría de Finanzas y Planeación va en el cuarto año de austeridad y la austeridad es pareja para todos.

Incluso, hasta para los dueños de los medios escritos, hablados y digitales que en otros tiempos merecían trato excepcional.

Pero, además, resultaría incongruente, les dijeron, que mientras por un lado el gobierno de Veracruz pretendía solicitar un crédito de 4 mil millones de pesos para pagar, se aseguró, los intereses de otros créditos, por el otro, y en medio de un pueblo hambriento y miserable, migrante, diezmado por los salarios de hambre, los diputados locales querían premiarse a ellos mismos.

No se vale.

Por ningún lado, se vale.

 

II

¡Qué bueno que el pastor legislativo, Juan Nicolás Callejas Arroyo, aguantó la presión de los 49 diputados y rechazó la propuesta!

Qué bueno de igual manera que también la dirección administrativa del Congreso se haya mantenido en su postura, con el maestro Luis Arturo Ugalde Álvarez, aquel que en su juventud preparatoriana se soñaba en el primer plano de la política en Veracruz con don Arturo Llorente González de gobernador.

 

III

Ante tales berrinchitos, habría, por ejemplo, de revisar el beneficio social y económico y constitucional, en todo caso, que los 50 diputados locales han significado para los 8 millones de habitantes de Veracruz y creerse merecedores de tantos privilegios y canonjías.

Por el contrario, muchos de ellos están soñando como políticos trapecistas que son brincar al siguiente puesto, como es, por ejemplo, la candidatura a diputado federal, camino, incluso, a una presidencia municipal.

Más aún, sueñan con el siguiente cargo, y les vale un cacahuate dejar inconclusa la curul local, luego de que sus campañas fueron costeadas con cargo al erario público en la mayor parte de los casos.

 

IV

Es más, de acuerdo con las versiones, en los meses de la LXIII Legislatura han aprobado fast track unas 25 iniciativas de ley enviadas por el poder Ejecutivo, en tanto están congeladas unas 75 iniciativas presentadas por las bancadas de oposición.

Es decir, la absoluta docilidad de la mayoría legislativa al poder Ejecutivo, dador del bien y del mal, dueño del día y de la noche, y hasta de las vidas ajenas.

Y por tanto, la gran dependencia del Poder Legislativo al jefe máximo.

Y, bueno, si por tal servicio a la patria creyeron que la patria está obligada a comprarles una camioneta de unos 700 mil a un millón de pesos significa que se ha perdido toda dosis de prudencia y serenidad en un Veracruz con 650 mil personas de 12 años en adelante analfabetas y en un Veracruz con 800 mil indígenas en la más terrible y espantosa desigualdad social y económica. Quizá peor.

La frase bíblica de Salvador Díaz Mirón pareciera churrigueresca; pero con todo, vale la pena reproducir, pues del siglo pasado a la fecha la calidad de vida sigue igual.

“Nadie tiene derecho –decía- a lo superfluo… mientras otros carezcan de lo necesario” para vivir.

Estrenar camioneta cada año se llama frivolidad, puerilidad, soberbia, petulancia y valemadrismo en un Veracruz con tantos pobres y miserables y jodidos.

Y más, mucho más, cuando pretendía cargarse al erario público…

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