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Xalapa

Escenarios: Club de priistas exiliados

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  • Éxodo por culpa de duartistas

  • Viven esperando la venganza

 

 

LUIS_VELAZQUEZI

Los siguientes son algunos de los políticos de Veracruz que han integrado el club de priistas exiliados, aun cuando otros, sin embargo, están exiliados aquí mismo, en la tierra jarocha, formando parte, digamos, de la llamada RENATA, Reserva Nacional del Talento.

Uno. Jorge Uscanga Escobar.

Cooptado por la aplanadora duartista, prefirió renunciar al Sistema de Seguridad y buscar aires en el altiplano. Su amigo, el secretario de Educación Pública, Enlace de Peña Nieto en Veracruz, Emilio Chuayffet Chemor, le abrió la puerta en la SEP.

Dos. Felipe Amadeo Flores Espinosa.

Renunciado a la Procuraduría de Justicia, también partió como Moisés al frente de su rebaño en el relato bíblico a la ciudad de México. Encontró espacio con su amigo, Emilio Chuayffet, quien lo envió en la SEDATU.

Tres. Alfredo Llorente Martínez.

Cerradas las puertas locales, el paraíso se abrió en el altiplano con Emilio Chuayffet, quien fue secretario particular de su padre, don Arturo Llorente González, en la Subsecretaría del Trabajo en el sexenio de Luis Echeverría Álvarez.

Se desempeña como director del Instituto Nacional de Educación para Adultos.

Cuatro. Silvio Lagos Galindo.

Hijo del notario público, Silvio Lagos Martínez, su último cargo como titular de la Junta local de Caminos, desaparecida al principio del duartismo para ocultar trastupijes de Fidel Herrera, por culpa de su primazo, Érick Lagos Hernández, se exilió en el DF, donde se desempeña como director general del Rescate de Espacios Públicos de la SEDATU.

 

II

Cinco. Salvador Mikel Rivera.

Luego de su estrellato con Patricio Chirinos, secretario General de Gobierno, y Fidel Herrera, procurador de Justicia, los vientos adversos lo llevaron a la dirección Jurídica del ISSSTE.

Seis. Fernando Aportela, subsecretario de Hacienda y Crédito Público.

Al inicio del sexenio próspero le ofrecieron la Secretaría de Finanzas y Planeación; pero como el resto del gabinete ya estaba nombrado consideró que sólo serviría para cortar el listón y apechugar la deuda pública y declinó.

Dos años después reapareció en el gabinete presidencial de Enrique Peña, al lado de su amigo, Luis Videgaray Caso.

Siete. Tomás Ruiz González.

Genio del SAT, gran cabildero financiero y económico para rescatar el barco antes de hundirse en los primeros meses del duartismo, tiró la toalla y mejor optó por atender sus decenas de casas de empeño, de la que es propietario, según la fama pública.

Ocho. Pablo Anaya Rivera.

Renunciado como secretario de Salud, operador priista efímero en el puerto jarocho y Boca del Río, ahora, se afirma, es cabildero del senador Pepe Yunes para el 2016 y se da espacio para promover a Antonio Tarek Abdalá, tesorero de SEFIPLAN, camino a la curul federal por el distrito de Cosamaloapan.

 

III

Nueve. Martín Cabrera Zavaleta.

Expresidente municipal de Orizaba, guarda un resentimiento creciente a Fidel Herrera Beltrán y, por añadidura, a Javier Duarte.

Entonces, cuando lo dejaron fuera del barco sexenal migró a la ciudad de México, donde actúa como empresario privado, cobijado a la sombra del tesorero del sindicato nacional petrolero, diputado federal y coordinador de la bancada priista de Veracruz, Ricardo Aldana.

Y al mismo tiempo suele promover madrazos mediáticos contra sus adversarios y enemigos.

Diez. En materia periodística a quien peor le ha ido es al reportero Andrés Timoteo, exiliado en París por culpa de la exvocera María Georgina Domínguez, con quien, además, tenía una amistad entrañable, a prueba de bomba; pero, bueno, ha quedado confirmado que el peor enemigo de un hombre es una mujer.

Y, bueno, cuando la mujer pretendió imponer su ley en las neuronas de Andrés Timoteo sobrevino la ruptura, con tanta pasión desordenada de la Gina que el colega terminó en Europa, donde estudia una maestría, mientras ha aprendido los idiomas inglés y francés, pues estudia en La Sorbona.

Y once. El ingeniero Manuel Abonce Ferrandón.

Fue secretario particular del exgobernador Agustín Acosta Lagunes, amigo y consejero de Gustavo Carvajal Moreno, quien le abrió la puerta en Caminos y Puentes Federales de Ingresos, desde el sexenio anterior Abonce fue satanizado por el fogoso y el gozoso y, desde entonces, migró de Veracruz a otras latitudes del país para desarrollarse como constructor.

Son, pues, y por lo pronto,  los 10 políticos y un periodista exiliados a partir de que el sexenio próspero tomó la administración pública en Veracruz, muchos de los cuales viven odiando, esperando el día de la venganza política…