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Xalapa

Escenarios: Caciques en el PAN

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•Los dueños de Jáltipan

•Los Cambranis y Bahena

Luis Velázquez

 

LUIS_VELAZQUEZI

La tentación caciquil de Veracruz ha llegado al partido Acción Nacional.

Si del lado priista el sistema político se ha mantenido a partir de los caciques, en el ring panista de igual manera.

Por ejemplo:

En Jáltipan, sólo los chicharrones de los Cambranis y los Bahena chillan y rechinan desde trienios anteriores.

Enrique Cambranis fue presidente municipal, luego brincó a la diputación local y luego a la presidencia del CDE.

Domingo Bahena fue alcalde, y luego brincó a la curul local y después a la Secretaría General del CDE del PAN, y se anota, si tal se pudiera, para la candidatura pluri a diputado federal que disputa con Cambranis, su amigo de la infancia.

Y Miguel Bahena, su hermano, es ahora presidente municipal de Jáltipan, listo para reproducir el mismo proceso sucesorio.

Todavía más: en la reñida competencia por la mini gubernatura de dos años, la Fiscalía General de nueve años y la reelección de diputados locales y ediles por cuatro periodos consecutivos, la mayoría de diputados panistas (siete de diez) votaron a favor, todos ligados a Cambranis.

Así, con todo y Pepe Mancha presidente del CDE, en el fondo Cambranis sigue gobernando y mandando.

Jaltipan es propiedad de los Cambranis y los Bahena.

Joaquín “El chapito” Guzmán Avilés, diputado local, cacique de  Tantoyuca, dueño de todos los cargos públicos que alterna con su familia, pronto se convertirá en un aprendiz de caciquito… al lado de los Cambranis y los Bahena.

II

Veracruz, pues, tierra de caciques.

Cacique en Las Choapas, Renato Tronco.

Cacique en Coatzacoalcos, Marcelo Montiel Montiel, quien asestó golpe de estado a su jefe y cacique en turno, Carlos Brito Gómez.

Caciques en Minatitlán, Guadalupe Porras y su hijito, además del líder petrolero de la sección 10.

Caciques en Cosoleacaque, Heliodoro Merlín Alor y los hermanos Vázquez Parissi.

Cacicas en Acayucan, las hermanas Fabiola y Regina Vázquez Saut.

Cacique en Catemaco, Jorge González Azamar, alcalde por cuarta ocasión y por partido político diferente.

Cacique en San Andrés Tuxtla, Jorge Carvallo Delfín y Manuel Rosendo Pelayo.

Cacique en Santiago Tuxtla, Nemesio Domínguez Domínguez.

Cacique en Poza Rica, Juan Alfredo Gándara Andrade y el líder de la sección petrolera.

Caciques en Boca del Río, los Yunes azules.

Caciques en Orizaba los Chahín y los Díez.

Entre otros, sólo para ejemplificar el imperio y el emporio que los Cambranis y los Bahena han formado en Jáltipan, la tierra de don Fernando López Arias, exgobernador de Veracruz, exsenador de la República y exprocurador de Justicia de la nación, en el tiempo aquel de la hegemonía priista.

Ahora, en el siglo XXI, los Cambranis y los Bahena, han terminado operando igual que lo que criticaban.

III

Enrique González Pedrero publicó un libro con dos tomos tipo ladrillo con el título: El país de un solo hombre.

Es la historia del reinado de Antonio López de Santa Anna, desde su paso por Veracruz, tres veces gobernador, hasta la presidencia de la República, once veces jefe del Poder Ejecutivo.

Un historiador de Veracruz  tiene, entonces, suficiente material para escribir la biografía de una tierra jarocha repleta de caciques, que alcanzaron su esplendor con Plutarco Elías Calles al fundar el partido abuelito del PRI y, oh paradoja, todavía hoy, 90 años después, ahí están, como el dinosaurio de Tito Monterroso.

Cada cacique, dueño del poder político, económico y social en su pueblo.

Heliodoro Merlín Alor, por ejemplo, tuvo momento de lujo cuando de pronto, zas, era propietario de todos los cargos públicos municipales, estatales y federales.

Hasta que le cayeron los hermanos Vázquez Parissi y ahora alternan.

Marcelo Montiel, por ejemplo, en Coatzacoalcos, fue alcalde en dos ocasiones, diputado local, secretario de Desarrollo Social, delegado federal de la SEDESOL, y ahora está listo para la candidatura a diputado federal.

Además, ha impuesto a un par de presidentes municipales, Marcos Theurel Cotero y Joaquín Caballero Rosiñol.

Pero antes había impuesto a Caballero Rosiñol como diputado federal, curul que dejó tirada, y antes su director de Obra Pública en la SEDESOL jarocha.

Y a Theurel Cotero, cuando ambos vivían el plenilunio de su amistad, también lo ungió secretario de Comunicaciones.

Además, cuando pudo obsequió, vendió en facilidades, a bajo precio, su residencia de diez millones de pesos al obispo de Coatzacoalcos, para así santificarse y ganar indulgencias en el otro mundo.

De paso, ha utilizado el cacicazgo para consolidarse en materia económica:

Uno. Su rancho en Curitiba, Brasil, la ciudad más cosmopolita de América Latina, lo máximo de la diversidad sexual.

Dos. Su rancho a la altura de “El armadillo”.

Tres. Su estación televisora, TV Olmeca.

Cuatro. Su periódico, Notisur.

Cinco. Más lo que se ignora y desconoce…

IV

Unos cacicazgos, pues, son más productivos que otros. Y/o en todo caso, los caciques tienen mayor imaginación.

Por ejemplo, Marcelo Montiel llegó a Coatzacoalcos para asumir la dirección del DIF y, sin ser originario del pueblo, simple arribista, se ha convertido en el hombre fuerte.

Y en poco tiempo, uno de los políticos más ricos del estado de Veracruz.

En Montiel, pudieran los Cambranis y los Bahena inspirarse para seguir sus pasos…